Cómo vivir sin el lavarropas
Sentir el ruido como la turbina de un avión y luego ver como el agua salía por todos sus lados, sintió que toda su vida se derrumbaba.
Como podía el electrodoméstico ser capaz de ocupar un lugar tan importante y ser tan dependiente en su vida.
La angustia se apoderó de Mariana al ver hecho pedazos su lavarropas. Como seguir adelante sin él, miraba la parva de ropa sucia que desbordaba el canasto y solo atinó a dejarse llevar por su pena y dejar que el llanto siguiera sumando más líquido derramado en su lavadero.
Su presupuesto no le permitía ni siquiera llamar al técnico, mucho menos pensar en comprar uno nuevo, que sería lo más conveniente porque ya llevaba demasiados años de duro trabajo.
Superada la angustia de la pérdida, pensó en las palabras que su amiga le había dicho mientras recorrían las góndolas del supermercado: ?las cosas pasan por alguna razón?, tenían que tener algún sentido. Aunque lejos estaba de entender que podría cambiar para bien la rotura de la mano derecha de sus tareas domésticas.
Dejó todo tirado y mojado, cerró la puerta y trató de tomar distancia de la situación y de la vista de su fiel ayudante, el lavarropas. Puso la pava y aprontó unos mates, mientras trataba de respirar profundo como le enseñaron en la clase de yoga para poder relajarse y pensaba?
Llegó la hora de cena y en medio de la comida dio la noticia a la familia y también la solución al tema. Desde este momento cada uno se haría cargo del lavado de su ropa. Y aprovechando el asombro de todos, agregó: y también del planchado.
Increíblemente, cada uno fue encontrando la solución para tener su ropa limpia y en pocos días ya nadie se acordaba del insustituible e irremplazable artefacto hogareño.
Mariana ya no tenía la presión y la responsabilidad de tener en tiempo y forma la ropa del grupo familiar y, aunque lavaba a mano sus prendas, le quedaba tiempo libre. Comprendió entonces las palabras de su amiga: ?todo pasa por una razón? . Es que nadie es imprescindible y todos se adaptan a las nuevas situaciones.
¿Qué pasaría si un día se apagan los televisores, o los celulares, o las computadoras?
¿Qué pasaría si un día ella saliera y no encontrara el camino de regreso a casa?
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