Más allá de mi historia
Hoy miro hacia atrás y veo a una mujer muy sola, triste que permitía todo tipo de abusos de sus parejas, atropellos como que se acoplaran a sus actividades laborales, ya que siempre fue muy efectiva en esa área, que hicieran uso de su casa, de sus bienes y de su vida.
Seres que parecían encantadores, amables, compañeros, atentos, personas muy seductoras, cautivadoras pero muy inseguras, hombres que no pueden concebir una relación si no es a través del sometimiento y del poder.
Mas allá de mi historia, hoy puedo detectar con anticipación ese perfil de personas, no permitir más esta forma de relacionamiento; puse en juego mi integridad física, mental y económica, a consecuencia de ello no solo abandoné mi negocio, mis actividades, mis amigos, sino que perdí el entusiasmo, el ánimo, la vitalidad, la risa; me volví muy malhumorada, triste, agobiada, ahora me siento mejor, atrás quedaron la depresión y casi todas las pastillas.
Ya no llevo la mochila de otros con la ayuda de Nancy e Inés, sicólogas de la Comuna Mujer 11; estoy paso a paso logrando salir, aunque sé que no es fácil, es posible.
Atrás quedaron los tiempos de las mentiras, hipocresías, atropellos, exigencias, arbitrariedad, despotismo. Y el príncipe que muchas soñamos.
Pues como dijo un día Nancy Penna (mi primer sicóloga), ?No importa como sea el hombre, sino como nos paremos frente a él?. Por eso mi última relación duró solo tres años, yo ya estaba en el proceso de cambio y empecé a darme cuenta que el control y la invasión no es ?AMOR?, más allá de las rosas, las tarjetas y de los bellos poemas.
Fueron tres años que parecieron cien, pues la violencia sicológica es tan sutil que casi no te das cuenta, por eso se dice que empieza como si nada y muchas veces se confunde con ?me cuida, porque me quiere, me cela, porque le importo? , dice que quiere ayudarme con mi trabajo, mis hijos y mi casa, es tan atento, esmerado, servicial, tan, tan? Llegó hasta el punto de anularme completamente y no tener ganas de levantar ni una pluma. Aunque nunca había recibido tantas flores, halagos, ni poemas románticos.
Miro hacia atrás y comparo mi vida con una película de terror, nunca se sabe cuando va a estallar o algo va a enfurecer al otro; ahora se que fueron 43 años de violencia naturalizada.
Pienso que inconscientemente avalé este tipo de vínculo, pues si no en las primeras señales le hubiese puesto ?Pare? a la relación y hubiera dicho no va más, allí mismo; no continuar con algo que pudo no solo costarme la vida física, sino lo que es peor: convertirme en muerta viviente.
Ahora en casa no todo es perfecto, pero se respira mejor, estamos todos en terapia, mis hijos están más tranquilos, aunque aun quedan muchas secuelas. Intentamos reaprender una nueva forma de vida mediante el diálogo, el respeto, escucharnos y algo primordial: estamos aprendiendo a resolver conflictos sin agravios, sin golpes, sin miedos; con grandes diferencias como cuando en el hogar hay hijos adolescentes como en el mío y me cuesta mucho marcar los límites, creo que como familia, tenemos un largo camino por recorrer pero ya dimos el primer paso: ROMPIMOS LAS CADENAS.
Siento que tengo ganas de luchar, de salir adelante, de comenzar un emprendimiento, en fin ganas de VIVIR!!! pensamos que con nuestras historias podríamos hacer un libro, ese día llegó, es este; tengo ganas de escribir para el libro, muchas cosas para contar, pero lo más importante para mí es que algunas de estas historias ayude a una mujer a tomar lo decisión de decir ?BASTA?. Esta forma de vida que tanto daño hace, que me saca las energías y las ganas de vivir se terminó, quiero volver a empezar, quiero buscar ayuda para recorrer el camino, pues ahora sé que no estoy sola, que sí quiero, puedo.
Quiero construir una vida sin culpas, sin miedos, sin insultos, sin que me controlen, invadan y cuestionen todo. Establecer una nueva forma de relación porque YO VALGO, YO PUEDO, YO LO MEREZCO.
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