Mujer que hizo historia

Haydée Mercedes Sosa era su nombre completo. Nació en 1935 en San Miguel de Tucumán, en el seno de una familia humilde. En octubre de 1950, bajo el seudónimo de Gladys Osorio, inició su carrera como cantante, luego de haber ganado en un concurso organizado por una radio de su provincia.

Los años setenta no pasaron inadvertidos en su vida, ya que se comprometió con la lucha política y social. Militó en el Partido Comunista y le costó el exilio; partió a París y finalmente se radicó en Madrid.

El pasado viernes 2 de octubre se realizó, quizás, el último homenaje a su persona. Fue durante la presentación del libro ?Mujeres que hacen Historia?, compilado por María Inés Brassesco, presidenta de la Unión de Mujeres de la Argentina. Allí la Negra cuenta que tuvo una niñez feliz, que su padre trabajaba en un ingenio azucarero haciendo el peor trabajo dentro de la instalación: en la chimenea, y que su madre lavaba ropa ajena.

Y añade: «Tenía que zurcirme las medias y ponerme ropa regalada que mi mamá arreglaba con manos de artista. Todos los hijos aportábamos dinero al hogar; lo depositábamos en una urna con la imagen de la Virgen del Valle, y a ninguno se le ocurría sacar de ahí ni cinco centavos, porque con las moneditas acumuladas mi pobre madre nos daba de comer los últimos días del mes».

Recuerda que nunca se arrepintió de lo mucho que tuvo que pagar por tener compromiso social: «Sigo pensando que el pueblo tiene que vivir mejor, aunque haya nacido en cuna de barro. Merece educación, más allá de la que nos dan a los pobres?».

La Negra también rememora su pasado como peronista: «Mis padres eran peronistas y, la primera vez que voté, tuve que desempeñarme como presidenta de mesa (?) sufrí mucho al ver a la gente viejita, que en lugar de traer el documento de identidad para votar, mostraba el carné del partido peronista y entonces esos votos tenían que anularse. Lloraba tanto esa gente, que hablé con el fiscal de la Unión Cívica Radical (partido por entonces contrincante del peronismo). Le dije: ‘Mirá, no le podés hacer eso a la gente. Lloran mucho y se sienten culpables’. Entonces, el muchacho me dijo: ‘Sí, yo voy a mirar para otro lado, firmá vos los sobres y las planillas’.

Regresó del exilio a su país en 1982, poco antes del inicio de la Guerra de Malvinas, para cantar en el Teatro Opera. Luego volvió a Madrid. Cuando en 1983 la democracia ya era un hecho en Argentina, la artista retornó para quedarse definitivamente. (SEMlac)

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