NATURALEZA Y CULTURA
La nueva directiva de la Sociedad Uruguaya de Sexología -presidida por Andrés Caro Berta e integrada por Graciela Varín como vicepresidenta y Nancy Chenlo en la secretaría- se propuso crear espacios para debatir públicamente sobre sexualidad.
Las nuevas normas sobre adopción y particularmente la alternativa de adopción homoparental ingresaron inmediatamente a su agenda, a través de la convocatoria que materializaría un encuentro en la Sala Paulina Luisi del edificio anexo del Palacio Legislativo, entre partidarios y opositores.
Allí también se perdió la oportunidad de debatir en serio, ya que en carácter de panelistas a la cita solo asistieron el diputado frenteamplista Javier Salsamendi y el profesor y periodista Diego Sempol, en representación del Colectivo Ovejas Negras, una de las organizaciones de la diversidad sexual. Ni el diputado nacionalista Javier García, cuya participación se había manejado ni otros de su colectividad, ni representantes de la también férrea opositora Iglesia Católica participaron. Se informó que se había negado el permiso de asistencia a docentes católicos, cuando en esas misma fechas se ventilaba la polémica generada por las recomendaciones de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec) en el sentido de no contratar homosexuales para enseñar en colegios confesionales, por considerarlo ?inconveniente? para el proyecto educativo.
Rebatiendo uno de los principales argumentos de la Iglesia Católica -el de que aceptar la adopción homosexual ?es ir contra la misma naturaleza humana?, Salsamendi hizo notar que la adopción misma no es ?natural?, ya que instituye una maternidad/paternidad que no deviene de un hecho biológico sino del Derecho. En todo caso, se podrá alegar que la ficción legal debe parecerse lo más posible a lo que dictó la biología, pero no parece suficiente para impugnar figuras homoparentales por ?antinaturales?.
Para Salsamendi, la asimilación entre doctrina y dogma lleva a una grave confusión que conduce a señalar, en contra de todos los estudios antropológicos, que la homosexualidad es ?antinatural?. ?Mucho antes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara que no es una patología, lo estableció la antropología y antes todavía la humanidad en sus actos. Será conveniente o inconveniente, según para quien, pero eso es otra cosa?, destacó el legislador.
Para Diego Sempol, la uruguaya no es una sociedad conservadora: aunque tiene grupos conservadores con núcleos duros fundamentalmente de extracción católica, pero es proclive a las transformaciones y los hechos lo demuestran.
Así, a los 38 años de nacido este periodista está en condiciones de comparar la razzias, el miedo, el chantaje, la exclusión laboral vigentes al momento en que se creó el primer grupo gay en Uruguay (1984), con la situación actual. Veinticinco años después, entre los hitos de avance hay que computar no sólo la habilitación legal de la adopción homoparental, sino el reconocimiento de la unión concubinaria constituida por personas del mismo sexo, la derogación de la prohibición del ingreso de homosexuales a las Fuerzas Armadas y la perspectiva de que se apruebe próximamente un proyecto de ley en trámite que permitirá a las personas trans la adecuación de su nombre y sexo registral a su real identidad.
Sempol evalúa como ?impresionantes? las transformaciones en la vida cotidiana y celebra que la izquierda uruguaya haya estado a la altura de la situación, ante la que venía con gran rezago. A su juicio, el marxismo tradicional llevó a relegar todo lo que no fuera conflicto capital/trabajo, y hoy se sabe que la cuestión de clases tiene atraques en el racismo, machismo, homofobia, variables sin cuya consideración no se pueden entender los problemas sociales.
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