Culebrón de los condones

Todo parece haber comenzado con los jóvenes del movimiento ?Gurises del MPP?, quienes haciendo campaña para la fórmula presidencial del Frente Amplio repartieron preservativos, 50.000 de los cuales provenían del Ministerio de Salud Pública (MSP). Mientras la directora del Programa Nacional de VIH-sida y enfermedades de transmisión sexual de esa cartera, María Luz Osimani, negaba haber hecho la donación a esa organización política, los jóvenes afirmaban que se había enviado ?una carta al MSP, a la división de la lucha contra el VIH-sida y ahí se solicitaron (los condones). Como lo hace cualquier organización o grupo, no hay misterio acá?.

Pero no sólo este ?escándalo? cayó mal en dirigentes de la oposición por considerar que se hace campaña político-partidaria a partir de fondos públicos: también criticaron el discurso ?soez? utilizado por los jóvenes emepepistas. ?PoneLa 609? (la leyenda de la cobertura del preservativo), no se limita a entregar uno de esos elementos preventivos, sino que también incluye un instructivo con doble sentido: «Manoteala y andate corriendo hasta el circuito que te toque. Andá directo a la cola -no, no, a la fila- y agarrala bien fuerte con la mano (no se vaya a caer). Entrá en el cuarto oscuro, metela en el sobre, pasale la lengua y poneLA 609 (en la ranura)».

La ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, con la pretensión de zanjar el tema, salió a decir que no había ninguna necesidad de que esta organización política devolviera los preservativos a su cartera sino todo lo contrario, e instó a que todas las agrupaciones políticas hicieran lo mismo. ?La enfermedades de transmisión sexual no distinguen partidos políticos. El problema con las enfermedades de transmisión sexual es de tal gravedad que el que quiera ayudar es bienvenido. Vamos a comunicarnos con cada sector joven para que lo hagan, porque muchas veces ellos tienen más llegada que el propio ministerio. Le vamos a ofrecer a todos los partidos que los repartan?.

De todas maneras, resulta difícil imaginar a muchos de los dirigentes políticos, capaces de pararse en las esquinas con sus militantes agitando banderas y repartiendo listas, entregando condones con la misma naturalidad.

Pero es bueno recordar que tanto el sida como las enfermedades de transmisión sexual no son ?un problema de los jóvenes? aunque sean quienes más se contagian, y que lejos de estas iniciativas ?politizadas o no- la realidad de todos los días indica que a la hora del sexo, los uruguayos y las uruguayas tenemos bastantes problemas para usar un condón. Ellos para ponérselo y ellas para exigirlo? algo que los jóvenes del Movimiento de Participación Popular (MPP) no tomaron en cuenta, además de utilizar analogías bastante estereotipadas y sexistas. (¿Desde cuándo las mujeres somos nada más que una ranura? ¿Qué diferencia hay con la idea tan conservadora de ser ?el envase, el recipiente dador de vida??).

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