DOS CARAS DE UNA MISMA REALIDAD
En 2008, MYSU investigó el vínculo entre la violencia contra las mujeres y la feminización del VIH/Sida. El informe ?Dos caras de una misma realidad?, arrojó como resultado que la mayoría de cien mujeres portadoras de VIH que se atienden en el Instituto de Higiene -servicio público de enfermedades infecto contagiosas- sufren o sufrieron también situaciones de violencia en sus hogares.
La muestra incluye mujeres de 19 a 60 años, mayoritariamente entre 25 y 39 años, 96% de las cuales son urbanas. De acuerdo a su autopercepción, 75% son blancas, 16% afrodescendientes y 11% indígenas.
Entre ellas priman las solteras (42%), seguidas por casadas (30%) y divorciadas (19%). Según nivel de estudios formales, la mayoría (58%) cursó secundaria, 33% solo primaria y 9% tienen estudios terciarios.
El 88% de las encuestadas trabajó en forma remunerada; actualmente lo hace el 69% de ellas.
Al momento de la encuesta, 68% mantenía relaciones sexuales; el 97% utilizaba algún método anticonceptivo, con preeminencia del preservativo (65%). Sólo en un caso se detectó la presencia de una pareja vasectomizada, frente a un 20% de mujeres que recurrieron a ligadura de trompas. Tanto las pastillas anticonceptivas como el dispositivo intrauterino (DIU) registraron baja prevalencia: 5 y 7%, respectivamente.
La mayoría de las mujeres (38%) determinó por sí misma el método anticonceptivo y 29% lo hizo de acuerdo con su pareja. En la elección priorizaron efectividad (42%) y reducción de daños a la salud (34%).
Seis de cada 10 encuestadas recibieron el diagnóstico de VIH entre los 20 y los 34 años; 25% de ellas se realizó el test por voluntad propia y 24% ante un embarazo; 2% se lo hizo luego de una violación.
Más de 7 de cada 10 reconocieron la existencia de violencia psicológica a lo largo de su vida y casi 6 de cada 10 también de violencia física. El 39% afirmó la actualidad de la primera y el 12% de la segunda. A mayor nivel educativo, decrece la presencia de maltrato emocional y también del físico. El primero se verificó en el 39% con nivel primario, 25% con secundario y 11% con terciario; la segunda en el 15,12 y 0%, respectivamente.
Casi 4 de cada 10 alguna vez fue obligada a tener relaciones sexuales. Entre los perpetradores de esta violencia predominan las parejas (40%), seguidas por familiares (24%) y conocidos (17%). Treinta y cinco de estas mujeres sufrieron lesiones, daños en su cuerpo o genitales, enfermedades o infecciones a cuenta de la violencia sufrida, 21 de ellas más de 5 veces. Treinta y una debieron recibir atención médica a causa de esas lesiones.
Si bien por su tamaño la muestra no puede considerarse representativa, marca tendencias de la realidad cotidiana. Entre ellas, que es altísimo el número de mujeres que sufre las dos pandemias: VIH y violencia. También que la educación es un factor protector de las mujeres, porque las fortalece: a mayor nivel educativo, menos violencia física y emocional.
Además de en Uruguay, en el marco de un programa regional de Unifem, la encuesta se replicó en la ciudad de Recife (Brasil), en Argentina y en Chile, encontrándose tendencias similares. Se piensa presentar los resultados globales en la próxima Reunión Especializada de la Mujer (REM) del Mercosur.
Presentados los resultados de la encuesta en el III Foro – Ungass Uruguay, las vinculaciones avizoradas entre VIH/sida y violencia de género inspiraron reflexiones sobre la falta de articulación entre los diversos programas del MSP que atañen a estos problemas, como el Programa de Salud de la Mujer y Género, que cuenta con un área de violencia, y el de ITS-Sida. También se apuntó la ausencia de vinculación de éstos con el Programa de Salud Adolescente, siendo en esta franja etaria donde se presentan dificultades más graves de prevención.
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