ESPIRAL DE EMPOBRECIMIENTO

«Después de una crisis, si una mujer necesita una intervención obstétrica hoy, podrá tener acceso a este servicio hasta dentro de cinco años. Este es un ejemplo de cómo su calidad de vida se verá mermada en lo inmediato y a largo plazo», advirtió desde Costa Rica Marcela Suazo, directora de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de Naciones Unidas el pasado 11 de julio, Día Mundial de Población. En esta proyección coincide la Organización Internacional del Trabajo (OIT), destacando cómo la recesión económica internacional agudiza las condiciones deterioradas de trabajo en las que se encuentran las mujeres de América Latina, con la consecuencia de un mayor desempleo que los varones.

En la región hay 4 millones de personas desocupadas. La tasa promedio de desempleo femenino es de 9.3% y la de los hombres de 5.8%, una brecha de 3.5, «sumamente alta en comparación con otros países del mundo, donde es de 1% o menos», indicó Suazo.

Los sectores donde más afecta la crisis a las mujeres son: comercio formal, industria manufacturera, maquila y textiles, servicios financieros, turismo y empleo doméstico, pues la brecha de ocupación femenina es más elevada comparada con la de los varones, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Ante este panorama, Suazo manifestó que los gobiernos de la región deben «tomar acciones de política pública y de decisión de inversión en trabajos productivos formales equitativos en el acceso salarial, con protección social para asegurar la permanencia de las mujeres en el trabajo».

Pero, aunque las mujeres se han incorporado en los últimos años en mayor medida al sector formal, las más se ocupan en la economía informal o en el autoempleo, «donde hay poca o nula seguridad laboral». Ejemplo de ello son los micronegocios.

Marcela Suazo opina que es preciso identificar medidas conjuntas impulsadas desde los gobiernos para asegurar la protección del empleo para las mujeres, sobre todo para las más pobres, colocadas en espacios de mayor desigualdad, y para quienes están al frente del 25 a 30% de los hogares de América Latina.

Es importante considerar, explica la directora regional de Unfpa, los estudios que demuestran que las mujeres están invirtiendo sus ingresos en la salud, educación, nutrición y vivienda para sus hijas e hijos, lo que representa un impacto directo en el mejoramiento de la calidad de vida.

Por ello, es imprescindible que los gobiernos de la región faciliten el acceso a la educación, empleo y desarrollo productivo en igualdad de condiciones, que a su vez les permitan brindar mejores oportunidades a sus hijas e hijos, asegura Suazo.

Sabemos, dijo Thoraya Ahmed Obaid, directora ejecutiva del Unfpa, en su mensaje con motivo del Día Mundial de Población, que casi siempre es en países en desarrollo donde la crisis ha hundido a las mujeres en una mayor pobreza. La inversión de los gobiernos latinoamericanos en la salud de las mujeres, especialmente la reproductiva, no sólo puede salvar la vida de cientos de miles de ellas, sino también elevar la productividad en unos 15 mil millones de dólares cada año, detalló Ahmed Obaid. (Cimac)

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