Diversidad sexual en la OEA
Por segundo año consecutivo, la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que sesionó en la ciudad de San Pedro Sula, Honduras, los primeros días de junio pasado, aprobó la resolución llamada ?Derechos humanos, orientación sexual e identidad de género?, presentada por Brasil.
Aceptada sin reservas por los 33 países de América, la Resolución 2504 de la OEA condena los actos de violencia y las violaciones de derechos humanos perpetrados a causa de la orientación sexual e identidad de género. También urge a los Estados a investigar los hechos de esa naturaleza que ocurran y hacer que los responsables enfrenten las consecuencias ante la Justicia. Complementariamente, invita a los países a asegurar una protección adecuada de los defensores de derechos humanos y solicita a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a los demás órganos del sistema interamericano que sigan prestando la adecuada atención al tema.
Este logro es fruto de la participación de la sociedad civil -que el reglamento de la OEA permite a través de las organizaciones sociales- y que se concretó fundamentalmente por medio de una coalición integrada por activistas convocados por Global Rights, Mulabi-Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos e Iglhrc-Lac, que desde hace tres años viene realizando trabajo de incidencia en el Consejo Permanente de la OEA, con sede en Washington, Estados Unidos.
DECLARACION DE SAN PEDRO SULA
En el plenario de la Asamblea, la coalición presentó una declaración a través de Claudia Sosa Medina, mujer transgénero de Honduras.
En nombre de las organizaciones lesbianas, gay, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersex, el documento refiere a ?las atrocidades cometidas? en la región de las Américas que vienen siendo documentadas desde hace más de una década, y que incluyen ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos producto de las llamadas campañas de ?limpieza social? o ?de las llevadas a cabo por grupos de exterminio como sucede en México, Brasil, Colombia y El Salvador?.
Recuerda, asimismo, que ese tipo de actos discriminatorios y de violencia son sólo las formas más flagrantes y extremas de violación de derechos pero no las únicas: ?En el seno de las familias o de la comunidad se dan prácticas de violencia privada, como son uniones matrimoniales forzadas, el sometimiento a estereotipos y roles de género que restringen el libre desarrollo de la personalidad y la sexualidad, el encierro forzado y la tortura en clínicas de `rehabilitaciòn` que muchas veces concluyen en suicidio?. ?El ser afrodescendiente, mujer, indígena, joven, migrante, anciana y vivir con una condición de discapacidad entre otras formas de marginación, son factores que acentúan la violencia ejercida contra las personas por razón de su orientación sexual e identidad y expresión de gènero?, advierte la declaración.
Particularmente destaca la situación en los ocho países del Caribe anglófono, en los que aun se mantienen vigentes las leyes conocidas como de ?sodomía?, ?que son utilizadas por el Estado, fuerzas de seguridad y actores privados que nos acosan, intimidan y persiguen?.
PUNTUALIZACION DE RESPONSABILIDADES
A los Estados en general y especialmente al gobierno de Honduras, las organizaciones exigieron desarrollar investigaciones transparentes, serias y con pleno respeto a la ley, sancionando de manera severa y ejemplar a quienes comentan delitos contra la diversidad sexual, escudados en la impunidad.
También que se comprometan a diseñar políticas nacionales e integrales orientadas a la implementación de buenas prácticas en todos los ámbitos: sociales, educativos y profesionales y a la creación de observatorios que den cuenta de las violaciones a los derechos humanos.
De la OEA reclaman que incluya la identidad de género en su programa de derecho a la identidad, de manera de instar a los Estados a desarrollar el marco legal necesario para eliminar la exclusión social por medio del reconocimiento jurídico de las personas trans.
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