fortalecimiento de la respuesta policial

n el marco del programa regional de «Fortalecimiento de las delegaciones gubernamentales de la mujer y de la sociedad civil para combatir la violencia de género en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay», que impulsa Naciones Unidas (ONU), el pasado 22 de mayo se firmó el Memorando de entendimiento que tiene por destinatarias a la Unidad Especializada de Violencia Doméstica (UEVD) y las seccionales policiales 16, 17 y 24 de Montevideo. Unen fuerzas para su desarrollo el Ministerio del Interior, la Oficina contra la Droga y el Delito (Unodoc-ONU), Junta Nacional de Drogas, Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres-Mides), Secretaría de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), Unifem, Plenario de Mujeres del Uruguay (Plemuu) y la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual.

La participación de las ministras del Interior y de Desarrollo Social, Daisy Tourné y Marina Arismendi, respectivamente; de Alejandro Zabala, secretario general de la IMM; Mariana González, coordinadora en Uruguay de Unifem y Giovanni Cuaglia (Unodoc), marcó la voluntad articuladora de las distintas dependencias y organismos así como el compromiso con la sociedad civil ante un problema que afecta a hombres y mujeres, pero en el que ellas llevan la peor parte.

 

ARTICULACION

El proyecto que llevarán a cabo conjuntamente gobierno, sociedad civil y agencias de Naciones Unidas durante lo que resta del año en curso, apunta al objetivo general de contribuir a eliminar toda forma de violencia de género, mediante el fortalecimiento de la capacidad de respuesta de las unidades seleccionadas por la realidad que atienden y el volumen de la demanda. También incluye indagar en la asociación entre la violencia de género y el consumo de sustancias psicoactivas en la población objetivo.

Entre las actividades proyectadas están la organización de asambleas locales, la elaboración de un mapa de ruta de actores, redes y servicios, un seminario de «buenas prácticas» y campañas de información a la población. A las unidades incluidas en el proyecto se las dotará de cámaras digitales para guardar registro gráfico de las lesiones que con las que lleguen las mujeres a realizar la denuncia. También se incorporarán al formulario unificado de denuncias policiales indicadores vinculados al consumo de sustancias psicoactivas.

La capacitación estará dirigida a las y los funcionarios policiales, pero también habrá acciones de sensibilización orientadas a autoridades sobre la importancia de la violencia doméstica, y supervisión a través del Equipo de apoyo y cuidado al personal policial del Ministerio del Interior.

Miguel Migliónico, asesor de la ministra Daisy Tourné, precisó que constituyen resultados esperados del proyecto promover la estabilidad mínima del personal de la UEVD y de las seccionales policiales, para asegurar la continuidad de la calidad de la atención en violencia de género, así como obtener información cuantitativa de su relación con el consumo de sustancias psicoactivas.

Para Giovanni Cuaglia, representante de la Unodoc, el proyecto encuentra terreno fértil en Uruguay y tiene que contribuir a la definición de políticas públicas. Para medir su impacto, está dotado de un sistema de evaluación de resultados.

 

RELACIONES PELIGROSAS

Indagar sobre las posibles relaciones con el consumo abusivo de sustancias psicoactivas, es un aspecto novedoso del abordaje de la violencia de género, y obedece a un enfoque que va más allá de los efectos en busca de las causas profundas.

Saliendo al paso de lo que considera una tendencia a fetichizar «la droga» y hacerla culpable de todo lo que le pasa a la sociedad, Milton Romani, director nacional de Drogas y presidente de la Junta Nacional de Drogas, precisó que » el problema no es la droga, sino los hombres y mujeres en su contexto y sus vínculos». «El consumo de drogas no es una enfermedad infectocontagiosa ni un flagelo que estropeó a una sociedad divina. La sociedad se fragmentó, se desintegró y está intentando volver a integrarse. Es necesario mirar para todos lados, no solamente al negrito encapuchado que ataca. Fueron procesadas más de 600 personas por drogas y ahora el problema está en las cárceles. Se necesitan acciones integrales».

Para Romani, tampoco la droga es un problema de la marginalidad: » La presencia de la cocaína es cuatro veces mayor que la de pasta base, pero no se nota porque se consume en hogares con mayor capital social para responder a sus consecuencias. Estas personas no atacan a otras en la calle, si atacan es a bancos». Marcó también que no hay que olvidar los bufetes de la Ciudad Vieja donde se lava dinero ni a los dirigentes de organizaciones deportivas que claman por seguridad, pero renuncian a sus conexiones con actividades que la ponen en riesgo.

 

EL LUGAR MAS INSEGURO DEL MUNDO

Gratamente asombrada, la ministra Tourné comparó tiempos no demasiado lejanos, cuando la violencia doméstica se consideraba un asunto de puertas para adentro, con el reconocimiento actual de su gravedad a todos los niveles.

Respecto a los logros propios la dependencia a su cargo, Tourné destacó la creación de una Dirección de violencia de género, que dirige Marisa Lidner, una mujer con amplia experiencia en el tema; los avances en la cuantificación del problema desde el Observatorio Nacional de Violencia y Criminalidad que comanda Rafael Paternain; la guía de procedimiento para la actuación policial en el momento más lábil de las víctimas (cuando concurren a asentar la denuncia en la seccional) y la capacitación sistemática de las y los efectivos.

Respecto de las estadísticas, admitió que para tener un panorama más exhaustivo de la realidad todavía falta desagregar los delitos por lesiones, que a menudo encubren violencia doméstica, cuestión en la que se está trabajando.

«La violencia doméstica es el segundo delito más denunciado, después del hurto. Se habla mucho de inseguridad en las calles, pero hay que mirar hacia la casa, que para algunas mujeres es el lugar más inseguro del mundo», enfatizó Tourné, agregando: «Las personas que acceden a las comisarías pertenecen a los sectores más populares, al igual que las y los policías. La comisaría -en muchos casos el único lugar al que se puede recurrir- recibe a la gente con conflictos, no a la gente contenta, y eso es difícil de contener. Por eso también hay que cuidar a los cuidadores».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje