prodigiosa Concepción
a vida de Concepción rondó siempre entre el drama y la comedia. Su bisabuela materna, famosa actriz de varieté y empresaria teatral , le enseñó a bailar flamenco antes que a caminar. A los diez meses dio el primer paso. No era un paso de los de a pie, sino su primer paso de baile flamenco acompañado de una elevación de su pequeño brazo derecho tal como si alcanzara una manzana de un manzano bonsai. Su bisabuela murió ese mismo día, dicen que de la emoción que le produjo haber tenido una visión en la que un ángel descendía para apenas rozar la cabeza de Concepción. Acto seguido el ángel se dirigió a su lecho de muerte para levantarle el ánimo informándole del brillante futuro de su bisnieta como bailaora de fama internacional. La bisabuela agonizó durante tres largas horas durante las cuales, y como con cuenta gotas, fue transmitiendo la información angélica. Todo ese tiempo Concepción estuvo improvisando pasitos de rumba y de sevillana como si una energía de otro mundo le inspirase los movimientos. Sin agotarse en ningún momento, paraba de vez en cuando para tomar un biberón de manzanilla preparado por su nana, María de los Dolores, «La Nana» que más tarde sería su representante artística. Niña prodigio de singular belleza, a los nueve años Concepción dirigía una academia de baile flamenco; a los once hizo una gira con la Compañía del Ángel, creada por ella misma y con la que visitó Varsovia, Estados Unidos y Bélgica. A los doce comenzó la escuela primaria porque quería aprender caligrafía y desinencias verbales.
A los trece abandonó sus estudios primarios y escribió la biografía de su bisabuela que la catapultó a la fama internacional luego de haber sido reconocida como la escritora más joven, récord que le cuestionarían ciertos críticos literarios, acusándola de no tener trece años cuando escribió la biografía sino veinticinco. Por razones ajenas a ella misma, no se casó hasta los dieciséis años. Esa unión sentimental duró apenas dos meses .Luego se casó sucesivamente a los diecisiete, a los diecinueve, a los veintiuno; de ahí hasta los treinta y tres años se casó siempre cada dos años. A los treinta y cuatro, coincidiendo con su divorcio del cantaor «El pimiento», la carrera artística de Concepción da un giro de ciento ochenta grados cuando se enamora de un catedrático finlandés con el que se va a vivir a Helsinki. En Helsinki comienza una nueva vida, reniega del flamenco y rescribe la biografía de su bisabuela con datos más afines a su condición de catedrática consorte. En la nueva versión, su bisabuela es licenciada en Arte Renacentista; «La nana» una versada académica en cultura mediterránea, y ella, una niña con cierto retraso en la marcha. » No caminé hasta los tres años -expresa en el nuevo libro-, pero compensé ese hándicap coleccionando renos de paño lenci: una premonición de mi gran amor a Finlandia». Su libro fue un éxito y su historia de amor inspiró las letras de cuatro tangos finlandeses.
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