Sexo a la carta

uisiera saber a qué se debe el flujo vaginal. ¿Por qué no me curo si he hecho muchas veces tratamiento? ¿Mi pareja puede contagiarse o re-contagiarme si no hace también tratamiento?

No todos los flujos (o leucorreas) son consecuencia de una infección pero, cuando lo son, conviene tomar las debidas precauciones para evitar su transmisión y recontagio; se supone que, haciendo el tratamiento adecuado, se tienen que curar.

Si el flujo no es infeccioso no contagia y puede ser crónico, como tú dices.

Normalmente, una mujer tiene de 3 a 5 gramos de secreción dentro de su vagina que no traspasa los límites de su entrada (vestíbulo vulvar). Su color es blanco y su olor característico, que varía de una persona a otra, pero que no tiene necesariamente que interpretarse como desagradable.

Muchas mujeres pueden presentar una leucorrea «fisiológica» y humedecer su ropa en el momento de la ovulación. Se trata del moco cervical que se hace más fluido para facilitar la fecundación del óvulo por los espermatozoides del compañero sexual.

Otras, como parecería ser tu caso, desde niñas presentan flujo vaginal que no responde al tratamiento a pesar de haber sido tratadas por muchos especialistas. Lo aconsejado, habitualmente, es no luchar contra el flujo como si se tratase de un enemigo al que hay que combatir con duchas o lavados frecuentes, sino tratar de verlo como algo propio de la persona. Luchar siempre contra él puede conducir a la destrucción de bacterias protectoras de la vagina y, por ende, permitir el ingreso de otras quizás causantes de infecciones severas.

 

Hola, soy un muchacho de 23 años y tengo serios problemas de carácter sexual con mi pareja. Han pasado 3 años de relación y aún no he podido penetrarla vaginalmente, pierdo la erección en algunos segundos lo que no me permite darle el tiempo que necesita para su dilatación. En ocasiones, cuando lo hemos intentado, a ella le duele y a mí no me produce estímulo alguno, entonces, como otras veces, la erección se pierde. En este momento comienzo a hacerme exámenes en una sociedad médica a cargo de un urólogo con el fin de descartar un problema físico.

El problema que me planteas es más común de lo que supones y requiere de terapia de pareja, después de descartar cualquier problema orgánico, como dices que piensas hacer.

Los motivos de que esto les suceda pueden ser varios, voy a proponer algunos. En el caso de ella: que tenga miedo a la penetración, que piense que le va a doler mucho, que no conozca suficientemente sus genitales, que más o menos inconscientemente tema un embarazo, un parto, un hijo, en una palabra que no te esté habilitando para un coito. También puede deberse a experiencias traumáticas anteriores, en especial, en edades infantiles.

En cuanto a ti puede ser que, a niveles más o menos conscientes, temas hacerle daño o lastimarte al romper su himen con tu pene, o que no estés dispuesto a asumir las consecuencias que puedan derivarse de este acto.

A esto podemos sumar sentimientos combinados de ambos. Por ejemplo, que ante la actitud de ella, manifestada quizás más con gestos y posturas que con palabras, tú pierdas el deseo de continuar.

Para que la primera vez de la mujer no sea traumática para ninguno de los dos, es aconsejable empezar la penetración y dilatación del himen digitalmente. En caso de no poder resolver esto solos, no duden en concurrir a terapia psico-sexológica de pareja.

 

Mi novio tiene 22 años y yo 21. Tenemos relaciones sexuales hace ya un año y medio. La única forma de llegar al orgasmo es a través del sexo oral. Con penetración lo logramos sólo un par de veces.

Queríamos saber cuál es el problema y si tiene solución. Gracias y te felicitamos por el espacio que es interesante y educativo.

Las zonas erógenas primarias de la mujer son el clítoris y el primer tercio de la vagina y su adecuada estimulación es la causa más común del orgasmo femenino. Es posible, en algunas posiciones coitales, estimular ambas zonas a la vez, e incluso agregarle otras zonas erógenas, consideradas secundarias, como son la boca y las mamas.

También influye mucho lo psicológico. Cuando se busca mucho un orgasmo, se suele generar un índice de ansiedad que impide concentrarse en lo que se está haciendo y se asume un rol de espectador, se sale de la escena, para autoobservar qué se va sintiendo y, por lo mismo, no se logra lo que se anhela.

Pienso que lo importante no es cómo se acceda a un orgasmo, sino tener la capacidad de poder disfrutarlo. Pero existen técnicas y ejercicios que se pueden aprender en pocas sesiones de terapia, que pueden ayudar a lograr que la mujer aumente su excitación y concentración y, por ende, facilite su orgasmo.

La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 908 4510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje