unas (nada) vulgares ganas de seguir
ublicar pocos libros a lo largo de su vida y mostrarse renuente a aparecer en público para hablar de ellos, alimentó esa mística pueblerina de misterio que se entretejió sobre una bella mujer de mirada intensa. Dicen también que Idea Vilariño era de pocas palabras.
Entre sus facetas menos conocidas, fue una gran traductora de las obras de Shakespeare, con cuyas versiones algunas se representaron en teatros montevideanos, y una gran estudiosa del tango. También fue docente de literatura hasta que la dictadura la destituyó, y catedrática de literatura uruguaya en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República a partir de la reapertura democrática.
Ayudó a fundar la revista «Clinamen», de escasa duración en nuestro medio como tantas otras- junto a un grupo de escritores hoy conocidos como «la generación del 45″. También publicó artículos de crítica literaria en medios como «Marcha», «La Opinión», «Brecha» y «Texto crítico». Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti, Los Olimareños han contribuido a inmortalizarla en algunas canciones que se inspiraron en sus versos más comprometidos con la realidad política del país.
Pero de lo que más nos habla Idea en sus poemas es del amor, la pasión que ya se sabe es ingrata y no por eso debe ser eludida. Esto incluye las delicias del sexo o el coito feroz, como aparece nombrado en algunos de sus versos. Y la muerte, acechando, segura de su implacable victoria aunque le haya otorgado antes a la poeta 88 años de vida.
Una anécdota de 1955: Idea Vilariño renunció a «Marcha» porque su director, Carlos Quijano, cuestionó un verso suyo: «Un pañuelo con sangre, semen, lágrimas».
COMO DE UN LARGO AMOR
«Poemas de amor» (1957) tiene una dedicatoria: «A Juan Carlos Onetti». Y ese amor adúltero, pasional, tempestuoso, marca sus versos más conocidos al punto que casi ningún medio dejó de recordar, el día de su muerte, el desgarrador poema-despedida que le hiciera al «maldito»: «Ya no».
«Ya no será/ ya no/ no viviremos juntos/ no criaré a tu hijo/ no coseré tu ropa/ no te tendré de noche/ no te besaré al irme/ nunca sabrás quién fui/ por qué me amaron otros./ No llegaré a saber/ por qué ni cómo nunca/ ni si era de verdad/ lo que dijiste que era/ ni quién fuiste/ ni qué fui para ti/ ni cómo hubiera sido/ vivir juntos/ querernos/ esperarnos/ estar./ Ya no soy más que yo/ Para siempre y tú/ ya/ no serás para mí/ más que tú. Ya no estás/ en un día futuro/ no sabré donde vives/ con quién/ ni si te acuerdas./ No me abrazarás nunca/ como esa noche/ nunca./ No volveré a tocarte./ No te veré morir».
Idea, como toda mujer, lleva la cuenta de los escasos encuentros que logra tener con su amante. Comprueba que no fueron más que nueve y aún así sólo algunos de ellos merecen recordarse: «(…)Tal vez/ de cuatro o cinco noches como ésas/ pero precisamente como ésas/ tal vez/ pueda vivirse/ como de un largo amor/ una vida».
En palabras de la propia Vilariño, en la biografía sobre Onetti hecha por María Esther Gilio y Carlos M. Domínguez, la relación fue insoportable aunque dramáticamente pasional, digna de un tango… o de dos escritores en sintonías diferentes para interpretar las disonantes tonalidades del amor y de la vida: «Es el último hombre de quien debí enamorarme porque éramos lo más imposible de ligar que había. Nunca entendió el ABC de mi vida, nunca me entendió como ser humano, como persona(…)Todavía me pregunto por qué aguanté tanto, por qué volví tantas veces. Nos peleábamos y volvíamos a juntarnos, lo echaba, regresaba. Una noche me llamó desesperado para que fuera a verlo. Yo estaba con alguien que me amaba y lo dejé por ir a pasar una noche con él. Y recuerdo que lo único que hicimos fue ponernos de espalda, leyendo un libro él, y yo otro. A la mañana siguiente le agarré la cara y le dije: sos un burro Onetti, sos un perro, sos una bestia. Y me fui».
POBRE MUNDO DESAFIANTE
Vilariño es mucho más que «la amante de»; pesimista pero vital, no hay ninguna generosidad ornamental en sus versos. Es un mundo duro donde no hay dioses ni certezas que salven al amor -siempre efímero- de la irremediable presencia de la muerte. Más allá del sexo o el abrazo, estamos condenados a seguir aunque la vida pierda su sentido, no encontremos razones para disfrutarla o la esperanza no acuda a la cita por falta de condimentos.
» (…) Habrá que continuar/ que seguir respirando/ que soportar la luz/ y maldecir el sueño/ que cocinar sin fe/ fornicar sin pasión/ masticar con desgano/ para siempre sin lágrimas».
Idea se horroriza, desencantada, en esa secuencia irrespirable de brevísimos poemas («No»), de la vanidad humana tanto propia como ajena-, el apego, el egocentrismo y todo lo que ni siquiera puede nombrarse en la inhóspita experiencia de vivir:
«Yo quiero/ yo no quiero/ yo aguanto/ yo me olvido/ yo digo no/ yo niego/ yo digo será inútil/ yo dejo/ yo desisto/ yo quisiera morirme/ yo yo yo/ yo. Qué es eso».
«(…) ¿Yo me acabaré?/ Una fuerza/ una pasión honesta y unas ganas/ unas vulgares ganas/ de seguir./ Fue simplemente eso».
«HACE TIEMPO QUE ME HE IDO»
Prefiero despedirla con la imagen que trasmite el poema «No hay nadie» (de «Poemas de amor» ). Melancólica y rebelde, de pie frente al amor que se siente sin cobardía y, por eso mismo, renunciante a conformarse con menos. Con toda la fuerza brutal de quien elige el juvenil desencanto de vivir, desafiante y hermética, hasta el final.
» No estoy/ no esperes más/ hace tiempo me he ido/ no busques/ no preguntes/ no llames que no hay nadie./ Es una loca brisa de otros días/ que gime/ es un pañuelo al viento/ que remeda señales./ No llames/ no destroces tu mano/ golpeando/ no grites no preguntes/ que no hay nadie/ no hay nadie».
OBRA POÉTICA
La suplicante (1945)
Cielo Cielo (1947)
Paraíso perdido (1949)
Por aire sucio (1950)
Nocturnos (1955)
Poemas de amor (1957)
Pobre Mundo (1966)
Poesía (1970)
No (1980)
Canciones (1993)
Poesía 1945-1990 (1994)
Poesía completa (2002)
ENSAYOS
Grupos simétricos en la poesía de Antonio Machado (1951)
La rima en Herrera y Reissig (1955)
Grupos simétricos en poesía (1958)
Las letras de tango (1965)
El tango cantado (1981)
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