estrategias para sobrevivir con doble biografía
esbianismo, tercera edad y derechos humanos son «tres ejes que, al menos en su combinación, han estado bastante descuidados», afirma Ruben Campero.
En la Casa de las Ciudadanas se presentó un corto que forma parte de la recopilación «Si las paredes hablaran II», donde claramente se aborda la situación de discriminación que viven las mujeres de la tercera edad «cuando están emparejadas con otra mujer», con la idea de sensibilizar y pensar estrategias, «poniéndonos en el lugar de la protagonista», para actuar en esas situaciones.
La trama justamente se centra en la historia de una pareja de mujeres de la tercera edad que, al morir una de ellas, queda opacada por «la historia oficial», que cuentan un sobrino lejano y su esposa, quienes por ley heredarán los bienes de la fallecida.
HERRAMIENTAS PARA VER
«Muchas realidades no las vemos porque no tenemos ni siquiera una gramática para leerlas», asegura Campero, refiriéndose a tantas historias como la referida, en las que quien fuera pareja de la persona fallecida termina siendo nombrada como la » amiga», la «empleada», la que » vivía con ella».
Sin embargo, agrega Ferreira, la abuela que está en la casa de familia quizás ya tenga su historia de pareja, aunque no podamos verla. El problema es que tanto al lesbianismo como a «la mal llamada homosexualidad, socialmente se los decodifica únicamente en términos sexuales. La persona parece ser definida por aquello que hace en la cama. No así en la persona heterosexual, que tiene instituciones, tiene rituales».
Respecto de la investigación referida a hombres adultos mayores de la diversidad sexual, que el Centro de Estudios de Género y Diversidad Sexual viene realizando, Bruno Ferreira y Campero sostienen que «tiene que ver con la memoria. La idea es ir más allá de la doble biografía, relato en el que la verdadera historia es sustituida por historia oficial».
Ejemplificando con el corto cinematográfico cuentan que la protagonista empieza, al enterarse que vendrá el sobrino de la fallecida, a sacar los cuadros, la ropa, se va de la cama doble a la habitación de huéspedes, y esto «también lo vemos en los hombres de la tercera edad, por eso la investigación se llama recuperando la memoria de la diversidad».
UNA Y OTRA VEZ, EL ARMARIO
Como era de esperarse, mucho antes de empezar ya se encontraron con todo tipo de trabas, fundamentalmente a la hora de captar hombres de la tercera edad dispuestos a contar su historia, pues » algunos que no tuvieron problema para que sus hijos lo aceptaran, si los tienen con sus nietos»; otros están casados hace muchos años y tienen a su vez su pareja hombre en otra casa, entre otras tantas biografías. Sin embargo, hablar es importante, y recopilarlo en una investigación aún más, pues la llamada doble biografía está asociada también al doble discurso, explican los expertos. De algún modo «la familia asume pero no asume», y, por ejemplo, llama a la pareja del integrante de la familia «amigo» cuando a todas luces se evidencia la relación de pareja.
Obviamente, la idea la va retroalimentando todo el sistema familiar, y esta «mentira» u ocultamiento produce un » daño subjetivo» que, entre otras cosas, es lo que esta investigación trata de medir. A la vez, busca descubrir en los relatos cuáles son las estrategias que desarrollaron esas personas para, a pesar de la doble biografía, «hacerse un lugar en el mundo».
Entre las habilidades que generaron para sobrevivir al dolor estos adultos mayores entrevistados, llama la atención de Ferreira «que estos señores mayores cambian el discurso según con quien estén. Otro psicólogo podría decir `está disociado`, pero no: es la forma que encontraron de conciliar lo que realmente sentían con un mandato social terrible, en una sociedad homofóbica, machista. Es una disociación instrumental». Lo importante de esta investigación es que se trata de una novedad, que tiende a revertir una » ausencia brutal», ya que el resto de los colectivos en general tiene una historia: «judíos, afrodescendientes, con mucho sacrificio han logrado construir una historia».
TEJIENDO MEMORIA
En la diversidad sexual, sin embargo, se da una peculiaridad que no se encuentra en los otros colectivos: no hay descendencia, «no hay una cadena subjetiva con las generaciones anteriores», y esto hace más imprescindible aún que recopilaciones que intentan construir memoria, tales como esta, aparezcan, afirma Ferreira.
«Toda cultura necesita una memoria, hubo otros antes que hicieron algo de esta identidad, por eso es importante tejer una historia de la diversidad sexual, más allá de casilleros cerrados como gay o lesbiana». El objetivo político es poder ofrecer una serie de datos acerca de cómo estas personas pudieron, al no tener referentes ni modelos, construir sus alternativas, y ello es importante porque aún hoy la tasa de suicidio en jóvenes lesbianas y gay «es muy alta». La idea es que las historias de estas personas de la diversidad tengan otro tipo de visibilidad, ya que «la muerte heterosexualiza a las personas. Se borra todo lo demás, porque fue en secreto. El discurso oficial dice: murió fulanito de tal, soltero, no dejó hijos. Pero atrás de ello hay una historia de amor, de pareja que es importante contar», insisten Campero y Ferreira.
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