primer informe de gestión de recursos humanos municipales

l funcionariado municipal montevideano está compuesto por un 68% de varones y un 32% de mujeres. A los llamados abiertos se postulan más mujeres, pero todavía se reclutan más hombres.

La presencia femenina destaca en el área administrativa, donde casi triplican a los varones, y entre profesionales y científicos, donde los duplican. Ellos les sacan muchos cuerpos como obreros y en los casinos, siendo su predominio muy menor en el área de profesionales especializados.

Medida por departamentos, la masculinidad es elocuente en los de Acondicionamiento Urbano y Desarrollo ambiental. A la inversa, las mujeres los superan ampliamente en el de Desarrollo Social y en el de Descentralización; también, aunque menos, en Recursos Financieros y Planificación, entre otros.

Hay trabajos todavía considerados masculinos, como los de conductores de vehículos, operador de saneamiento, sepulturero, carpintero, herrero, albañil y pintor de obra, desinfectador, asistente informático, chapista, utilero de orquesta y así hasta contabilizar 37 actividades, que ocupan una población total de 1.320 personas.

Ocupaciones exclusivamente femeninas son muchas menos: apenas 3, que ocupan 13 personas y remiten a licenciadas en historia y en nutrición.

 

¿QUIENES GANAN MAS?

En grado salarial promedio, las mujeres llevan ventaja sobre los hombres: 8,06 contra 6,71. Los varones son mayoría en sueldos de $-10.000 a 15.000 pero ellas los más que duplican en rangos de $-20.000 a 30.000 y también los superan en el rangos de $-30.001 a 40.000 y hasta en el inmediato superior, que llega a $-50.000, donde se detiene la progresión ascendente femenina. Beneficiarios de los salarios más altos son mayoritariamente los varones. Las escalas que maneja la información corresponden a nominales mensuales en régimen de 30 horas semanales.

 

¿QUIENES TRABAJAN MAS?

Las mujeres hicieron muchas más horas extra en 2008, tanto fueran comunes como dobles, que sus compañeros varones, particularmente en los cargos de jefatura y obreros. Un dato relevante si se tiene en cuenta que siguen siendo mayoritariamente ellas las que cargan con las responsabilidades domésticas y de cuidados familiares, aunque puede explicarse por la creciente cantidad de hogares monoparentales con jefatura femenina que demandan mayores ingresos de las mujeres.

Con excepción del personal de casinos municipales, también fueron las mujeres las que en 2008 hicieron mejores promedios por concepto de partidas sectoriales, horas extra y sexto día.

 

¿ENTRE QUIENES HAY MAS SANCIONES?

En conducta laboral es muy significativa la diferencia entre funcionarios según sexo: los varones fueron merecedores de casi cuatro veces más sanciones que las mujeres, tanto se haya tratado de faltas leves, graves o gravísimas. En 2008 fueron suspendidas 126 mujeres durante 417 días en total, contra 781 hombres por un total de 3.881 días. El promedio de días por suspensión fue de 3.3 para ellas y 5 para ellos.

Ellos también faltan casi tres veces más que ellas. En llegadas tarde o salidas anticipadas los guarismos casi se emparejan, aunque ellos siguen llevando ventaja.

Las diferencias se atenúan cuando se trata de licencias, sea por enfermedad de familiar, por estudio o sin goce de sueldo. Por la primera causa, en el período estudiado 1.179 mujeres solicitaron 6418 días de licencia, contra 1.334 hombres que consumieron 7130 días.

 

INSUMOS PARA IGUALAR

Los datos para la elaboración del primer Informe de gestión de los recursos humanos desde la perspectiva de género de la IMM fueron proporcionados por la División Información y Tecnologías de la Información del Departamento de Planificación y procesados por el Servicio Planeamiento y Desarrollo de Recursos Humanos del Departamento de Recursos Humanos y Materiales.

En el marco del segundo Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos entre Mujeres y Varones de la IMM, a partir de esta sistematización se buscará avanzar en el desarrollo de un sistema de estadísticas e indicadores de género que permita contar con información centralizada, sistemática, oficial y pública. Se entiende que la misma es una herramienta valiosa para reducir la desigualad, ya que posibilita la formulación de políticas públicas, la evaluación de su eficacia, el seguimiento de los cambios y la difusión destinada a un público diverso.

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