no a la impunidad

ujeres del Mercosur reunidas en la frontera Rivera-Livramento, trabajan en la elaboración de un documento único que presentarán a los gobiernos de Uruguay, Brasil, Paraguay y Argentina, buscando lograr la implementación de un tratado de extradición único, que permita juzgar a los acusados de violencia doméstica que se refugian en una u otra ciudad, para escapar de la ley

Así lo explicó a La República de las Mujeres Marta Piñeiro, referente local del Instituto Nacional de las Mujeres y una de las organizadoras de la actividad que se realiza en esta frontera porque «Livramento, según las estadísticas, es la ciudad con más violencia en Brasil y Rivera ocupa los primeros lugares también en ese sentido, si bien la lectura que hacemos es que en estas ciudades la denuncia es mayor».

En el marco de las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, la Comisión de Mujeres de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Mercosur y Departamento de Género y Equidad del PIT CNT, busca poner énfasis en el tema de la impunidad en zona de frontera, solicitando a los gobiernos la creación de un tratado de extradición entre los países representados, con énfasis en Brasil y Uruguay, » en el entendido que si se tiene un problema legal aquí, desde el más mínimo hasta el asesinato, basta cruzar la calle para evadir la justicia.

No es extraño que un hombre requerido por la justicia en Rivera, esté viviendo y trabajando sin problemas en Livramento, pues si tiene doble nacionalidad, se ampara en el hecho que Brasil no extradita a sus ciudadanos. Este es el tema que el documento único pretende rescatar, inclusive estamos haciendo circular una hoja para juntar firmas que lo acompañen, pues la diferencia en las leyes de extradición impiden la actuación policial y judicial y hay crímenes sin resolver. Esta es la línea de trabajo con violencia doméstica, no a la impunidad en zonas de frontera», puntualizó Piñeiro.

En relación al trabajo que se viene desarrollando en Rivera, indicó que hay muchas más denuncias de las que había, «al menos se desnaturalizó la violencia, se está logrando que no se la vea como algo natural y que se favorezca la denuncia.

Nos costó mucho decirle a una mujer y lograr que entienda que es violencia que su pareja la insulte a diario, que le pegue a ellas o los chicos si bebe o viene mal del trabajo, que le impida trabajar o estudiar, una bofetada en una discusión. Te miran y preguntan, eso es violencia?.

Aún queda mucho por hacer. A modo de ejemplo, se realizaron más de mil denuncias de violencia doméstica, de las cuales sólo 300 fueron por escrito, pues cuando le piden a la mujer que lo haga por escrito, para que pase a la justicia, surge el temor. Y de esos casos, solo un uno por ciento fueron procesados».

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