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ara asegurar la participación más amplia posible en la consulta impulsada por la Bancada Bicameral Femenina, los planteos fueron recepcionados en Palamenta (un subsitio de la web oficial del Parlamento uruguayo), vía e-mail, por un teléfono 0800, por fax y a través de 700 urnas instaladas en casi todos los departamentos del país. Hubo colaboración de la Red de Mujeres Políticas y las ComunaMujer de la Intendencia Municipal de Montevideo y apoyos de Antel, ASSE, IMPO, Secretaría de la Mujer de la IMM, Cutcsa y Andebu.
La presentación de los resultados, que se realizó el pasado 5 de marzo en el Salón de fiestas del Palacio Legislativo, contó con la participación de Roque Arregui, presidente de la Cámara de Diputados, de la diputada Beatriz Argimón y representantes de Univef y Acid en la apertura: el cierre corrió por cuenta de la senadora Margarita Percovich. Los datos fueron sintetizados por Niki Johnson y Verónica Pérez, y comentados por la doctora Constanza Moreira.
3.900 DEMANDAS
Se recolectó un total de 2.411 mensajes: 2.255 (93.5% llegaron a través de las urnas, de los cuales el 21.6% (488) correspondieron a Montevideo y 78.4% al interior del país.
Si bien participaron mujeres de todas las edades y situaciones sociales, la muestra no pretende ser representativa de las mujeres uruguayas. El objetivo fue establecer una vía de comunicación amplia entre las parlamentarias y las ciudadanas que proveyera insumos para la actividad legislativa y electoral.
Dado que muchos de los mensajes recibidos contienen varias solicitudes o refieren a distintos temas, al procesarse se identificaron casi 3.900 demandas dirigidas al sistema político. De ellas, el 60% menciona alguna problemática de género o específica de las mujeres, mientras que el resto trata asuntos generales.
La amplia gama de temáticas evidencia el interés de las mujeres por todas las áreas de la vida social, política y económica del país. No obstante, el tema general más señalado fue el empleo.
TRABAJO, PREOCUPACION PRIORITARIA
Aun cuando las mujeres no vinculan sus demandas directamente con su condición femenina, se advierte una particular preocupación por la niñez y adolescencia (embarazo adolescente, droga, sistema educativo, por ejemplo) y también por otros grupos vulnerables de la sociedad (adultos mayores y personas con discapacidad).
Dentro de las demandas referidas específicamente a las relaciones de género o a la condición de la mujer en la sociedad, la preocupación mayoritaria es el trabajo, aunque hay una importante proporción de menciones a seguridad social, salud y violencia hacia las mujeres.
Respecto al trabajo remunerado, denuncian situaciones de discriminación en el acceso a cargos o promociones, así como en el salario o condiciones laborales. Otros planteos refieren a problemas específicos para conseguir trabajo que enfrentan mujeres de determinados grupos de edad avanzada, jóvenes, rurales, madres solteras y jefas de hogar.
Tampoco los problemas se acaban con la inserción laboral. Como señala la encuesta sobre uso del tiempo realizada en 2007 por el Instituto Nacional de Estadística y el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, las mujeres siguen a cargo de la mayor parte de las tareas domésticas y del cuidado de la niñez , ancianos y enfermos. Dedican en promedio más de 36 horas por semana al trabajo no remunerado, mientas que los varones invierten menos de 16 horas.
No sorprende entonces la gran cantidad de mensajes que describen las dificultades que enfrentan las mujeres para conciliar vida laboral y familiar. En tal sentido, las demandas apuntan a licencias parentales, necesidad de creación de espacios para amamantar y de guarderías sobre todo para niños y niñas menores de 3 años y la reducción de la jornada laboral para cumplir tareas de cuidado y trabajo doméstico.
SEGURIDAD SOCIAL
Una gran parte de los mensajes referidos a jubilaciones o pensiones reclaman el derecho de las amas de casa a un salario o jubilación como reconocimiento del valor del trabajo que hacen, dado que garantiza la reproducción de la sociedad y es un aporte fundamental al bienestar de las familias. También reclaman reformas al sistema de seguridad social y los derechos laborales para contemplar las necesidades específicas de las personas que se encarguen de este trabajo.
Las demandas de las mujeres no sólo buscan fortalecer sus propias capacidades y contar con el apoyo y recursos necesarios para desempeñar estas tareas dignamente. También apuntan a la transformación de la actual división sexual del trabajo, demandando que el Estado promueva activamente la corresponsabilidad entre mujeres y hombres por el trabajo no remunerado.
SALUD Y VIOLENCIA DOMESTICA
El ámbito doméstico familiar también concentra la gran mayoría de las demandas que hacen referencia a la violencia hacia las mujeres. De los testimonios recogidos surge que, a pesar de que Uruguay tiene una legislación avanzada en materia de violencia doméstica, la aplicación de las normas y el alcance y calidad de los servicios de protección brindados desde el Estado siguen siendo problemáticos.
El acceso a los servicios también figura como demanda relevante en relación a salud, sobre todo en el interior del país. La prioridad en este aspecto se centra en poder disfrutar de una saludable vida sexual y reproductiva, que para muchas debe iniciarse con una educación sexual adecuada.
¿ES ESTO UNA UTOPIA?
La información recogida por la consulta ciudadana muestra a una población femenina uruguaya consciente de sus derechos y de sus obligaciones, que demanda las garantías legales, las políticas públicas y los servicios estatales que les corresponden como ciudadanas plenas, pero que además ofrece sus conocimientos y capacidades para la construcción colectiva de una sociedad más justa, más democrática y más solidaria.
Una de las participantes pregunta «¿Es esto una utopía de mi parte?». » La respuesta depende en gran parte de la voluntad y compromiso de los principales representantes de los intereses de la ciudadanía: los partidos políticos uruguayos. El seguimiento electoral realizado por el Area Política y Género del Instituto de Ciencia Política (FCS-Udelar) en 2004-2005 evidenció no sólo la subrepresentación de mujeres en la oferta electoral sino también el escaso desarrollo de propuestas de género o dirigidas a mujeres en sus planes de gobierno», concluye el análisis de la consulta ciudadana.
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