Sexo a la carta

na vez más recurro a vos en busca de esa contestación sincera y honesta. No siempre tenés «la respuesta» y eso es lo que me gusta de vos y tu columna. Te explico brevemente la situación. Conocí a la mujer de mi vida. Nos enamoramos a primera vista, vivimos un tiempo maravilloso conviviendo en una pensión y luego nos fuimos a su casa. Me entregó todo su ser, sus posesiones, su familia, todo lo que tenía. Vivimos un año hermoso, con mucho compañerismo, compartiendo experiencias, viajes, disfrutando de las cosas bien sencillas y las más complicadas. El único problema es que tengo hijos de una pareja anterior y la madre no quería que mi pareja los conociera. Eso me tuvo a maltraer mucho tiempo hasta que se fue haciendo algo diario que me angustiaba e incluso significó que volviera llorando a la casa. En vez de enfrentarlo comencé a hacer cosas en un tipo de autodestrucción. Hasta que conocí a alguien que me envolvió de mentiras y engaños y me hizo sentir compasión, pena, su dolor, lo que terminó fundiéndose en una cama. Engañé a la mujer que me hizo más feliz en mi vida y traicioné a quien dio de sí todo lo que sabía y tenía. Cuando quise cortar con esa otra mujer, no fue posible porque me persiguió y todos los días inventaba algo nuevo, siempre trágico.

Hasta que un día me hizo llamar diciendo que está embarazada de mí. Ese día mi cabeza estalló e intenté matarme, primero con pastillas, luego buscando en la ruta algún coche que me atropellara. Mi pareja me salvó la vida, impidiendo que llegara a la ruta. Pero esa noche me echó de la casa. Luego me internaron en una sala psiquiátrica y ahora estoy recuperado de ese trance. Pero cada día me doy más cuenta de cu[anto la amo, cu[anto la hice sufrir, del tamaño de mi traición y de que no hay forma de que pueda disolver lo que hice, a pesar de que todo fue mentira, aún lo del embarazo. Estuve con otra mujer y es verdad. Ahora quiero recuperar a mi amada. No sé cómo, no sé qué se debe hacer para recuperar la confianza perdida. Sé que me ama, pero el dolor es inmenso y por supuesto que no quiere ni puede confiar. Luego de lo extenso del relato, la pregunta es sencilla: ¿qué debo hacer para recuperarla, para que pueda darme una oportunidad? Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario, dispuesto y disponible. La amo muchísimo y merece cualquier esfuerzo que deba hacer por ella.

Desde ya te agradezco tu respuesta.

Como tú bien dices, no tengo recetas para resolver de una los problemas. pero puedo darte alguna idea. Si realmente ella te quiere, pienso que te oirá si le dices lo que sientes y la propuesta que puedes hacerle es concurrir a terapia de pareja para ver si es posible recontratar la relación. Es decir, establecer las cláusulas que puedan servirles a ambos para comenzar un vínculo nuevo, porque ya no será el mismo ni su continuación, sino otro. En este caso, el rol del terapeuta es no sólo el de coordinador sino también el de testigo frente a los compromisos que se asuman. Posiblemente dependa de lo construido como pareja en ese año, el que ella quiera o no hacer el esfuerzo de un nuevo inicio.

 

Desde siempre leo su excelente columna, que me ha aportado más de un concepto sobre el tema de la sexualidad. Soy médico urólogo y por tanto recibo habitualmente consultas sobre disfunción sexual de parte de los pacientes varones. Leyendo LA REPUBLICA DE LAS MUJERES del 22/02, encontré un comentario suyo sobre el efecto de los inhibidores de la secreción gástrica, en el que cita al colega Flores Colombino, quien entiende que tales sustancias tienen un efecto perjudicial sobre el deseo sexual y la erección, provocando además ginecomastia. Usted seguramente conoce las enormes dificultades que plantea la investigación clínica para demostrar las relaciones causa-efecto, y especialmente en el terreno de la patología sexual, dada la multiplicidad de factores que inciden sobre ella. Hace ya bastante tiempo que han dejado de tener valor científico las observaciones aisladas de unos pocos casos para hacer afirmaciones categóricas en torno al porqué de la aparición de las disfunciones del organismo humano, y digo esto con todo el respeto que me merece la labor del colega y la suya. Si conoce usted algún trabajo de investigación realizado de acuerdo a los cánones de la ciencia moderna que permita extraer una conclusión válida sobre el tema, le agradecería que me lo hiciera saber. Tuve como estudiante el privilegio de recibir muchas clases del profesor Atilio Morquio, que además de enseñarme a pensar racional y prolijamente sobre los problemas planteados, me legó algo que ha sido para mí invalorable: el saber decir no sé. Por tanto, no sé si existe una relación entre la ingesta de los mencionados medicamentos y la disminución del deseo sexual y la disfunción eréctil, pero por cierto estoy abierto a que me la demuestren. Tome usted esto como una modesta contribución a su trabajo, que considero importantísimo.

Estimado doctor: si para dar mi respuesta me basé en el libro de Flores Colombino es porque considero que es lo suficientemente serio y que ha estudiado el tema en profundidad antes de llegar a las conclusiones que emite, por lo que lo invito a leerlo: «Fármacos y Sexualidad. Trastornos sexuales del varón y la mujer inducidos por sustancias». Entiendo que no afirmé que en todos los casos que se toman esos medicamentos se obtengan esos resultados, sino que están dentro de lo posible; si no hubiera quedado claro, lo digo ahora y creo muy importante que se dé la posibilidad de la duda y el cambio de fórmula, buscando recuperar una sexualidad en la que han aparecido disfunciones.

Yo también he visto muchos casos que cambiando la medicación, se ha resuelto un problema que llevaba tiempo de consultas y tratamientos sexológicos inútiles y que el médico tratante tampoco había tenido en cuenta.

Gracias por la valoración que hace de mi trabajo.

 

La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo). (No responde preguntas hechas por sms a su celular).

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