América Latina, la región más desigual del mundo

n entrevista con SEMlac, Gladys Acosta hizo profundas reflexiones sobre lo que, en «este siglo funesto» toca a la masa crítica femenina, en un momento de combinación infausta de impunidad, corrupción, malos gobiernos, narcotráfico y violencia, en un área geográfica signada por la mayor de las desigualdades sociales del planeta.

Esta región, dijo, es el lugar más desigual y explosivo del mundo, superior a lo que puede hallarse en África y Asia. Ese es el contexto «donde debemos actuar» y fijar prioridades para mitigar la desgracia, especialmente de las niñas y las mujeres.

Por ello, para Acosta es prioritario que las mujeres estén en los lugares donde se toman las decisiones, incluidas las de Estado. «Eso es importante y aplicable para todos los países que tendrán elecciones o cambios políticos en 2009″, insistió.

 

ANTE LA CRISIS MUNDIAL

La doctora Acosta considera que la situación tendría que obligar a las mujeres, a su masa crítica formada en las últimas décadas, a actuar con urgencia para fijar con claridad e inteligencia las prioridades: ¿dónde actuar? ¿dónde poner la mayor energía?, ¿cómo evaluar los avances?

Preocupa ahora la crisis mundial, cuyo golpe será fuerte; conocer qué colchones de protección se han creado para las mujeres y qué pasará en nuestros países frente a la crisis, cómo se enfrentará la mayor carga de obligaciones domésticas, su doble jornada creciente, cuáles son los derechos a disfrutar y cuáles las rutas a seguir, remarcó.

Informó que una prioridad es echar a andar un verdadero observatorio de género, que permita conocer realmente qué está sucediendo, qué países avanzaron, dónde se ha abusado de las políticas asistenciales y se dejaron pendientes los derechos a la educación, a la salud, a la participación de más de la mitad de los habitantes que son las mujeres.

Medir cómo se cumplieron los acuerdos de Pekín, qué presupuestos se aportaron para cumplir las Metas del Milenio, cómo son las políticas laborales, en qué medida se respetan los derechos humanos de las mujeres, cómo funcionan los mecanismos o instituciones creadas para atender la problemática femenina como los institutos y secretarías de la mujer: ¿son eficaces, válidos, suficientes para la realidad actual?, abundó Acosta.

 

PRIORIDADES

Para la militante feminista, ex directora del Centro Flora Tristán del Perú, que en los últimos diez años fue jefa de las oficinas de Unicef en Panamá, Guatemala, Colombia y Argentina, una de las prioridades es movilizarse por los derechos conseguidos, presionar a los gobiernos al cumplimiento de compromisos, planes, programas y leyes erigidos en las ultimas décadas.

Y eso, reflexionó, se hace con política, por lo que recomendó «aprovechar todas las hendiduras, participar en los espacios de poder, proponer, influir, dialogar entre nosotras, diagnosticar los efectos de políticas diversas».

Quizá por sus diez años de experiencia en Unicef, llamó a mirar la realidad intergeneracionalmente: «mirar a las nuevas generaciones», precisó.

«Muchos de nuestros problemas se tienen que empezar a resolver desde la infancia. Nosotras apenas somos un pedacito de la historia», dijo al referirse a esa generación que puso en blanco y negro la condición de las mujeres desde los años setenta del pasado siglo a la fecha.

«¿Cómo lo podemos hacer?», se preguntó, y dijo: combinando todas las formas de lucha, las diferentes trincheras. «Requerimos una acción rápida y urgente, inmediata y, aunque no cambiemos el color del mar, tenemos que responder a cuestiones que son fundamentales hoy día», como la pobreza y la exclusión, el analfabetismo y la falta de oportunidades culturales.

 

POLITICAS SOCIALES, NO ASISTENCIALISMO

A su juicio, lo que tenemos que exigir inmediatamente es una política social, no asistencial. Dejar atrás el debate frente a los que están en el poder e ir adelante con la política hacia la gente, luchar porque la gente tenga derecho a la educación, a la salud, no a «los pedacitos» con que siempre nos responden. «La gente no quiere el asistencialismo», remarcó.

Luego argumentó: «Hay recursos económicos; la prueba es que los gobiernos sacan el líquido para salvar a los bancos. No es que no haya dinero, sino que no se pone a la gente por delante. Hay que preguntarles a los gobiernos si van a poner los millones para la asistencia o van a decidir algo diferente», retó la funcionaria.

Gladys Acosta, que continuará visitando a mujeres y países del continente para participar en los cambios anunciados para Naciones Unidas (ONU), comentó a SEMlac que se está pensando en una instancia de género, rectora de esa política para todos los niveles del organismo que aglutina a casi todos los estados del mundo y analiza sus grandes problemas. Y reconoció que la transformación de la que se habla en la ONU es precisamente porque su cometido no ha sido satisfactorio.

Unifem ha sido, desde la primera Conferencia Mundial de la Mujer en México en 1975, el fondo de recursos para apoyar a los movimientos femeninos en el mundo. La abogada Acosta logró esta dirección regional luego de un concurso y destinará los próximos años a crear un programa que apoye las iniciativas de transformación del diagnóstico de la condición de las mujeres a la acción. «Salir del rincón», grafica.

En 2010, en la próxima reunión de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) para analizar la condición de las mujeres, es probable que ya se hayan marcado las nuevas prioridades, que trasciendan las agendas de Pekín, las metas del Milenio y esos ejes temáticos, que no habrá resuelto el problema fundamental de ellas, que es su bienestar y su participación en la toma de decisiones. (Semlac)

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