figurita repetida
uerida Reina de Corazones:
Hace mucho que deseaba escribirle y por una cuestión de timidez nunca lo había hecho. La primera vez que pensé en escribirle fue cuando regresó a mi vida un antiguo amor de la adolescencia y yo no estaba segura de reiniciar una relación después de diez años. Viví con él durante dos meses y cuando me volvió a abandonar pensé nuevamente en escribirle para que me aconsejara porque estuve muy deprimida durante un tiempo. En todos estos años lo único que hice fue mudarme a otro barrio, tener una mascota y fracasar con una nueva pareja que no soportó que yo le dedicara tanto tiempo a Tina, mi caniche. Tina disfrutó mucho ese fracaso porque volvimos a tener la casa para las dos solas. Si ahora decido por fin escribirle es porque después de tres años mi antiguo amor, después de haberme abandonado dos veces, quiere volver nuevamente y yo no sé qué hacer. Nos reencontramos cuando fui a cortarle el pelo a Tina y él nos atendió. Yo ni me imaginaba que ahora se dedica a la estética de mascotas. Tina quedó encantada porque hasta le mostraba en un espejo cómo había quedado. Cuando antes de irme me propuso volver a vivir juntos yo le dije que lo iba a pensar pero en realidad no sé bien qué es lo que tengo que pensar. Ahora no tengo más remedio que pasar por la veterinaria todas las mañana antes de irme a trabajar porque Tina se desespera si intento llevarla por otro lado. Si dudo en volver con él es más que nada porque nada me garantiza que al poco tiempo no me abandone nuevamente y en ese caso no sé cómo reaccionaría Tina. Me doy cuenta que también tengo que pensar por ella. Me gustaría mucho que me orientara en esta situación. Muchas gracias.
M.N.
Estimada amiga:
El suyo parece ser es un típico caso de abandono a repetición, y lo que es peor a repetición con la misma persona. Es como un dejá vue que le quita a la situación todo atisbo de sorpresa. No es lo mismo un abandono inesperado que un abandono, casi le diría que anunciado. Pero más que esa tendencia me preocupa que sus decisiones dependan tanto de su mascota, hasta el punto de sentir que tiene que pensar «por ella». Tal vez lo que sí tenga que pensar es en situaciones alternativas, como por ejemplo que Tina se vaya a vivir con él o mejor aún que las dos se vayan a vivir a la casa de él. En el último caso es bastante difícil que el abandono se produzca. No es frecuente que los hombres abandónicos abandonen su propia casa. Generalmente abandonan a las mujeres en casas ajenas, es decir en casa de las propias mujeres que abandonan. Lo que intento decirle es que si Tina y usted ven que él pasa varios días sin volver, lo mejor que pueden hacer es regresar juntas a la casa que abandonaron para irse a vivir con él. Si ello llegara a ocurrir, la alegría de recuperar la casa propia será sin duda mucho más intensa que sentirse abandonadas en casa ajena. ¿No le parece una buena manera de planificar un abandono casi seguro? Le deseo lo mejor.
La Reina
Compartí tu opinión con toda la comunidad