"dulce y fuerte" a los 50

o es fácil para un artista mantenerse en el estrellato durante tanto tiempo como lo hace Madonna. Y ser comercialmente exitosa, artísticamente innovadora ­y que «lo nuevo» guste-, saber acompañar la propuesta musical de buenos show coreográficos y escenografía con estética acorde y, por supuesto, estar linda y lucir jovial pese a que el calendario diga que «ya estás muy vieja para ser una cantante pop» a los 50 años de edad.

Sólo comparable con los Rolling Stone, la cantante y excelente bailarina que es Madonna demuestra con mucha dedicación que es una digna representante del «bello sexo», sin que hayan existido hasta ahora figuras femeninas capaces de disputarle ese primerísimo lugar que viene ocupando desde hace más de 25 años. El talento y su versatilidad camaleónica para ofrecer imágenes y propuestas muy diferentes cada vez, hacen que cada nuevo álbum cause sorpresa y sus recitales impacten en el público que espera por igual disfrutar de su música y de su siempre original puesta en escena.

 

AQUELLA PROVOCADORA «CHICA MATERIAL»

De aquella chica desconocida que llegó desde un pueblo de Michigan a Nueva York, prácticamente con lo puesto, seguramente hoy quede el genuino orgullo por haberlo hecho, tal como lo ha declarado en innumerables ocasiones. Aunque se ha gastado mucha tinta en esos juveniles años de Louise Verónica Ciccone, cuando hacía desnudos artísticos para sobrevivir, los 80 le trajeron la fama que no le fue arrebatada nunca más.

Su imagen ochentosa era la de una chica sexy, entre ingenua y osada, jugando con el estilo Marilyn Monroe aunque muy pronto se vio que su fuerte personalidad no cuadraba con ese icono americano. Faldas sobre pantalones capri, medias de red, joyas con la cruz cristiana, el pelo oxigenado, brasiers negros como prenda de vestir fueron el «look Madonna» que todas las adolescentes de esa época querían imitar.

Las primeras canciones catapultadas a la fama en plena era del video clip ­ «Like a virgin», «Material Girl»- estuvieron en el top durante semanas pero todavía muchos seguían considerándola efímera y sin talento además de verla como muy ambiciosa y sin escrúpulos. Pronto vinieron trabajos más serios como «True Blue» (Triste verdad , 1986) o «Like a Prayer» (Como una plegaria , 1989) donde la artista mostraba otras temáticas como es el caso del video de la canción «Papa don´t preach» (Papá, no sermonees): Madonna aparece como la hija de un modesto inmigrante viudo que queda embarazada sin haberse casado. En el de «Like a Prayer» nos encontramos con una Madonna morocha besada por un cristo negro que baja de la cruz y que le valdrá sus primeros enfrentamientos con la iglesia y el Vaticano.

Pero la imagen más escandalosa la dio en los noventa con el famoso documental, producto de una gira mundial, «A la cama con Madonna», donde, entre otros ingredientes, la cantante simula una masturbación. «Erótica» (1992) profundiza el tema del sexo y el amor oscilando entre el estilo club y cabaret; paralelamente, publica su libro «Sex» en el que participan algunas celebridades como Isabella Rossellini y Naomi Campbell. Pero nada de esto es bien recibido por la crítica, la «Madonna porno» y sus innovaciones musicales en el pasaje del vinilo al formato CD no dan buenos resultados, pese a que su público original ­afro, gay y latino- le es incondicionalmente fiel.

Su carrera actoral, mucho menos exitosa que la musical pese a insistir en ella en reiteradas ocasiones, le da un Globo de Oro como mejor actriz por la película musical «Evita» (1996), que nunca fue bien aceptada por el público argentino.

 

DE LA MANO DE LA MATERNIDAD

Al borde de sus 40 años, cuando ya nadie lo esperaba, Madonna se convierte primero en madre soltera de su hija Lourdes ­fruto de una fugaz relación con el entrenador cubano Carlos León- y luego se traslada a vivir a Inglaterra para casarse con el cineasta Guy Ritchie, 10 años menor que ella, con quien tendrá a su hijo Rocco y adoptarán a David, un bebé africano.

Producto de ese cambio en la vida de Madonna, quien entonces afirmó estar imbuida de gran espiritualidad, es el impresionante «Ray of Light» (Rayo de Luz), uno de sus mejores trabajos, donde mezcla sonidos orientales y música tecno volviendo a dejar a la crítica estupefacta y arrasando con los premios Grammy. «Music» (2000) vuelve a ser otro éxito; allí muestra su faceta más festiva con ritmos dance y house, de look tejano con ropa y sombrero de vaquera.

Sin embargo, «American Life» (Vida americana, 2003), cuya pretensión era criticar el estilo de vida americano, consumista e individualista y donde la cantante vuelca todas sus convicciones pacifistas y su desacuerdo con la invasión de Estados Unidos a Irak, es abiertamente rechazado y hasta la llegan a acusar de antipatriota. Seguramente su gusto por escandalizar la llevó a besar en el escenario a Britney Spears, que junto con Christina Aguilera eran consideradas entonces sus posibles sucesoras en la entrega de premios Grammy de ese año.

Con «Confessions on a dance floor» (Confesiones sobre una pista de baile), Madonna rinde tributo a sus orígenes musicales y al look de gimnasio de los 80, siendo hasta el momento su álbum más vendido.

 

DURO CARAMELO

Su última reinvención se llama «Hard Candy» (Caramelo duro ). Siempre dentro del pop, la electrónica y el dance, sin olvidar alguna que otra balada, pretende acercarse más a ritmos como el hip hop, rap y el funk, todos ellos sonidos muy populares de la cultura estadounidense urbana actual.

Sin lugar a dudas, el estado físico de Madonna, una mujer que ha hecho ejercicios durante toda su vida y que se reflejan en el musculoso y atlético cuerpo que posee hoy, con medio siglo de vida, asombra tanto como su inacabable capacidad creativa. Con una estricta dieta macrobiótica y una disciplinada rutina de yoga y pilates ­además de algún que otro retoque y aplicación de botox- la artista despliega en escena una energía y vitalidad no apta para desentrenadas.

Sus inquietudes ­y posiblemente su gran olfato empresarial- también la han hecho incursionar en el mundo de la moda y en el lanzamiento de la serie de libros infantiles «Las rosas inglesas», que también se han convertido en todo un éxito editorial tanto en Europa como en Estados Unidos. Fiel a su hábito de generar escándalo, al iniciar esta gira comparó al candidato republicano John McCain con Hitler, apoyó explícitamente a Hillary Clinton y luego a Barack Obama en las recientes elecciones estadounidenses.

(*) Declaraciones de Madonna a la revista «Rolling Stone», en distintas épocas de su ya extensa trayectoria.

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