VIH/sida y violencia doméstica: dos epidemias vinculadas

ás de 33 millones de personas en todo el mundo viven con VIH/sida y los números van en aumento cada año. La mitad son mujeres y niñas.

En Uruguay, la pandemia juvenilizada, feminizada y pauperizada está en una meseta: según datos de Programa Nacional de Sida del Ministerio de Salud Pública (MSP) su prevalencia era de 0,45% en 2004 y hoy es de 0,43%. No obstante, hay poblaciones particularmente vulnerables, como la de personas privadas de libertad, donde el guarismo trepa al 5,5%, y trabajadores sexuales masculinos y travestis, que alcanzan el 19.5%.

La vía de transmisión por excelencia sigue siendo la sexual, seguida por la sanguínea, principalmente derivada de compartir elementos punzantes como agujas, se trate de uso de drogas inyectables, tatuajes o piercing. La transmisión vertical, de madres portadoras a hijo o hija, ha descendido de 26 a 2 infantes infectados cada 100 casos, entre 1996 y 2008, lo que habla del mejoramiento en el control de los embarazos.

 

ESFUERZOS CONJUNTOS  DE MSP Y MI

En el marco del Día Internacional de Lucha contra el sida, conmemorado el pasado primero de diciembre, los ministerios del Interior y de Salud Pública se complementaron en la organización de una actividad destinada a alumnos y reclutas de las escuelas nacional y departamental de Policía. Diferenciándose por sus camisas blancas y azules respectivamente, una buena cantidad de ellos con mayoría francamente masculina asistió al encuentro, que inauguró el subsecretario de Interior, subinspector principal Ricardo Bernal.

El evento se inscribe en un proyecto que vienen desarrollando los ministerios mencionados desde 2005, consistente en la formación de líderes replicadores capacitados en la prevención de la transmisión del VIH/sida en todos los departamentos del país, cuyo coordinador es el doctor Miguel Migliónico. Con los 100 originalmente capacitados en talleres, ya se contactaron 1.000 más, que a su vez se preparan para introducir a sus compañeros y compañeras de trabajo, según informó el también asesor de la ministra Daisy Tourné. Este trabajo, que cuenta con el apoyo de la sección uruguaya del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), no se agota en el VIH: incluye otros conocimientos como violencia doméstica, políticas de género, derechos humanos. Migliónico destacó el compromiso del Ministerio del Interior con la equidad de género, citando como hecho no usual la inclusión de condones femeninos, que todavía no se comercializan en Uruguay, para la protección de sus funcionarias.

 

PREVENCIÓN: COMPROMISO INDIVIDUAL Y COLECTIVO

La socióloga María Luz Osimani, directora del Programa Nacional de Sida del MSP, destacó que a 25 años de la aparición de la epidemia, el VIH/sida se ha convertido en una patología crónica que, con diagnóstico oportuno, tratamiento y controles consecuentes, permite larga vida en buenas condiciones. A su juicio, el gran problema es la discriminación ejercida, en general por miedo fruto de la ignorancia, sobre portadores y enfermos, que a su vez va enfermando a toda la sociedad.

Sin dudas en cuanto a las bondades del condón ­femenino y masculino- para la prevención, Osimani se hace cargo de las dificultades de las mujeres para negociar su uso, particularmente con sus parejas habituales, como consecuencia de la asimetría de poder entre ellas y los varones. No obstante, considera que el mayor desafío es que cada persona se convierta en portavoz de la necesidad de practicar relaciones sexuales seguras, confiando en el boca a boca como mejor método dada la intimidad de lo que está en juego.

 

FALTA DE PODER DE LAS MUJERES

La feminización de la pandemia del VID/sida tiene muchas lecturas, advirtió la doctora Cristina Grela, directora del Programa Salud de la Mujer y Género del MSP. Una es también la señalada por Osimani: se notifican más casos porque las mujeres tienen mayor cercanía con los servicios de salud, a los que acuden con frecuencia sea por control de embarazos, anticoncepción, cuidado de niños, etc., y a todas se les ofrece un test rápido para diagnosticar la presencia del virus; a los hombres es más difícil captarlos.

Pero hay otra, y es la que toma en cuenta la falta de fortaleza de las mujeres para poner límites en la relación sexual, que hunde sus raíces en la inequidad de género. Adolescentes y jóvenes son presionadas con la «prueba de amor», relación sexual sobre la cual no deciden ni el cuándo ni el cómo. Los esposos desconfían de las esposas que les demandan el uso de condón o se proponen usar ellas la versión femenina del mismo. La resistencia en todos los casos puede generar una respuesta masculina agresiva y configurar el comienzo de la violencia doméstica.

Cuando ésta se instala, pasa mucho tiempo antes que la mujer se decida a contárselo a alguien, advierte Grela; mientras tanto la situación va horadando su autoestima y produciéndole alejamiento de sí misma, que es coincidente con el perfil del hombre violento que restringe vínculos y decreta aislamientos. «¿Cómo pone una mujer en esa situación el límite del condón?» pregunta Grela, apuntando que la violación dentro de la pareja expone a la mujer tanto al VIH/sida como al embarazo no deseado. » La violencia doméstica y la no prevención de la transmisión del virus son expresiones de la falta de poder de las mujeres», insiste.

El MSP cuenta con un instrumento para cumplir con el abordaje de la violencia doméstica en los servicios de salud que ordena la Ley 17.514. Consiste en un cuestionario que orienta a los profesionales para indagarla en toda consulta que realice una persona de sexo femenino mayor de 15 años, y en la obligación de ofrecer respuestas inmediatas o derivaciones cuando se la detecta. Según Grela, hoy 80 servicios públicos y privados de salud tienen equipos de referencia para trabajar este tema con las mujeres. No obstante, hace falta un mayor impulso institucional para lograr los resultados deseados.

 

PARTE DEL CUIDADO DE LA SOCIEDAD

La inspectora mayor retirada Cristina Domínguez, que fuera la primera encargada de la Comisaría de la Mujer de Montevideo, luego jefa de Policía de Paysandú y hoy dirige la Escuela Nacional de Policía, está convencida de que la participación comprometida de los varones jóvenes, sostenida a lo largo del tiempo, es fundamental para evitar la continuación de la pandemia de VIH/sida. » No basta con tener el conocimiento si en los hechos no se toman precauciones», afirma.

También Domínguez cree firmemente en las bondades del trabajo conjunto entre instituciones, particularmente ante la articulación de la transmisión del virus y la violencia doméstica, informando al respecto que hay 33 unidades especializadas en violencia doméstica en el país, desde las que se puede accionar vinculando ambos problemas, a través de servicios amigables, que eviten la descalificación y deshumanización así como la revictimización.

«Los policías, como cuidadores de la sociedad, deben incluir este tema, porque tiene que ver con la seguridad y con el concepto de la diligencia debida», recuerda Domínguez .

 

ESFUERZOS CON METAS

Al cierre de la parte expositiva de la actividad, el representante del Unfpa en Uruguay, economista Juan José Calvo, evocó que a los 5 años de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo celebrada por Naciones Unidas en El Cairo, Egipto, se exhortó a los gobiernos para que en 2010 el 95% de las y los jóvenes de entre 15 y 25 años tuvieran acceso a información y servicios para reducir su vulnerabilidad al VIH/sida, incluyendo condones femeninos y masculinos. La situación mundial muestra que, próximo a cumplirse el plazo, se está muy lejos de la meta.

Por intermediación del Unfpa, tanto el MSP como el MI pudieron comprar condones femeninos y masculinos a mejor precio, que destinarán a sus iniciativas individuales y conjuntas de prevención de lo que Calvo llama » p
andemias gemelas»:
el VIH/sida y la violencia de género.

Cadetes y reclutas presentes trabajaron a continuación en régimen de taller con el oficial Lesly Caballero y Valeria Ramos, ambos licenciados en psicología, la doctora Araceli Pino y el doctor Carlos Güida sobre prevención del VIH y de la violencia doméstica. Se puso énfasis en el uso correcto del condón masculino y femenino, valiéndose de una valija educativa dotada de herramientas que facilitan la capacitación.

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