vergüenza frenteamplista
ergüenza, decepción, tristeza, rabia.
Tengo 53 años y soy frenteamplista desde siempre. También soy una de las tantísimas mujeres que en este país se realizó abortos clandestinos, sin conocer al profesional, sin saber dónde estaba, sin la seguridad de que cuando me despertara todo iba a estar bien.
Nadie me denunció, nadie me llevó presa por infringir una ley.
Vergüenza, decepción, tristeza, rabia.
¿Y ahora qué hacemos señor Presidente? ¿Qué hacemos las y los que no pensamos como usted y no creemos que fuera del Frente pueda existir alguna opción política válida?
¿Cómo hacemos las que lo votamos esperanzadas porque al fin llegaba el cambio tan esperado?
¿Cómo hacemos las que lo votamos para no sentir vergüenza, decepción, tristeza, rabia?
¿Cómo hacemos para no pensar que, al fin de cuentas, para usted también los derechos de las mujeres son de segunda categoría?
Vergüenza, decepción, tristeza, rabia.
No sé en qué cree usted, señor Presidente.
Yo creo que mi presencia es soberana. Creo que su autoridad existe porque yo colaboré para que la tuviera. Creo que tengo la potestad de que su autoridad cese si así lo decido.
Vergüenza, decepción, tristeza, rabia.
Lo decido.
Elena Bittencourt Ojed
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