la violencia no es broma

a revista «Hombre», uno de los productos de la política Editorial Perfil, publicó tanto en su edición gráfica como en la digital una nota denominada «¿Madura el K.O.», subtitulada como «Test Tyson» en alusión al famoso boxeador que asesinó a su mujer.

El artículo en cuestión, destinado a detectar conductas masculinas frente a «una mina golpeada», indagaba sobre la excusa que prefieren los lectores para agredir a sus respectivas mujeres, ofreciendo opciones como «los fideos estaban fríos». «Te miró con esa cara», «Tuviste un mal día en el trabajo», «No hace falta excusa», y sobre los métodos de preferencia para maltratarlas: «Un puño envuelto en un repasador no deja marcas», «El famoso cachetazo de proxeneta: con la cara externa de la mano derecha yendo en sentido diagonal de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha», «Tirás el plato (el de los fideos fríos, por ejemplo) al suelo y cuando se agacha a limpiar el enchastre la aleccionás con un puntapié en las costillas».

Continuaba con otros «aleccionamientos» en materia de oportunidades y tiempos para golpear, culminando con una autoevaluación de «méritos».

Ante la catarata de mensajes de repudio que recibió la editorial, en la próxima edición de «Hombre» apareció un editorial titulado «Sí al humor, no a la violencia». El remedio resultó casi peor que la enfermedad, por cuanto consignaba que «Lo mismo que a quienes hacemos ‘Hombre’ nos parece gracioso, a otras personas puede resultarle inadecuado o exótico. Como no queremos ofender creencias, adherir a conductas rayanas en lo delicitivo o herir susceptibilidades, nos ponemos serios para expresar nuestra más enérgica condena y repudio a todo tipo de violencia. Por derivación, a la de ‘de género': aquella que degrada o somete a una persona al arbitrio de otra del sexo opuesto».

 

RESPONSABILIDAD DEL ESTADO

Sumándose a las enérgicas condenas tanto de la Legislatura como de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, el Inadi expresó en un dictámen muy fundado: «No puede existir la menor duda acerca de que el contenido de la publicación reproduce expresiones claras y manifiestas de violencia de género, al presentar en tono de ‘broma’ diversas situaciones de agresiones psicofísicas a la mujer». Jurídicamente, encuadra la conducta en violación a la Ley nacional Nro. 23.592, que condena los actos u omisiones discriminatorios determinados, entre otras causas, por sexo, y de la Convención sobre Eliminación de Todas las formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), asimismo, que «el Estado argentino, como Estado parte de la Cedaw, se encuentra obligado a adoptar medidas tendientes a combatir la violencia de género ejercida por los particulares y los medios de comunicación».

 

ABUSO DE LA LIBERTAD DE EXPRESION

El Inadi aclara que tales violaciones a la legislación vigente no pueden ampararse en la libertad de expresión, y en tal sentido cita pronuciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como el que determina que «el derecho a la libertad de expresión no es un derecho absoluto, puede ser objeto de restricciones (…) que se manifiestan a través de la aplicación de responsabilidades ulteriores por el ejercicio abusivo de este derecho», que el Estado puede demandar en resguardo del principio de no discriminación.

 

PELIGROSO HUMOR

Contestando las excusas de la editorial, el Inadi afirma que «Ni siquiera un supuesto humorismo obraría como justificativo para manifestar impunemente cualquier expresión. Más aún, en muchos casos es el humor el recurso mediante el cual se vehiculizan y perpetúan las conductas discriminatorias, invisibilizándolas al intentar justificar el prejuicio discriminatorio a través de la gracia o humorada».

Y abunda : «La violencia de género en mucho dista de ser una temática que pueda tomarse como broma, o que se limite a situaciones ‘marcadamente ficticias’ o ‘inequívocamente irreales», como manifestara la editorial.

Finalmente, la Asesoría Legal del Inadi concluye que «la publicación y distribución masiva de notas como la que se encuentra bajo estudio resultarían funcionales a la violencia de género, al reproducir estereotipos machistas y restarle la seriedad propia de cuestiones de la gravedad de la temática».

La ley Nro. 23.592, y careciendo de atribuciones propias para sancionarla, el Inadi recomienda a la Editorial Perfil que proceda a difundir en la revista «Hombre» su dictamen respecto de la publicación del test en cuestión.

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