participación política: del dicho al hecho

laborar un manual de «buenas prácticas» implica comprometerse con la acción y, sobre todo, encontrar las experiencias concretas en las que apoyarse para favorecer que «la igualdad sea la regla y no la excepción en todos los niveles partidarios», asegura Vidar Helgesen, secretario de IDEA Internacional en la presentación del libro «Del dicho al hecho…».

La senadora frenteamplista Margarita Percovich reconoció su alegría por «poder trasladar a las mujeres uruguayas este material», ya que da cuenta de esa » batalla permanente» por la equidad, trabajo que se ve reflejado en el libro con la sistematización de la labor de la Bancada Bicameral Femenina uruguaya que, asegura, aporta al desarrollo y la sustentabilidad del país.

Si bien este trabajo se ha dado con «poco apoyo de nuestros partidos políticos», sí ha contado con un gran apoyo de la ciudadanía, explicó Percovich, en referencia a la alianza que en nuestro país se ha establecido entre las mujeres académicas y quienes se dedican la política, tanto para la capacitación como para la reflexión y el planeamiento de estrategias que fortalezcan la participación femenina en lo público.

Beatriz Llanos, una de las investigadoras responsables de la publicación, comentó algunos de los hallazgos del trabajo de recopilación de las acciones en países de Latinoamérica, intentando responder a la pregunta de si hay avances en la participación política de las mujeres, cuestión sobre la que «puede afirmarse que sí, fundamentalmente en la cúspide de la pirámide de poder».

«Se ha incrementado la presencia de la mujer en las cámaras bajas legislativas, así como el número de mujeres en el gobierno», evalúa Llanos. En los países donde este avance se refleja con mayor claridad, el factor fundamental ha sido la implementación de la cuota política, que «ha funcionado como impulsor de la integración de las mujeres en el poder».

 

AVANCES Y RETOS

Otro dato que Llanos resaltó como importante es el giro que se ha dado a los espacios de intervención de las mujeres, que han pasado de ser los clásicos vinculados a lo social (infancia, pobreza), para pasar a ser lugares mayormente asociados a lo masculino, tales como ministerios de Interior, Defensa, Economía, lo cual habla de «avances cualitativos».

No obstante señaló que, aunque «sí tenemos algunos avances, no podemos perder de vista que aún hay grandes retos», pues en las cifras se puede constatar que aún persiste una subrepresentación de las mujeres en la vida política, y esto significa un grave problema de deficiencia ciudadana, pues «si bien las mujeres tenemos el derecho a elegir a nuestros representantes, estamos viendo seriamente limitado nuestro derecho a ser electas».

En el caso de Uruguay, a Llanos le preocupa la escasa presencia femenina en los órganos decisivos de los partidos políticos, lo que a su juicio es uno de los » obstáculos» que están retrasando o trabando la integración de las mujeres a la política, no sólo aquí sino en toda la región.

La investigadora relató que un trabajo realizado en Perú, mostró como dificultad el hecho de que las mujeres realizan por lo general campañas menos costosas y por tanto menos atrayentes, lo que dificulta y limita también el acceso a la elegibilidad, cuestión que está relacionada directamente con la » feminización de la pobreza».

 

HECHA LA LEY…

A modo de anécdota, Llano recordó el caso de un partido político que en elecciones municipales bolivianas, para no ser observado de incumplimiento de la Ley de cuota, aunque sin afectar su representación masculina, puso en las listas a varones con nombre de mujer, lo que muestra «hasta qué punto pueden llegar los partidos políticos para incumplir una disposición legal».

En Chile, país que aún no ha adoptado formalmente la cuotificación, una investigación encontró que, entre 1989 y 2005, sólo uno de cada diez candidatos presentados por los partidos fueron mujeres. En Uruguay, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Panamá, el porcentaje de mujeres en cargos directivos partidarios no supera el 20%.

Entre las «buenas prácticas» a tener en cuenta por las y los militantes partidarios de nuestro país, aparecen por ejemplo una Fiscalía de Equidad de Género implementada por el Partido Acción Ciudadana en Costa Rica, cuyo objetivo es monitorear en su interna el cumplimiento de «los principios y compromisos asumidos» por el mismo.

Se destacan también prácticas como la integración paritaria en cargos de dirección y listas de candidatos por parte del mismo partido de Costa Rica; la implementación de caravanas para la concientización de las mujeres del Partido de La República en Brasil, con el lema «Mujer: tome partido», así como campañas de afiliación, capacitación política a las mujeres y destinación de recursos específicos.

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