trabajo no remunerado  contará para  la jubilación

l pasado 19 de agosto, en el Sutma, las destinatarias de la noticia fueron las trabajadoras de la pesca (fundamentalmente las de las plantas procesadoras de pescado): un proyecto de ley dispone que si a los 30 años de trabajo las mujeres no pueden justificar formalmente el tiempo de actividad, es posible agregar años a la historia laboral según la cantidad de hijos habidos, a razón de uno por hijo o hija, explicó a La República de las Mujeres Verónica González, integrante del Departamento de Género y Equidad del PIT-CNT.

El sector pesca trabaja en otra iniciativa sobre insalubridad en la pesca, según la cual por año trabajado se contabilizarían dos. González advierte que «hasta ahora se encuentra enmarcado en quienes trabajan en la marea, pero queremos extenderlo para el sector de procesado, donde trabajan fundamentalmente las mujeres». Ademas , asegura que en la pesca otra de las desventajas que sufren las mujeres -fundamentalmente cuando están en el mar- es el acoso sexual, al que deben someterse en muchos casos por no tener demasiadas herramientas de defensa para impedirlo.

 

REPARTO MAS JUSTO

La flexibilidad para el acceso a la pasividad que se intenta implementar, así como las modificaciones al seguro de desempleo, son logros del «Diálogo nacional sobre seguridad social» del que participaron el BPS, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) como Comisión Sectorial de Seguridad Social, así como organizaciones de jubilados y pensionistas.

Ariel Ferrari, representante de los trabajadores en el directorio del BPS y uno de los panelistas, explicó que si bien este trabajo se viene realizando desde hace tres años, «es insuficiente y queda muchísimo por hacer; pero hoy hay un camino diferente, pues se están atendiendo otros factores dentro de la Seguridad Social en pro de su reparto más justo, por ejemplo, al tener en cuenta la infantilización de la pobreza y consecuentemente aumentando las asignaciones familiares».

Sin embargo, aseguró Ferrari, «hay que mejorar la forma de calibrar las jubilaciones, o la injusticia del tope de pago cuando te enfermas y vas a Disse, que aunque ganes 14 mil te pagan 5 mil brutos».

Ferrari recordó que «actualmente para jubilarse se deben tener 35 años de antigüedad en el trabajo y 60 de edad, cualquiera sea la actividad que se tenga, además de que, con la legislación de 1996, cambió la manera de ver la seguridad social, pues para atrás yo podía presentar testigos para certificar años de empleo y a partir de allí ya no».

Por esto, entre otras cuestiones, el PIT-CNT definió que la seguridad social en el país debe ser sometida a «una nueva reforma» que también incluya la perspectiva de género.

Algunos elementos que la iniciativa tiene en cuenta para el corto plazo, son por ejemplo que » hay miles de uruguayos que no juntan 35 años de trabajo y sin embargo muchos de ellos pasan de largo los 60, y esto es injusto», por lo que propone que la jubilación pueda concretarse con 30 años de trabajo y 60 de edad, lo que permitiría que muchos más se jubilen: según datos manejados, unos 25 mil.

 

MUJERES MAS DISCRIMINADAS

Ferrari está convencido de que la perspectiva de género es un tema para tener en cuenta en el mediano plazo, ya que » la mujer es más discriminada, porque asume el cuidado de los enfermos, de los hijos, lo cual la expulsa del mercado formal o le impide trabajar en muchas ocasiones; el Estado, garante de la seguridad social, debería atender especialmente el asunto».

En el diálogo sobre seguridad social convocado por el gobierno, se dijo que «ya hay datos suficientes, y es necesario hacer cosas que demuestren la voluntad de mejorar la condición de las mujeres».

Teniendo en cuenta la particular relación de las mujeres con el trabajo remunerado, que comparten las más de las veces con las responsabilidades en el hogar, y sus dificultades para conseguir trabajo luego de cierta edad, el proyecto plantea otras flexibilidades de acceso a la jubilación, como la creación de un subsidio para quienes «hace más de un año están desocupados y tienen un mínimo de 58 años para generar causal».

La misma normativa proyectada beneficiará a los más veteranos, pues propone que luego de los 50 años quien es despedido acceda a un año de seguro de paro en lugar de los actuales 6 meses, teniendo en cuenta la dificultad que implica conseguir empleo luego de cierta edad, más aún para las mujeres.

 

HIJOS NO SON SOLO DE LAS MUJERES

Otra de las panelistas fue Carmen Beramendi, directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), quien destacó en primer lugar que «una vez que uno aprende que no hay conquista de derechos que no vaya acompañada de proceso de lucha, no lo olvida más y por eso están todas estas mujeres acá, porque creen que hay un margen para luchar». Beramendi destaca que la labor principal del Inamu «es que se reconozca en distintos espacios de la vida que en este país existió desigualdad entre pobres y ricos, pero también entre hombres y mujeres a la interna de las clases», cuestión que el gobierno hace al manifestar que en esto el Uruguay «tiene un problema como país». Porque en la desigualdad, «el país se pierde muchísimo del aporte de las mujeres». Que se recorte para las mujeres la exigencia de años de servicios de 35 a 30, así como la contabilización de un año más por hijo, asegura Beramendi, «es un reconocimiento al trabajo en otros aspectos de la vida que nos ha impedido tener continuidad en el trabajo formal, porque muchas veces la mujer viene ya de una jornada laboral en su hogar». Es importante, resaltó la directora del Inamu, que se reconozca la crianza de los hijos como labor, » porque los hijos no son de las mujeres, aunque nosotras hayamos tenido el mayor peso de responsabilidad por razones culturales que queremos cambiar», sino que implican un aporte reproductivo fundamental para la sociedad.

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