AmorConHumor

abriendo el paraguas

Querida Reina de Corazones:

Conocí a mi última pareja en plena tormenta de Santa Rosa, en la parada de un ómnibus. Este no es para nada un dato irrelevante. Soy muy supersticiosa y mi hermana lo es mucho más. Ella dice que Santa Rosa no es una santa que auspicie romances durareros sino todo lo contrario. Además dice que esas relaciones suelen ser siempre muy breves y tormentosas. Y algo de eso me está pasando con esta nueva relación. La tarde que nos conocimos él estaba con un paraguas azul y como yo andaba sin el mío se ofreció a protegerme. A mí me gustó que el paraguas no fuera negro y eso fue algo muy mágico por lo cual no dudé en darle mi teléfono. A medida que lo voy conociendo me siento cada vez más despistada. Él es un hombre de muy pocas palabras y a veces para arrancarle alguna frase más o menos larga yo tengo que dedicarme hasta veinte minutos a hablar de cualquier cosa. A veces hasta me siento cansada de oír mi propia voz. Me da pena porque él tiene una voz hermosa del tipo de la de Zitarrosa. A veces me pongo a imaginar cómo quedarían en su voz las cosas que yo quisiera que me dijera. Cosas del tipo «Lo mejor que me pasó en el último tiempo fue conocerte». Ni siquiera cuando habla por teléfono se muestra más comunicativo y los mensajes de texto generalmente se limitan a dos o tres palabras del tipo «hoy voy» o «hoy no voy». A veces , cuando lo espero con mucha ilusión, me pongo a repetir «hoy voy, hoy voy», hasta que esas dos palabras de tanto decirlas me parecen hasta de otro idioma. Yo no sé si esto que le cuento encuadra en una posible «relación breve y tormentosa», pero si me pongo a pensar tal vez mi hermana tenga razón cuando dice que los hombres que usan paraguas azules no saben muy bien lo que quieren. Espero sus palabras . Muchas gracias.

Mónica N.B.

 

Estimada amiga lectora:

La que me parece que no sabe muy bien lo que quiere es usted. Da la impresión que pone toda la carne en el asador de la comunicación verbal y eso a la larga puede salir bien o salir mal o más o menos. Hay hombres que hablan mucho y no dicen nada; hay hombres que no hablan nada y dicen mucho, por ejemplo a través de actitudes. No me preocupa tanto que él hable poco, sino que lo poco que dice parece indicar que es él quien conduce la relación y que usted está siempre disponible. Me llama la atención que el hecho de que él vaya o no vaya parece independiente del hecho si usted quiere que vaya o no vaya. Percibo en usted cierta forma de espera incondicional que, a la larga o a la corta, puede conducir a una relación que finalice abruptamente sin ninguna palabra por parte de él y con un torrente de palabras monologadas en soledad por parte suya. O al revés, nunca se sabe. Lo mejor en estos casos es abrir el propio paraguas antes de tiempo y estar preparada. Y ojo!!!!!: esa frase «lo mejor que me pasó en el último tiempo fue conocerte», los hombres generalmente la dicen cuando abren el paraguas.

La Reina.

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