La salud de la diversidad sexual
n qué momento definiste tu orientación sexual y cómo la viviste en el paso por la escuela y el liceo?
– En realidad desde muy chica, casi desde que tengo memoria. En la escuela me fue difícil, después en el liceo fue distinto. Igual yo hice el liceo en un colegio muy chico, que tenía pocas clases y la exclusión se sentía. Siempre tuve un grupo de amigas que me defendió, aunque había una compañera que no quería sentarse conmigo porque era lesbiana. Pero mis amigas, incluso antes de saber, le respondían al grupito de ella diciendo: `¿y si fuera, cuál es el problema?. No querer sentarse al lado de ella las hace peores personas a ustedes´.
– Quizás veían conductas que no eran las «típicamente femeninas»…
– Tal vez por la manera de hablar, pero en la manera de ser no, porque no era tan distinta a ellas. No había nada que resaltara más que en cuarto de liceo cuando empecé a usar camisas a rayas, pero ni siquiera… Siempre que lo hablo en grupos de lesbianas, de gays, me preguntan: «¿pero cómo se daban cuenta?». ¿Cómo, en cambio, no señalaban ni nunca decían nada -pienso yo- a mi novia, que jugaba al fútbol y arregla su propia moto? Quizás les daba más temor lo que no se veía, no sé…
– ¿Y de parte de los y las docentes?
– Nunca tuve una experiencia fea, pero ante los comentarios de mis compañeros no había reacción. Me tenían estima porque estudiaba, tenía buen vínculo. En tercero, cuando se toca el tema de la sexualidad, jamás se tocó la diversidad. No era que dijeran que ser lesbiana o gay es horrible, sino que ni siquiera nombraban el asunto. Igual lo que dimos en ese año más que sexualidad era reproducción.
– ¿Supuso algún duelo el tema del mandato social de la reproducción para las mujeres?
– En realidad no. Por el lado de mi familia no y por el lado de la sociedad poco me importa. En mi familia tuve una buena recepción; obviamente me preguntaban, porque yo de chica siempre decía que iba a tener muchos hijos. Aunque me veía yo sola con los hijos, nunca con un varón al lado. Cuando me preguntaron, asumí que hijos podía tener igual y yo voy a poder planificar mucho mejor que un montón de personas cuándo y cómo tenerlos. ¿Que va a ser mucho más difícil? Sí, sobre todo el tema de la crianza, por el lado de la sociedad.
– Desde tu formación en enfermería, ¿qué crees que se pueden aportar al respeto a la diversidad?
– Sería un muy buen lugar para empezar, porque además no se trata de la «clásica facultad», tiene un perfil más variado. Pero en la salud hay mucho para trabajar, desde las consultas ginecológicas, en las que hay una idea de que si no tenés pensado tener hijos, ¿para qué vas? Eso lo reproducen los médicos, no sólo con las mujeres lesbianas sino también con las heterosexuales que no lo tienen en sus planes. No se piensa que hay otras cosas para trabajar y me parece raro que no haya nadie a quien se le ocurra.
– ¿Crees que la formación actual les da herramientas a ustedes para trabajar desde esa perspectiva?
– Herramientas tenemos, en los libros, por ejemplo «Enfermería médico quirúrgica» que es como de cabecera hay información. En la parte de la salud de la mujer plantea que, al momento de hacer una consulta, conviene no empezar preguntando qué método anticonceptivo usa antes de preguntar qué vínculo afectivo tiene, cosa que los ginecólogos no hacen. De hecho, nosotros formulamos diagnósticos, y hay una parte en la que se incluye preguntar si el concepto que tienen las otras personas del sujeto difiere del que se tiene de sí mismo.
Hay herramientas, pero no son muchas y no se dan las oportunidades de aplicarlas, porque el propio sistema no lo permite. Desde los docentes no se explica cómo hacerlo.
Ni en las instancias de práctica porque, por ejemplo en el semestre sobre salud de la mujer, la intervención estaba enfocada a lo materno-infantil y nada más. Sin embargo fue la única cátedra donde sí observé que manejaban una perspectiva de género y sobre derechos sexuales y reproductivos. La única en tres años de carrera…
No está la idea de que la perspectiva de género, de derechos humanos y de inclusión de la diversidad sexual tiene que atravesar todo.
– ¿Cuál es la función del enfermero/a?
– Estamos justamente para dialogar, para explicar todo aquello que el médico no pudo o no tuvo tiempo, y ayudar a entender el proceso que está viviendo la persona, ya sea de enfermedad o de salud. Pero uno es un agente activo. Desde mi lugar lo que puedo abarcar es a mi grupo de estudio, pero son un promedio de nueve personas, tampoco es tanto.
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