Doctora Cuadros: "Ojalá que la ignorancia no esté entre los enemigos"
Miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Internacional para la prevención del Maltrato Infantil (Ipscan, por su sigla en ingés) y directora ejecutiva de la asociación Afecto, que persigue el mismo objetivo, la psiquiatra colombiana Isabel Cuadros tiene 25 años de experiencia en la materia. Fue invitada a analizar el caso paradignático presentado en el Ateneo y, en el marco de una semana de actividades de capacitación a diversos operadores locales, llevó su opinión al mismo.
Cuadros parte de una premisa: » Los niños, las niñas y adolescentes son sagrados porque son la única posibilidad que tenemos de sobrevivir en este planeta. Quien lesiona a un niño quiebra el tabú biológico más grande y lesiona el Estado de derecho».
Luego de escuchar atentamente a gran parte de los operadores que intervinieron en el proceso, su reflexión fue: «Una se siente un poquito confundida con el nivel de desarrollo de este país, versus el nivel de conocimiento en este campo». Todavía fue más incisiva cuando afirmó: «Si como siquiatra no sé lo que debo hacer, refiero el caso a un colega y vuelvo a la universidad. En internet se puede encontrar toda la información sobre el tema. Lo que no se puede es tomar decisiones en contra de todo lo que se está haciendo en el mundo». Y confrontando al profesor Hugo Rodríguez, mostró imágenes tomadas en el Centro de Protección de Niños de Miami, probatorias de que sí se puede penetrar digitalmente o con objetos hasta a un bebé, y producirle lesiones que se borran por transcurso del tiempo.
A juicio de Cuadros, en el caso planteado no faltaba ninguna pieza del rompecabezas . » ¿De dónde sacaron la idea peregrina de que la niña no estaba en riesgo cuando tenían tanta evidencia? ¿Cómo se produjo el daño (pinchazos) en el epigastrio de la niña? ¿Cómo no se averiguó en qué circunstancias se le produjo una lesión con un cuchillo a una criatura? En declaración espontánea la niña dijo que el padre la pinchaba con tenedor y sólo paraba cuando salía sangre y ella gritaba, y que luego usó cuchillo… Creo que el individuo tenía un componente sádico», focaliza Cuadros y sigue preguntando: » ¿Cómo haría la mamá para implantarle eso en la cabeza a la niña? Las relaciones de pareja pueden terminar de una manera muy agria, pero no hay ninguna madre que delire con abuso sexual. Si alguno de ustedes cree en el síndrome de alienación parental, bájese de la nube». Hacía referencia a la teoría inventada por el psiquiatra estadounidense Richard Gardner, «al que nadie serio en el mundo cita», pero que es recurrido por las defensas de los acusados para intentar trasladar la culpa a las madres que los denuncian por haber abusado sexualmente de sus hijos. El supuesto síndrome, al que también alude la pericia de la Cátedra de Psiquiatría Infantil que inclina la balanza a favor del padre de la niña, no fue validado por ninguna de las organizaciones médicas prestigiadas ni integra la clasificación internacional de enfermedades mentales. Estadísticas estadounidenses indican que en las disputas por divorcio y custodia de niños, las acusaciones de abuso sexual no abundan: apenas llegan al 6% del total.
Cuadros enfatiza las consecuencias de los errores judiciales: «No hay nada más traumático para un ser humano que la ausencia de justicia. Hay quienes hacen intentos de suicidio 30 años después, porque nadie les creyó, porque la justicia les dijo que estaban psicóticos, que era un complot de los adultos. Se recupera del abuso quien tuvo aunque sea un adulto que le haya creído y generalmente ese adulto se llama mamá…».
La experta discrepa frontalmente con que el abuso sexual tenga » ideología», como afirma Hugo Rodríguez. Segura que sin el feminismo jamás se habría «destapado», afirma que «Cuando la gente quiere descalificar habla de ideología. Hay que mirar donde se pone la culpa: en la psicóloga que hizo una entrevista empática con la niña y por eso ella le cuenta, en el fiscal que le creyó, en la primera persona que vio a la niña y que por supuesto recibió la versión más confiable…».
Reiterando que el abuso sexual es un asunto «para personas bien formadas», Cuadros propone: «Mejor por qué no nos unimos para poner la culpa donde debe estar: en quien abusa a un niño». También recuerda: «El estándar de la justicia criminal tiene que ser sólido por lo que está en juego. Pero si esperamos que la justicia declare criminales a los abusadores, es probable que no tenganos niños al final. Lo que hay que reforzar es la protección».
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