cómo visualizar los derechosen la vida cotidiana

l ingresar, lo primero que destacaba era la muestra fotográfica, armada por estudiantes y organizada en secuencias de paneles. El impacto visual estaba muy bien logrado porque combinaba imágenes de los sectores más vulnerables de la sociedad -pobreza, prostitución, explotación infantil, discapacidad, maltrato, abandono, impunidad- con la despreocupada carcajada de un niño, la anciana que disfruta frente al teclado de la computadora o el abrazo afectuoso de la pareja que mira esperanzada hacia adelante para recordarnos que el ejercicio de los derechos -y no la falta de ellos- es la mejor garantía de libertad y felicidad humana, tal como lo proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos que este año conmemorará sus primeros 60 años de vigencia.

El humor gráfico también se hizo presente en las primeras Jornadas de sensibilización y promoción de Derechos Humanos, a través de un ejercicio de «concienciación visual» con las infaltables Maitena y Mafalda. Eduardo Taranco, caricaturista de Guambia, hizo sus aportes desde ese imaginario uruguayo que afirma no discriminar a nadie porque aplaude a los negros en las llamadas o «se banca» a los que viven diferente, aunque no deja de juzgarlos despectivamente.

Estudiantes de sexto de Arquitectura realizaron una escultura donde están representadas dos personas que se dan la espalda, titulada «in-diferentes». Confeccionada con rollos de papel higiénico y pintura contrastante destaca, según explicaron, la falta de interés y comunicación con el otro/a. La gigantografía, hecha con el aporte de varios alumnos y la ayuda desinteresada del diseñador gráfico Daniel Izeta, retomó este concepto y lo enfatizó en el centro del diseño pero para colocarlos unidos y enfrentados en medio del mar humano que enaltece la riqueza de la diversidad y el encuentro.

También de sexto de Arquitectura, varias alumnas propusieron «Agudizarte», pidiéndole al público que se animara a introducir las manos dentro de unas cajas negras y reconocer, a través del tacto, objetos que despertaban todo tipo se sensaciones, tanto agradables como desagradables para experimentar, por unos instantes, la representación del mundo sin visión, el sentido que más privilegia el siglo XXI y del que carecen las personas no videntes.

 

LAS MIL CARAS DE LA VIOLENCIA

Un panel aparte, con imágenes y excelentes afiches, mereció la violencia doméstica y la Shoá, temas que fueron abordados por tres integrantes de la mesa redonda que interó las jornadas. La joven Tammy Cyjón explicó por qué es necesario difundir y dar a conocer hoy lo que fue el holocausto judío en la época del régimen nazi; recordó la frase de Albert Einstein: «El mundo es un lugar demasiado peligroso para vivir, no por los que hacen mal, sino por aquellos que se sientan y dejan que suceda».

Las españolas Rosana Pastor de la Agencia de Cooperación Española y Pilar González Raims de Unifen, explicaron claramente qué es la violencia doméstica y por qué este es un tema donde las asimetrías en las relaciones de género hacen que mujeres y menores sean sus principales víctimas. Mientras Pastor enumeró la normativa internacional que llevó a que en las últimas tres décadas se hiciera visible este problema hasta llegar a su penalización, González Raims, apoyada en un power point y spots publicitarios que se difunden por televisión, dio a conocer algunas cifras impactantes de esta realidad en nuestro país: son las y los menores de 18 años y las mujeres comprendidas en la franja etaria de 20 a 34 años quienes más denuncian las situaciones de maltrato y abuso, aunque hay que precisar que violencia no es sólo la física sino también la psicológica (mucho más difícil de probar en los estrados judiciales), la sexual y la patrimonial.

El periodista Jean Georges Almendras y la joven docente y estudiante de Arquitectura Valentina Odella centraron sus miradas en el sistema carcelario uruguayo. El conocido periodista de Canal 4 recordó la alarmante cifra de personas privadas de libertad que actualmente tiene nuestro país: 7.000. Únicamente en el Comcar hay 3.100 presos hacinándose en un local que sólo tiene capacidad para albergar a 1.500 personas. A juicio de Almendras, el ocio, la falta de todo tipo de propuestas así como las pésimas condiciones de reclusión (comida, higiene), lleva a que se pierda totalmente la función de rehabilitación que deben tener las cárceles y a que, por el contrario, se conviertan en «escuelas de delincuentes».

Odella, a través de un proyecto que curricularmente tuvo que realizar para aprobar una de las materias de Arquitectura, se planteó el ejercicio de pensar una cárcel construida desde una visión humanista, alejada del panóptico ideado por Bentham en el siglo XIX y que fuera analizado tan acertadamente por Michel Foucault en «Vigilar y castigar».

 

TAN DIFERENTES PERO TAN IGUALES

El video, editado con material presentado por alumnos de Derecho, Medicina, Ingeniería y Economía, recogió testimonios muy disímiles entre sí. Estaban, por un lado, la tía alemana, la vecina y los abuelos españoles que llegaron a vivir a Uruguay en épocas difíciles, destacando la solidaridad y benevolencia con la que fueron recibidos y alentados a formar parte de este país. Con un impacto de otro tenor aparecen la entrevista realizada al oficial subayudante Daniel Melgar de la Dirección de Cárceles y Penitenciarías del Ministerio del Interior, el adolescente consumidor de pasta base viviendo en situación de calle y el joven homosexual que admite la discriminación por su orientación sexual. Cierra esta cuidadosa edición un spot excelentemente diseñado con la participación de Noelia Campo, Garo Arakelian (músico de La Trampa), Frank Lampariello (Hereford) y Sebastián Teycera (La Vela Puerca) donde se difunden algunas cifras nacionales e internacionales de vulneración de los derechos humanos que hablan por sí mismas. Sólo para mencionar una, de un tema que siempre genera polémica, hubo 1.250 ejecuciones por pena de muerte en el mundo el año pasado en los países que aún la mantienen vigente en sus legislaciones.

Una representación escénica preparada por alumnos de los sextos años y la actuación del coro infantil cerraron la actividad. En el librillo abierto a todos quienes quisieran escribir algo hubo muchas expresiones emotivas y conmovedoras de padres, docentes y de las niñas y niños que visitaron la muestra. También algunas sugerencias, como la proveniente de estudiantes de los quintos años de bachillerato: trabajar en clase la violencia y el abuso sexual hacia menores de edad.

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