acciones y reacciones
ientras el debate se fue dando y aplazando en el Senado, las mujeres hicieron algo más que ir a las barras, donde también simularon ser tratadas como musulmanas en la sesión del 21 de mayo, para disgusto de algunos parlamentarios y de la comunidad islámica del Uruguay. Recordemos que en algunos de los países de esa fe, aun hay incipientes democracias que no han consagrado el derecho al voto de las mujeres o lo han hecho en forma muy reciente como Afganistán (2002) y Kwait (2005).
En Montevideo pudieron verse algunos pasacalles, incluyendo uno que estuvo colocado frente a la Casa del Partido Nacional y otro frente al Palacio Legislativo, así como los carteles que aparecieron en los baños de hombres del recinto parlamentario: «Este es el único lugar del Poder Legislativo donde las mujeres no queremos entrar».
Aprovechando la era digital algo que hubiera sido la envidia de las sufragistas de principios del siglo XX- circularon mails refutando las argumentaciones de algunos senadores que llegaron a los medios de comunicación donde fueron difundidos. Posteriormente, eso se tradujo en el enojo de representantes nacionales como el senador nacionalista Francisco Gallinal, que un año atrás habría dicho públicamente que votaría a favor de la cuota y su par Carlos Moreira, que quedó «pegado» con la frase: » Mujeres vocacionales, inteligentes y estudiosas no abundan» según él, sacada de contexto pero que le valió que su hija de 20 años lo llamara para decirle «Papá, sos una bestia». Cuando el senador Moreira quiso aclarar sus dichos en sala, sólo agregó que mujeres «como la senadora Margarita Percovich» no abundan… Para eso, mejor que desensille y no aclare.
De todas formas, ya se vaticinaron artimañas para eludir la ley. El senador blanco Jorge Larrañaga auguró que podrían presentarse una pluralidad de listas cuotificadas (en las internas) y por eso mismo llevarían el impacto real a la baja en el número de mujeres. No es casualidad que los sectores políticos más grandes de todos los partidos políticos hayan sido los menos dispuestos a defender la cuotificación.
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