cenicero multiuso
Querida Reina de Corazones:
No hay nada que me desaliente más que el otoño. La primera hoja de plátano que veo descolgarse de un árbol me produce una especie de depresión dorada que suelo superar allá por noviembre. Tampoco me gustan los crisantemos ni la estrella federal por más que sea roja. Nada de eso sería importante porque en definitiva cada cual tiene sus gustos. Si le escribo es porque mi actual pareja no me comprende y sospecho que esta historia, que yo me imaginé perenne, se perfila como absolutamente caduca y decadente. Eso por supuesto me desespera porque no es fácil para mí cambiar de hábitos. Y de esto precisamente quiero hablarle. Hace seis meses que dejé de fumar. Para mí fue una decisión difícil, si bien nunca fumé más de tres cigarrillos por día. Todo esto lo sobrellevé más o menos bien, sólo que no entiendo por qué a él se le ocurre precisamente regalarme un cenicero de cerámica con forma de hoja seca para el segundo aniversario de estar juntos. Según él fue sin querer y no quiso ofenderme ni provocarme y aseguró que simplemente estaba distraído cuando se le ocurrió. Pero yo no lo creo. Tampoco me consuela que haya querido inventarle otros usos, como por ejemplo usarlo para poner los carozos de las aceitunas o como posafuente. Pienso que un regalo así demuestra mucha insensibilidad y estoy dispuesta a dejarlo. De todas maneras me gustaría saber su opinión. Muchas gracias.
Lilián M.
Estimada amiga:
Si bien es cierto que llama la atención que entre tantos regalos haya optado por un objeto que puede provocar en usted cierto malestar, también es cierto que no es un buen momento para que usted tome una decisión drástica. Es probable que haya sido una distracción del tipo A, es decir una distracción que no encubre un doble mensaje sino que simplemente responde a ciertas generalizadas formas de estrés. De otra manera no podría entenderse que se haya mostrado tan bien predispuesto a encontrarle otros usos. Si bien soy de las que opina que la gran mayoría de las historias sentimentales son caducas, no estaría nada mal darle y darse a usted misma otra oportunidad. La descripción que usted hace de sí misma, corresponde al llamado «síndrome de otoño», el cual es bastante común que se manifieste en personas muy sensibles y con cierta tendencia a la melancolía. Quizás responda a causas metafísicas y generalmente se supera con estrategias del tipo usar bufandas rojas y guantes de colores. Últimamente he pensado que las actuales botas de lluvia con tantos dibujos y colores seguramente fueron creadas por diseñadores o diseñadoras que padecen este síndrome. Creo que no debe precipitarse en tomar ninguna decisión. Le sugiero que use el cenicero de posa maceta, eso hace que no lo tenga tan presente como si lo usara de posafuente o para los carozos de las aceitunas. Debajo de una maceta hasta es posible que actúe como una especie de filtro mágico antimelancolía.¿Por qué no prueba? Mucha suerte.
La Reina.
Compartí tu opinión con toda la comunidad