contigo… América
a mexicana era la única embajada en Montevideo que recibía asilados; yo no conocía el país, pero ahora estoy muy contenta de que haya sido México», comienza Raquel Seoane, mientras el humo del café se entrelaza con sus recuerdos de aquel año 1976 en el que tuvo que irse del Uruguay junto a once integrantes del grupo El Galpón, entre los que estaba Blas Braidot, con quien más tarde fundaría Contigo… América.
Seoane construyó su vida profesional como actriz en México, pero también asegura que tiene «una familia» en aquel país, que no es la natural sino una «elegida a través del cariño, la comunicación y el encuentro», construida tras la partida obligada luego de la disolución del grupo El Galpón impuesta por la dictadura militar inaugurada en 1973.
LOS COMIENZOS
El grupo que llega a México entre junio y julio de 1976, comienza a montar piezas teatrales allí, con el asombro «del apoyo a la cultura que brindaba ese país», tanto a nivel económico como en la organización de giras donde » uno estaba muy bien considerado como actor», cuenta Seoane.
En 1980, «yo, junto a otro compañero -mi pareja en ese momento era Blas Braidot- decidimos separarnos del grupo El Galpón», avanza Seoane, que recuerda al actor que fuera su compañero de camino como un ser «muy vital, inteligente, reconocido tanto en Montevideo como en México como actor. Él fue uno de los fundadores de El Galpón, un hombre muy claro ideológicamente», resalta.
Braidot, Seoane y dos actores más comienzan a reunirse con la intención de formar un nuevo grupo. La línea del teatro independiente «nos importaba, nos preocupaba», además de tener buena recepción en el país que ya contaba con grupos que » habían recorrido la misma propuesta», no sólo en relación con lo estético sino también con lo ideológico.
El Galpón y su trabajo «habían generado un impacto, porque estábamos organizados, por su historia, por la forma en que había llegado a México, y nosotros queríamos aprovechar esa experiencia» y seguir haciendo teatro con una propuesta concreta que se proyectara en la «génesis del teatro independiente», explica Seoane.
Llevó unos cuantos meses ponerse de acuerdo en el grupo inicial, pues no se trataba sólo de largarse a actuar sin más, sino que había que discutir qué compromisos implicaba embarcarse en el proyecto: «Comprometerse con esto implicaba dejar de lado por ejemplo la televisión, el cine y había compañeros que estaban un poco asustados», advierte la fundadora de Contigo… América.
UNA FORMA DE VIDA
El teatro independiente, tal como lo concibió Contigo… América desde sus inicios, no es sólo una aspiración a trabajar y vivir del teatro. Este es sólo uno de los tantos elementos que conforman la idea de incluirse en «una opción de vida», porque «mantener un grupo, hacerlo crecer, es muy laborioso, y se van aprendiendo en el camino muchas cosas».
El proyecto de independencia, implicaba para Contigo… América conformar un grupo de actores, pero también un compromiso permanente con el trabajo de recaudación de fondos, pues no estaba dentro de los objetivos depender de un organismo estatal o privado concreto, sino que el mismo grupo fuera generador de sus recursos, con apoyos externos.
El camino de crecimiento tenía como principal vehículo de inserción de nuevos integrantes, los talleres que hacían en diversos lugares de México. En ellos se podía conocer más a fondo la propuesta, pero las nuevas miradas debían encontrar acuerdos con las existentes, trabajando a nivel humano para encontrar un recorrido colectivo.
Una de las principales premisas del grupo, cuenta Raquel Seoane, fue «recorrer un repertorio latinoamericano», pues «hace 30 años, el conocimiento de la dramaturgia de un país en otro no era fácil, había muchos problemas». Más aún en México, cuya ciudad capital tiene casi veinte millones de habitantes. Mostrar lo que se hacía en diversos países del continente, era un verdadero desafío.
Más allá de la importancia de los acuerdos, de los trabajos compartidos, «el trabajo creativo era lo que realmente comprometía a la gente», y el proyecto Contigo… América corrió con suerte, ya que desde el año 1982 cuando se hizo la primera presentación y hasta 1991, «todas nuestras obras fueron muy satisfactorias, de público, de crítica. Realmente nos insertamos en el medio cultural mexicano, conocimos poetas, músicos, literatos, bailarines, plásticos».
COMPROMISOS Y SACRIFICIOS
Luego de varios años de trabajo, el proyecto estaba rodeado de «gente muy rica, que nos aportó mucho» , evoca Seoane con orgullo. Esos primeros diez años de trabajo fueron un tiempo » lleno de sorpresas, de satisfacciones», que marcaron la historia de la cultura mexicana, alcanzando un reconocimiento y una consideración importante en el medio.
Actualmente Contigo… América cuenta con un «foro», un espacio propio de la institución donde hacer sus montajes, luego de una «campaña financiera muy intensa, muy agotadora», de la que participaron instituciones oficiales, privadas, además de » muchísima gente que colaboró para comprar el lugar y adecuarlo» para el montaje escénico ya que era una bodega abandonada.
Estas experiencias, que pueden tener una lectura de sacrificio por parte de quienes no estamos cerca del proyecto, son para Raquel Seoane y para Contigo… América parte de «la esencia» de optar por un colectivo independiente, además de ser las que le dan sentido a la tarea que, para la actriz, son parte de su propia historia de vida.
El espacio con el que cuenta el grupo se adapta a las necesidades escénicas de cada obra, pudiendo constituirse como escenario circular, semicircular, hacia un lado o el otro, lo que » permite sorprenderse uno y a los otros», además de albergar una historia cargada de llegadas y partidas dentro del proyecto, de reencuentros con viejos integrantes y bienvenidas a los nuevos.
EXTENSA RED
«A veces pasa que la gente que estuvo un ratito, dos años o cinco, de pronto desaparece, pero luego un día regresa como amigo, como espectador o como colaborador» lo que, a juicio de la actriz, significa que Contigo… América va más allá de su propia integración del momento y se constituye como una red que supera las propias expectativas de quienes lo fundaron hace ya más de 26 años (Seoane es la única que permanece). De algún modo, tomó vida propia.
Seoane agrega que con el público sucede algo «muy interesante» pues, como en cualquier lugar del mundo, los actores se preguntan si la gente se acercará a apreciar cada nuevo montaje y Contigo… América ha logrado tener un público cautivo, organizado. Un núcleo de gente que está conectado y, «de pronto, llega un joven que cuenta que iba a vernos con sus padres en las obras para niños hace 15 o 20 años».
Con respecto a su viaje a Uruguay, que durará hasta fines de mayo, Seoane rescata su orgullo de dejar » en manos de los compañeros» el funcionamiento de la fundación. Pese a confesar su nerviosismo por lo que estará pasando en México durante su ausencia, la preocupación se le esfumó al recibir la llamada en la que le contaban lo bien que marcha la gestión y la temporada teatral para Contigo… América.
CRECER Y DEJAR CRECER
Seoane reconoce los peligros de creerse » imprescindible» en un proyecto en el que, en realidad, la opción es dejar crecer y hacer a los otros, y asegura que «no es fácil, porque a todos nos pasa». No obstante, asume que para estar siempre «tendrías que vivir como Matusalén, cientos y cientos de años, y ello no es posible». También es consciente de que » el ser humano es un proceso, y vamos creciendo y las energías no son las mismas», por lo que siempre se requ
iere de otros para seguir desarrollándose.
«Es importante para cada uno de nosotros ir aprendiendo y aceptando que debemos ir delegando y que los jóvenes deben ir tomando la posta», dice la actriz, aunque retirarse no está entre sus planes «mientras mi lucidez me acompañe».
Lo interesante es que, más allá de la tendencia humana a sentir que sin uno las cosas no funcionarán, Seoane puso por delante su apuesta de toda una vida: el proyecto debe ser más amplio que sus creadores; la autonomía requiere también de una actitud que dé lugar al crecimiento de los otros y al enriquecimiento de la idea en sí misma.
UNA TRINCHERA
«Lo que nos conjunta es hacer teatro, pero luego viene la otra parte: para qué, por qué y no se trata de hacer un trabajo contestatario» -panfletario, en otras palabras- porque eso «no sirve para el arte». Se trata de encontrar aquellas obras que reflejen «nuestras preocupaciones, pero que además reflejen lo que sucede en nuestro entorno», pues «no podemos hacer un teatro que se despegue de la realidad tan terrible que estamos viviendo», precisa Seoane.
La injusticia, lo «incomprensible» de las cosas que pasan actualmente en el mundo, tienen que ser parte integradora de lo que nos trata de decir el teatro como expresión humana, «porque es el mundo en que nos tocó vivir, y debemos trabajar desde nuestra trincherita para tratar de aportar algo», agrega.
Al terminar cada función, Contigo… América hace un intercambio con el público, al que no le cobra entrada sino que le pide una colaboración por medio de un sobre. También le solicita otras cosas: por un lado, que ayuden a la promoción del grupo; por otro, «conversar sobre lo que vio, sobre lo que sintió, para generar un vínculo absolutamente diferente a través del diálogo».
PERSONALISMOS AFUERA
Entre la intelectualidad mexicana, Contigo… América es un grupo reconocido, respetado y eso llena de emoción a Seoane. Los propios colegas reclaman que el grupo siga funcionando, «porque es un referente importante en la escena local», ya que reivindica con su acción el carácter grupal de la tarea, más allá de los talentos personales.
Esta ha sido una de las grandes discusiones con otras visiones del teatro local, cuenta la actriz, según las cuales «el grupo es como rasero que nos hace a todos igualitos». Por el contrario, en su visión «el grupo, si te integras a él, te hace crecer, te da posibilidades, y el talento se abre paso, vive, crece y se mueve». En México, explica, el «tema del personalismo es muy grande». «Aunque las estrellas están en todos lados», reflexiona enseguida. Pero, en ese gran país del norte latinoamericano, el lugar de los actores en televisión es muy llamativo. » Muchos realmente sueñan con el éxito» y trabajar con una visión de grupo no siempre es tan fácil. Por eso, «yo siempre les digo a mis compañeros: el paso del yo al nosotros es muy costoso, pero cuando lo asumes y lo recorres, es gozoso y da gratificaciones», asegura Seoane. Contigo… América tiene como anhelo venir a Uruguay a presentar su trabajo. La actriz fundadora sabe que sus compañeros «están muy deseosos de conocer» nuestro país, pero para ello hace falta un apoyo para los pasajes. El alojamiento, a su juicio, no es problema para una tierra en la que los amigos sobran y la » calidad humana es grande».
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