Sexo a la carta
Me pareció muy interesante el trabajo sobre el acoso sexual en los ómnibus y sobre los atentados al pudor, pero hay algo que no entendí o que creo que se te pasó y es que mencionas un «archivo» en el que se aconsejaría gritar «fuego» y no auxilio. Así que mi pedido es si puedes ampliar los cuidados que se deben de tener para evitar ser atacada sexualmente en la calle. Muchas gracias.
Tienes razón, el archivo excedía el espacio permitido para la columna y no lo puse, pero olvidé quitar la referencia al mismo.
Me fue enviado vía Internet y lo firma el Cuerpo Nacional de Policía de España. Dice que, habiendo entrevistado a un grupo de violadores encarcelados, se sacaron varias conclusiones sobre sus preferencias en el momento de atacar a una mujer.
La primera cosa que dicen observar en una víctima potencial es el peinado. Es más probable que ataquen a una mujer con cabellos largos, mejor aún si tienen un peinado tipo cola de caballo o trenzado, que sea posible tironear fácilmente.
Una buena medida para evitar que el propio pelo resulte un elemento que predisponga a los violadores a elegirte por víctima puede ser que, cuando andes sola, si tienes el pelo largo, lo cubras con un gorro o de alguna otra forma.
La segunda cosa que ellos dijeron observar es la ropa, es decir, prefieren a las mujeres que usan vestimenta fácil de arrancar rápidamente. Polleras, soleras, más que pantalones y menos aún vaqueros, que suelen ser difíciles de sacar. También reconocen atacar más en verano, quizás por lo mismo.
Buscan mujeres distraídas, ya sea hablando por el celular o haciendo otras cosas mientras caminan, como ser tomando un refresco o comiendo algo; esto les indica que están desatentas y desarmadas y que, si se las ataca, por lo general demorarán en reaccionar.
Por supuesto que es importante evitar en lo posible andar sola de noche y más por calles oscuras pero, de tener que hacerlo, hay algunas precauciones que se pueden tomar, aparte de aprender defensa personal.
Las horas en que estos violadores reconocieron atacar más son al comienzo de la mañana, entre las 5.00 y las 8.30 horas, y después de las 22.30. Según manifestaron, siempre procuran atacar de forma y en lugares que puedan cargar a la víctima rápidamente para otro punto, donde no tengan que preocuparse de ser vistos y atrapados in fraganti, como ser un campo baldío o un monte. Por lo que conviene evitar, en lo posible, pasar por lugares con esas características en esos horarios si andas sola.
Dijeron también que si la mujer atacada esboza cualquier reacción de lucha, ellos suelen desistir en aproximadamente dos minutos pues creen que no vale la pena, que es una pérdida de tiempo. Claro que ese tiempo puede resultar excesivamente largo para una persona con menos fuerza física que su atacante.
Manifestaron que no atacan a mujeres que lleven paraguas u objetos que puedan ser usados como arma a una cierta distancia. Esto es interesante, quizás sea bueno acostumbrarse a su uso en circunstancias que pueden ser peligrosas, aunque también existe el gas paralizante que puedes llevar en la mano y pronto a accionar.
Por último, los entrevistados dijeron que, si van siguiendo a alguna mujer por la calle o vereda y ésta les mira de frente y les habla, por temor a luego ser reconocidos desisten del intento, por lo que es conveniente preguntarles alguna cosa, tipo «¿Qué hora tiene?» o simplemente, saludarlos con un «buenas noches».
No hay que temer gritar, pues la mayoría de los violadores afirmaron que soltarían a una mujer que gritase o que no tuviese miedo de pelear con él, porque ellos procuran blancos fácilesy es probable que en ese caso desistan y huyan.
De esto se deduce que es importante estar siempre atenta a lo que pasa detrás de una y que, en caso de percibir algún comportamiento extraño, no hay que ignorarlo. Es preferible descubrir que una se equivocó y quedar medio desubicada en el momento porque, ciertamente, sería mucho peor si el sujeto realmente atacase.
En cualquier situación de peligro, en el caso de tener que gritar, el Cuerpo Nacional de Policía de España, aconseja que la palabra siempre sea: «¡Fuego!» dado que muchas más personas acudirán (curiosas). Mientras que, según su experiencia, manifiestan que cuando se grita «¡socorro!» o «¡auxilio!», por fuerte que sea la voz, la mayoría de los que lo oyen se abstienen, por miedo a verse involucrados en una situación peligrosa.
Los hechos difundidos estos días en los medios masivos de comunicación hacen que el tema de los ataques y violaciones asuste más que en otros momentos, pero creo que se debe tener en cuenta que siempre existieron. Lo que sucede ahora es que se están difundiendo más, porque, lamentablemente, este tipo de hechos «vende», pero en la proporción de habitantes de nuestro país no son tan numerosos como parecería a través de la prensa escrita, la radio y la televisión. Igual, nunca está de más tomar precauciones para evitar que le toque a una o a las personas queridas este tipo de experiencias, sin volverse tan temerosa y fóbica que no quieras salir más a la calle.
La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo). No responde las que se realicen a su celular por SMS.
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