Tiene la palabra

Adopción con final feliz

Hoy es el día de la madre y he terminado de leer un artículo en La Republica de las Mujeres sobre adopción: nuevos derechos, nuevos sujetos.

Quiero expresar mi opinión que como madre adoptante me dirán seguramente que es de parte interesada y que las opiniones del artículo son de gente objetiva, tanto la de la senadora Percovich como de Eva Giverti («reconocida internacionalmente » y por eso parece que incuestionable). (Sugiero a la senadora conocer otras escuelas psicológicas que encaran el tema desde otros ángulos). Concuerdo que la adopción de los niños nace la mayoría de las veces de un sentimiento egoísta de querer ser padres aunque no lo pueda engendrar, pero también nace de la necesidad de dar todo ese amor, que hubiéramos deseado dárselo al hijo de nuestro vientre.

Amor que necesita ser proyectado y qué mejor que un niño que por diversas razones y (que no son el motivo de este análisis) no lo tendrán. Tampoco acepto que el deseo sea perentorio, casi un capricho de querer ser padres, pero por favor ( ! ) , éste es un largo proceso hasta llegar a una lista que como todo el mundo sabe por promedio puede demorar hasta 7 años.

Pero lo que duele es cómo traen el cuento de Silvia Lago sobre intereses mezquinos de padres adoptantes para justificar el cuidado que debe tener el INAU a la hora de entregar un niño a una familia.

Por qué no pueden contar y más en este día un cuento a favor de la adopción, alguna historia de final feliz, no seguir estigmatizando algo que ya la sociedad se encarga de hacerlo. Y que La República de las Mujeres, tan progresista, hoy se acuerde de estas madres diferentes.

No será que con estos cuentos estamos contribuyendo con ese manto de pánico, temor o desconfianza hacia los padres adoptivos.

Yo no sé lo que es tener un hijo de la barriga, pero ninguno de los que allí habla saben lo que es tener un hijo adoptado.

Estoy de acuerdo con que deben proteger a los menores, pero no denostando o agregando desconfianza sobre intenciones de padres.

Los habrá con malas intenciones, pero estoy segura que la mayoría los habemos con mucho amor para dar y entregar y con historias exitosas.

En este día hubiera preferido que me hicieran un cuento de adopción con final feliz.

A veces hay que tener más cuidado con las palabras.

 

Cecilia. Una madre adoptiva y feliz.

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