La ciudadanía quiere mujeres en el poder

ara «La percepción de los dirigentes políticos sobre las mujeres políticas», el trabajo coordinado por Adolfo Garcé, investigador del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (FCS-UdelaR), fueron entrevistados 19 dirigentes políticos -entre ellos 9 jefes de fracción o de partido, un ministro, 9 senadores y 6 diputados. Según el autor, se percibió en los discursos de los varones «conciencia de los cambios que se han producido en cuanto a la participación de las mujeres» en nuestro país, fundamentalmente visualizada en la labor de la Bancada Femenina y la Red de Mujeres Políticas.

Muchos de los entrevistados reconocieron el «papel protagónico de las mujeres políticas» sobre todo en ámbitos como el judicial o el educativo, así como en temas referidos a niñez y violencia, confundiéndose por momentos con aspectos vinculados a la construcción cultural del género femenino en frases tales como «la mujer tiene mayor vocación de servicio».

 

ESTRUCTURAS  Y PRACTICAS MACHISTAS

En opinión de Garcé, hay una «conciencia bastante clara de la asimetría existente» entre varones y mujeres en el acceso y la permanencia en el poder, así como de que «existen prácticas y estructuras machistas» aunque, partiendo del mismo diagnóstico como premisa, no infieren de ello la necesidad de apoyar la ley de cuotificación de cargos políticos.

En cuanto a lo que aportan las mujeres a la política, hay diversas versiones por parte de los dirigentes políticos.

Para algunos «son las legisladoras más trabajadoras»; para otros, el compromiso de las mujeres con su trabajo a veces «es un defecto» porque «la mujer olvida menos y en la política hay que saber olvidar».

Al trabajo de la Red de Mujeres Políticas se le reconoce unánimemente haber impuesto en la agenda política los reclamos de las mujeres, destacando su capacidad de insistencia aunque, en ocasiones, los dirigentes políticos mostraron cierto «fastidio» hacia los planteos «más radicales» del movimiento de mujeres.

No faltaron discursos en los que se les reclama «mostrar idoneidad en temas masculinos», haciendo referencia a los asuntos que se suelen denominar «duros» de la política, como la defensa y las relaciones exteriores.

Al respecto, en 2004 un estudio sobre la actuación de las mujeres parlamentarias mostró que ellas amplían la agenda hacia temáticas como niñez o violencia, «sin dejar de tratar los temas clásicos de la actividad política».

 

MUJERES «EXCELENTES»  Y HOMBRES «DEL MONTON»

Hay quienes adjudican la poca representación femenina a que «la mujer tiene vocación por otras cosas y no por la política» o a las «opciones» distintas que toman para su vida profesional, aunque surge también como problema que está detrás de la escasa representación femenina en el Parlamento que «la política expulsa a las mujeres, la familia las retiene».

Sin embargo, hay quienes reconocen que la dificultad de las mujeres para acceder al poder está pautada por cuestiones más profundas de nivel cultural, que hacen que ellas siempre estén «bajo la lupa» y deban «ser excelentes, aunque el hombre pueda ser del montón».

Un argumento que rebate el de quienes sostienen que aprobar la cuotificación puede implicar el «riesgo de la mediocridad».

Sobre todo se visualiza, según Garcé, una «resistencia estratégica a la ley de cuotas», que se traduce en negarse a su votación porque disminuye las posibilidades de los hombres de llegar al poder, ya que de algún modo implica perder espacios actualmente ocupados mayoritariamente por ellos. Para Garcé, las resistencias no determinan sin embargo un panorama negativo para la aprobación del proyecto, pues «habría disposición a votarlo incluso en casos en que no se está a favor doctrinariamente», porque se sabe que «es una tendencia universal».

En cuanto al argumento de que fijar el porcentaje de mujeres que deben aparecer en las listas electorales puede favorecer la selección de mujeres no capacitadas, Garcé cuestiona: ¿alguien se lo ha preguntado alguna vez respecto a los varones postulados, cuestión que en nuestro país, con un sistema de listas cerradas, es generalmente decidido por una «cúpula política»?

 

VOLUNTAD CIUDADANA

La encuesta sobre «Opinión, percepción y evaluación pública de las mujeres políticas en el Uruguay», que dirigió Niki Johnson, coordinadora del Area Política y Género del Departamento de Ciencia Política, FCS-UdelaR, conjuntamente con Verónica Pérez, revela un aspecto no incluido en estudios precedentes: lo que la ciudadanía piensa sobre la escasa representación de las mujeres en espacios de poder. De los resultados, Johnson destaca que «parece haber identidades sociales que merecen ser representadas».

Ya en 2003 una encuesta de opinión realizada por Cifra había mostrado que un 70% estaba a favor de «guardar bancas» para las mujeres, cuestión distinta a la que actualmente se está planteando, que apunta a generar iguales oportunidades en el armado de las listas, sin tener en cuenta la ocupación posterior de las bancas en el Parlamento.

La encuesta actual, realizada a nivel nacional con el apoyo del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), revela que un 59,8% de la población uruguaya cree que debería haber más mujeres en el Parlamento, mientras un 74,4% considera que sería deseable que los partidos políticos las incluyeran en las fórmulas presidenciables para las próximas elecciones nacionales.

Entre quienes tienen una opinión formada sobre la cuotificación, un 76% está a favor de una cuota mínima por sexo en las listas electorales, aunque son más mujeres que hombres quienes se muestran coincidentes con que la poca representación en el Parlamento es un problema, por lo que se conjetura que «sienten mayor grado de insatisfacción con el continuado dominio masculino en los cargos políticos más destacados».

Un dato fundamental es que sólo un 8,2% de las mujeres y un 23,7% de los varones entrevistados consideraron que el sexo de los representantes es irrelevante a la hora de evaluar la tarea política por lo que, según Johnson, debería tomarse en cuenta el sexo para los debates y la práctica de la representación política.

Una amplia mayoría, casi un 67%, afirmó que las mujeres promueven temas algo o totalmente distintos a los que impulsan los hombres, por lo que, sumada la disconformidad por la escasa representación, se puede deducir que para la población uruguaya el problema de la cuota no es sólo un tema de justicia, sino también de «calidad».

Un 49,2% está a favor de la cuota como medida para subsanar la inequidad de la distribución de la representación por sexo, y sólo un 16% se posiciona en contra de la implementación de esa medida de discriminación positiva.

 

EL MIEDO A PERDER LA BANCA

Comentando los dos trabajos reseñados, Constanza Moreira mostró sorpresa por la «nitidez de los resultados», tanto en el ámbito político como entre la población en general, que se muestra favorable a la cuota. Para la directora del Departamento de Ciencia Política, FCS-UdelaR, es significativo que los varones, a pesar de cuestionar el «corporativismo» de las mujeres ­ «como si los partidos politicos no fueran corporativistas»– valoren su «insistencia».

También resalta que de la encuesta de opinión pública se desprende que «más mujeres políticas implican más políticas para las mujeres, lo que en definitiva es más política para la integración social», pues ellas aportan a la agenda los temas vinculados al cuidado.

Mientras que para otro comentarista -Daniel Chasquetti, investigador del Departamento de Ciencia Política- «el problema no es el miedo de los
políticos a perder la banca porque se sabe que 6 de cada 10 legisladores no regresan»
, para Moreira eso sí está en juego.

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