la violencia va a la cancha
l pasado 1º de Mayo, el sindicalista Fernando Pereira, uno de los oradores del acto central organizado por el PIT-CNT para conmemorar el Día de los Trabajadores y las Trabajadoras, propuso una nueva herramienta para prevenir la violencia doméstica: que los hombres vayan al fútbol para no pegarle a sus mujeres, lo que es tanto como recomendarles que canalicen su violencia -¿natural?- en la cancha, pero no en el hogar.
Nobleza obliga, Pereira dijo también que «Este país necesita una ley de Salud Sexual y Reproductiva. Y no puede haber en este país ninguna razón para no aprobarla. Porque es democrática, porque la mayor parte de uruguayos y uruguayas estamos de acuerdo. Y por sobre todas las cosas porque las mujeres tienen que tener derecho a decidir…»
Obviamente, Pereira no reniega de los derechos de las mujeres; por tanto no debe justificar la violencia doméstica, pero de alguna manera asume que los hombres son violentos y a ese impulso -¿incontrolable?- hay que encontrarle cauces. Como las canchas, en la que otros hombres agreden a mujeres con las que no están relacionados sentimentalmente, pero que «les molestan» en lo que consideran un ámbito masculino por excelencia.
MARIO LEGUIZAMON DESPEDIDO
Tal el caso del jugador uruguayo Mario Leguizamón, expulsado por la árbitra Silvia Reyes en el partido entre el Deportivo San Martín, en cuyo plantel revistaba, y el Alinaza Atlético, que se jugara en Perú en abril pasado. Luego de que Reyes le exhibiera la tarjeta roja, Leguizamón se defendió afirmando que «las mujeres no deben dirigir el fútbol masculino». Más tarde, se permitió una explicación todavía más agresiva sobre la conducta de la árbitro: » Està mal cogida. No le dieron polvo en la mañana».
La primera consecuencia de tamaña osadía fue una multa equivalente a un mes sin sueldo, que le aplicó su club.
La Asociación Profesional de Arbitros de Fútbol (APAF) de Perú respaldó a su asociada Silvia Reyes. La Comisión de Justicia de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional Peruano (ADEP) pidió que se inhabilite al jugador por seis meses y se informe a la FIFA y a la Conmebol.
Ante el rechazo generalizado, Leguizamón pidió disculpas públicas, pero Reyes no las aceptó y pidió un castigo ejemplar para el centrocampista, entendiendo que el insulto sexista no podía atribuirse tan fácilmente a «la calentura del partido».
Este se concretó cuando la directiva del Deportivo San Martín de Lima lo despidió, no sin antes acordar los términos de la rescisión de su contrato, que terminaba en julio próximo. Legizamón no se hizo cargo de la gravedad de su falta: alegó » injusticia» y «mucha manija». Ahora, de regreso en Uruguay, entrena en Peñarol…
FUTBOL Y VIOLENCIA DOMESTICA
En el despido de Leguizamón pesó la actitud de la ministra de la Mujer y Desarrollo Social de Perú, Susana Pinilla, quien consideró que » No se le debe faltar el respeto a ninguna persona y menos en este caso a ua mujer que está teniendo la valentía de ser àrbitro (de fútbol) y de ingresar a un terreno que normalmente ha estado solamente en el àmbito masculino».
Pinilla agregó que «No se puede tolerar que los hombres falten el respeto. Lamentablemente es una actitud generalizada y por eso hay tanta violencia familiar en el Perú, porque muchísimos varones tienen esa actitud matonesca con sus esposas y con sus hijas mujeres, son abusivos en sus domicilios, las violentan físicamente, sicológicamente, las insultan».
Al mismo tiempo, la ministra saludó el hecho de que ahora las mujeres estén ingresando a actividades que antes eran exclusivas de los hombres, como el ser juez en algún deporte, en el caso árbitro de fútbol.
SOLIDARIDADES
No es la primera vez que Silvia Reyes enfrenta la violencia en el desarrollo de su profesión. Antes había sido atacada por el delantero chileno de Universitario de Deportes, Luis Núñez, quien señaló que las mujeres no deben intervenir en el fútbol y que » mejor están en su casa». Entonces Reyes había afirmado que el jugador era » un machista que no tiene el derecho» a decir que las mujeres no sirven para arbitrar.
Ante la agresión de Legizamón, Reyes recibió también la solidaridad de su colega brasileña Ana Paula Oliveira, quien le recomendó que entable un proceso penal contra el uruguayo. «El jugador ha ido en contra de la integridad de la àrbitro. No valen las disculpas porque es muy poco. Las mujeres trabajamos mucho para ganarnos el respeto dentro de la cancha y no podemos permitir dejar pasar eso», dijo Oliveira.
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