política a la italiana
l flamante primer ministro italiano e igualmente reelecto Silvio Berlusconi, no desperdicia oportunidad de hacerse «el chistoso» con comentarios sexistas. En los días previos a las elecciones, atacó a la izquierda afirmando que no tenía buen gusto «ni siquiera cuando se trata de una mujer», ya que las candidatas femeninas más guapas estaban con él. Por lo visto, ingresar al Parlamento tiene más que ver con un concurso de belleza que con las aptitudes para el cargo…
Por eso no sorprenden sus críticas hacia el gabinete formado por ZP: «demasiado rosa» e ingobernable aunque lo haya dicho con otras palabras aludiendo a las hormonas femeninas- a la vez que afirmó que eso sería imposible en Italia.
Aún así, obligado por las circunstancias, Berlusconi comprometió un tercio de la composición de su gabinete para las mujeres -parece que en Europa ya nadie puede salvarse de las «cuotas» para ser políticamente correcto-. Entre ellas estará Stefania Prestigia como futura ministra de Igualdad, una mujer que considera a «la maternidad como la experiencia más importante de la mujer» y aconseja «no enfadarse con tu marido si no se da cuenta de que has ido a la peluquería» en un «Decálogo» publicado por una revista femenina que no tiene desperdicio.
Pero desde la oposición también hubo mensajes desconcertantes. En Roma, la candidata del Partido Socialista al ayuntamiento por los barrios de Appio, Tuscolano y Cineccitta, Milly D’Abbraccio, una conocida actriz porno, empapeló toda la ciudad luciendo sus encantos dorsales al desnudo con la frase: «Basta con esas caras de culo» y prometió convertir a Roma en «la ciudad del amor». Ahora que en Uruguay, gracias a Tinelli, podemos ver a la Cicciolina » bailando por un sueño», una recuerda cuanto puede emular el mundo de la política a los shows pornoeróticos definidos por el gusto y consumo masculino.
De Zapatero a Berlusconi, las distancias entre «nuestras madres patrias» son enormes y contradictorias. Como respecto de la izquierda vernácula, que nunca termina de salir bien parada de «la equidad de género « en política: supuestamente quiere una mujer en la próxima fórmula presidencial y continuar delegando algunos ministerios en mujeres, pero asume una postura tan conservadora como la derecha a la hora de decidirse por medidas de acción positiva que democraticen la vida de los partidos políticos.
HUELGA DE HAMBRE CONTRA EL MACHISMO POLITICO
Wanda Montanelli, activista por la igualdad de las mujeres en la sociedad italiana, eligió la huelga de hambre como forma de protesta contra el » machismo político y mediático» de su país.
Miembro del partido Italia de los Valores (IDV) y reconociendo, al cabo de más de un mes de permanecer sin ingerir alimentos, que su espíritu estaba mejor que su cuerpo, afirmó que continuaría así hasta obtener resultados.
Lo que persigue Montanelli es que los medios de comunicación italianos «llamen la atención» sobre la situación de las mujeres. Se conformaría con un debate televisivo en hora de máxima audiencia en el que participara el presidente de su partido, el juez Antonio Di Pietro, para explicar por qué habrá tan pocas mujeres en los escaños conquistados por IDV en las últimas elecciones: 3 en 43.
La activista denunció que esa situación vulnera la Constitución italiana, por lo que ha llevado a los tribunales al presidente de su partido para que la justicia reconozca la desigualdad existente. También le reclama al juez que cumpla con la ley que exige un porcentaje de lo que el Estado entrega a los partidos políticos para promover a las mujeres. En las elecciones de 2006, a IDV le correspondieron 600.000 euros que nunca se destinaron a ese fin.
En la reciente contienda electoral han sido elegidas 188 diputadas y senadoras entre 945 parlamentarios, lo que representa un 19.8%, apenas un 1,7% más que en las anterior.
La pequeña mejora permitirá sin embargo a Italia pasar del puesto setenta al cincuenta de la clasificación mundial de la Unión Inteparlamentaria, aunque permanecerá en el último lugar de la Unión Europea.
«El poder político en Italia es machista, porque los hombres saben que cuando una mujer da un paso adelante, ellos tienen que dar uno atrás», explicó Montanelli, destacando que la diferencia entre Italia y España es «abismal».
Lo medios internacionales se han ocupado mucho más de la protesta de Montanelli que los locales. Para ella esto obedece también a las estructuras machistas del poder en Italia. Esta no es la primera huelga de hambre de Montanelli: en 2006 ya había hecho otra que duró 26 días.
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