Amor con Humor

no te ahumes más

Querida Reina de Corazones:

A mi pareja actual se le dio últimamente por mirar los programas de los chefs, tanto los de cocinas étnicas como tradicionales o innovadoras, del tipo de comer todo crudo. A mí no me molesta que se pase las horas copiando recetas. Lo que me molesta es que después quiera hacer todo lo que ve. Para no herirlo termino comiendo ensaladas de manzana con berenjenas o tirando, sin que me vea, los ñoquis de calabaza que sobraron porque le quedaron duros. Ahora le dio por experimentar con carnes ahumadas. Me hace juntar cortezas de eucalipto y ramitas secas (vivimos cerca del Parque Batlle). Primero las humedece, después las calienta en un sartén y arriba de eso pone las costillas de cerdo, de cordero o churrascos de nalga. Lo que me molesta es no sólo que sea yo la que tenga que ir con una bolsa de nailon a juntar las ramas sino que después lo que aparece ahumada sea toda la casa, sobre todo cuando se le da por comer lo mismo dos o tres días seguidos. Cuando quiero acordar tengo ahumadas las cortinas, las sábanas y los almohadones. Me baño como una hora para no salir a la calle con olor a humo. Pero igual salgo y me siento como ahumada. Percibo el rechazo de la gente, sobre todo en el trabajo y eso ha hecho que últimamente me sienta desvalorizada y discriminada. Ni siquiera puedo hablar con mis compañeras de trabajo porque cuando me ven deprimida y yo les cuento que es porque mi pareja cocina, me han llegado a decir «Dios le da pan a la que no tiene dientes». Esta situación me resulta dolorosa. Hasta que no cancele el contrato del cable, y todavía me faltan cinco meses, estoy segura de que mi vida será un calvario. Porque después que se le pase el berretín por la carne ahumada, seguro que se le da por cualquier otra cosa. Ya empezó a experimentar con la papa cruda y rallada. En los últimos tres meses bajé 9 kilos, toda la ropa me queda nadando porque no he podido comprarme nada nuevo. Me siento deprimida, y cansada. No sé qué hacer. Por favor, ayúdeme.

Noemí M.

 

Estimada amiga:

Si usted no cambia de actitud dentro de poco estará frente a un cuadro depresivo agudo y además separada, divorciada o desconcubinada, según su caso. Cualquiera de estas situaciones pueden ser evitadas y, en caso de no serlo, lo que hay que hacer no es precisamente salir a buscar ramas de eucaliptos sino tomar el toro por las astas. Y con esto no estoy para nada ofendiendo a su pareja sino hablando claro. ¿Por qué comer papa cruda si a usted le gusta cocida? Por lo que dice, él no la obliga a comer sino que usted come por una especie de maternaje atávico que no contribuye para nada a mejorar la relación. Da la impresión de que no puede valorar una actitud proactiva en lo doméstico por parte de su marido porque su nivel de autodeterminación está algo así como ahumado por usted misma. No deje que una programación de cable tenga tanta incidencia en su vida y relativice las cosas. Mucha suerte.

La Reina

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