cómo y a quiénes representan las mujeres
Cuando Margaret Mensah-Williams llegó desde su provincia natal a la Cámara Alta del Parlamento de la República de Namibia, ni siquiera conocía el mecanismo parlamentario pero se vio enfrentada a presidir una sesión. Sorprendió porque lo hizo bien, pero en lugar de revelar que se había pasado la noche estudiando, afirmó muy segura que «las mujeres han nacido líderes».
Convertida en la primera vicepresidenta del cuerpo, la senadora acudió con un vestido transparente cuando se discutía, con resistencia de la mayoría masculina, una ley sobre violación. A los varones de su país no les gusta que las mujeres se muestren desnudas o sexis. Entonces Mensha-Williams explicó que los estaba desafiando a que la violaran y que lo hacía por todas las africanas en momentos en que se estaban registrando violaciones a bebés de dos meses.
«Las mujeres hacen diferencia en los parlamentos, y pueden lograr cambios», afirmó en Montevideo esta enérgica mujer, ataviada a la usanza de su país y luciendo un sombrero alto que no le permitía pasar desapercibida.
En el Parlamento de Namibia la representación femenina es del 27%, pero la meta es el 50%. «Los partidos tienen que abrir cargos para que haya mujeres», afirma la senadora, enumerando algunos de los cambios que ellas producen: incorporan la agenda social, debaten mejor que los hombres, cuestionan sobre el uso de los recursos, contactan a la gente para educarla, establecen relaciones con colegas de otros países y diseminan la información. «Hacemos parlamentos más amigables y sensibles», comenzando por exigir cambio de horarios para poder atender también con sus compromisos familiares.
Reconociendo que las pocas mujeres que llegan tienen que trabajar muy duramente, Mensah-Williams pidió evitar la queja, porque «las jóvenes no vienen» y es necesario que particpen en las decisiones.
Argentina cuenta con ley de cuotas desde l981, y gracias a ella las mujeres hoy alcanzan una representatividad del 40% en el Parlamento nacional. Pero el camino no estuvo exento de obstáculos: las activistas del movimiento de mujeres tuvieron que trajinar mucho por los juzgados porque no bastaba la ley: el problema era cómo se interpretaba. Según María Cristina Perceval, senadora por el gobernante Frente para la Victoria, los partidos entendieron que «el 30% de mujeres en las listas era un anhelo desmedido pero inevitable, entonces las colocaron en lugares que no salían» y tuvieron que judicializar el camino a la igualdad. Perceval no tiene dudas de que «en el poder, las mujeres tenemos que disputar poder» y hay que «mantener la vigilancia y cuidado de los espacios de decisión alcanzados, porque son espacios de lucha».
También está convencida de que las mujeres avanzan más en tiempos de crisis. «Cuando el pacto de confianza se destruye y los partidos se vuelven no creíbles, los varones de la política dicen: dónde hay mujeres que tenemos que ganar las elecciones. Cuando las cosas andan mejor, aparecen otros tipos de representaciones femeninas: empieza la genuflexión a los jefes políticos». Por ello, Perceval insiste en que el desafío es «consolidar el poder en la cotidianeidad».
La senadora colombiana Gina Parody llegó a la Cámara Alta de su país con apenas 28 años. Cada vez que intentó hablar, fue abucheada. Hasta que completó su propio proceso de perder el miedo. Conciente de que la discriminación de las mujeres en los parlamentos es un hecho, afirma que «Cuando fuimos iguales fue en la esclavitud. Cuando hay negación de derechos hay igualdad. En Colombia, las leyes establecen la igualdad, pero la práctica no».
Al igual que Mensah-Williams, Parody cree en la diferencia que hacen las mujeres en los parlamentos : «No se trata sólo de proporcionalidad, sino por sus miradas distintas». Por eso hace suya la consigna que utilizaron las argentinas cuando defendieron la aprobación de la ley de cupo: «Una mujer en política cambia a las mujeres; muchas mujeres en política cambian la política». En Colombia están cuotificados los cargos de la administración pública, pero la integración de las listas electorales no tiene reglas.
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