pescador pescado
Querida Reina de Corazones:
No entiendo cómo el tiempo pasa tan rápido. Apenas curado en mi orgullo por no haber pescado absolutamente nada la semana de turismo del año pasado, otra vez me vi ante la disyuntiva de ir o no ir a pescar. No estuve para nada dispuesto a frustrarme dos años seguidos por lo mismo así que este año para bien o para mal decidí quedarme en mi casa. Prefiero cualquier cosa a ver a mi mujer como si disfrutara de mi fracaso. El año pasado cuando volví a la carpa y con total sinceridad le conté que se me había escapado una mojarrita estuvo riéndose como tres horas seguidas. No sé por qué ella parece siempre disfrutar cuando algo me sale mal. Cuando estamos acampando por más que tenga ganas de comer asado si ve que hay viento y empieza a llover, le veo como un gesto de triunfo en la cara. Lo mismo me pasa cuando no puedo terminar las palabras cruzadas del diario o cuando estaciono el auto y engancho al que está detrás. Ella deja traslucir una especie de victoria con estas cosas que me pasan. Y eso que yo no soy así con ella. Cuando se le queman los zapallitos rellenos, yo me muestro respetuoso y comprensivo. Jamás se me ocurriría bajarle la autoestima por esas cosas. Lamentablemente ella actúa de otra manera. Cuando el año pasado no pesqué nada ella casi que me obligó a comer ensalada de atún todos los días al almuerzo y a la cena. Mientras la preparaba no dejaba de cantar esa canción que no estoy seguro pero creo que es de Aníbal Zampayo, esa que dice: «tararira, tararira, que arisca y sabia que estás». Este año, lo único que hice fue ir a las domas. Al menos, cuando algún jinete salía disparado de la montura, yo sentía que no soy el único desgraciado al que las cosas le salen mal. Si tienen alguna idea, por favor ayúdeme. Muchas gracias.
Juan José D.
Estimado amigo:
Su mujer parece tener un sentido del humor muy fino que lamentablemente usted toma o siente como una burla. No creo que ella cantara esa canción para ofenderlo. Creo más bien que su actitud era compensatoria y aportaba distensión a su frustración. Permítame decirle que usted se siente frustrado no porque ella lo haga sentir así, sino porque usted mismo está desvalorizado frente a sus propios ojos. Sé que en algunos clubes de pesca han creado grupos de autoayuda para superar frustraciones que se utilizan para culpabilizar a seres cercanos, como en su caso, o situaciones de omnipotencia del tipo «saqué un pez así de grande», cuando lo más probable es que hayan pescado una mojarra como la que a usted se le escapó el año pasado. ¿Por qué no lo intenta? Por otra parte no me parece bien que disfrute con la caída de un jinete en las domas. Sentirse menos desgraciado por una caída ajena habla de una grave disfunción emocional. Seguramente ante esa misma situación su mujer, si fue con usted -cosa que no me aclara- habrá demostrado una actitud más humana y hasta es posible que se le hayan caído algunas lágrimas. Espero que mi respuesta lo ayude a reflexionar. Hasta cualquier momento.
La Reina
Compartí tu opinión con toda la comunidad