Amor con Humor

real envido

Querida Reina de corazones:

Soy un hombre atrapado en un cuerpo de hombre pero no por eso voy a dejar de felicitarla en el día de las mujeres. Como hasta el momento los hombres no tenemos un día que nos recuerde yo siempre me he plegado con entusiasmo a la movida del día de las mujeres. Todos los años voy a charlas, encuentros, obras de teatro, en fin toda esa agenda que seguramente les da mucho trabajo preparar y que, me acuerdo, el año pasado las tuvo ocupadas todo el mes de marzo. Esa movida me interesa mucho, pero también me interesa mi movida personal al respecto. En estos días estuve pensando qué sería de mí si tuviera cada día de mi vida que organizarme una doble jornada. Si bien es cierto que yo tengo doble jornada porque vivo solo ni me imagino lo que debe ser una doble jornada de verdad, con hijos, casa y todo a mi cargo. Ni me lo imagino. Creo que otros miles de hombres ni siquiera le dedican un minuto a imaginarlo porque si así fuera seguro que serían menos machistas. Aunque a veces pienso que es justamente al revés y se han vuelto más machistas de tan conscientes que están que la doble jornada no es para cualquiera y mucho menos para los hombres. Darse cuenta que no están capacitados para trabajar 8 horas y después volver a casa, hacer los mandados, cocinar, limpiar, ocuparse del resto de la familia y etc. etc., ha sido una caída vertiginosa del pedestal donde ellos mismos se han colocado siempre. Este año para celebrar el día de la mujer pienso hacer una pasta frola con una velita. Es una especie de cumpleaños personal. Hace exactamente un año que me di cuenta que mi lado femenino pasa por organizar cada tanto un campeonato de truco en mi casa donde, como quién no quiere la cosa, mientras les canto un contraflor al resto, aprovecho para hablar con mis amigos de la doble jornada y de los planes de igualdad. El problema es que la mujer de uno de mis amigos lo dejó para siempre por volver a las cuatro de la mañana, por más que él le jurara y rejurara que entre trucos y envidos habíamos estado toda la noche hablando de Rigoberta Menchú. Mucha suerte y un fuerte abrazo.

Nelson J.M.

 

Estimado amigo :

Me siento orgullosa de tener lectores como usted. La mayoría de los hombres que confiesan tener un lado femenino lo relacionan con que les gusta pasarse una hoja de aloe por la cara, coserse un botón, usar máscaras nutritivas para el pelo o poner un almohadón hindú en el sofá. Pocos hombres podrían remotamente llegar a concebir una transversalidad tan eficaz entre un juego de cartas y el reconocimiento a Rigoberta Menchú. Y eso es lo que usted hace, estimado amigo. Usted juega al truco con perspectiva de género. Usted hace de la equidad un valor de convivencia. Y eso no tiene precio. Lamento que la mujer de su amigo no lo haya entendido así, pero creo que eso no lo ha desanimado. Usted también sabe que falta todavía mucho para un real envido. Mucha suerte y hasta pronto.

La Reina

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