Sexo a la Carta
Tanto mi esposa como yo pasamos los sesenta años. Si bien los problemas de menopausia a mi esposa se le prolongaron por varios años, hay uno que se ha ido agudizando a pesar de haber consultado con relativa continuidad. Te hablo de la falta de lubricación. Cuando consultamos por primera vez, la ginecóloga nos explicó lo que pasaba y nos dijo que usáramos vaselina. Algún tiempo nos fue bien, hasta que mi esposa empezó a sentir un fuerte ardor al momento de la penetración. Consultamos nuevamente y le recetó unos óvulos que debía colocarse todas las noches, aún sin mantener relaciones; tampoco dieron resultado ya que a veces era tan intenso el ardor que debía higienizarse para amortiguar el mismo. A todo esto cambiamos de ginecólogo y le dijo que volviera al lubricante acuoso. Nada de esto ha dado resultado. Por mi parte debo decirte que he tenido bastante paciencia, la he acompañado y acompaño a cada consulta porque creo que es un problema de los dos. ¿Crees que haya un problema físico o se deba a que, como a otras mujeres les pasa, haya perdido el interés en el sexo a esta edad? Debo decirte que, si bien nuestras relaciones se han ido espaciando, muchas veces al intentar la penetración, luego de las caricias previas, mi esposa pierde toda concentración pues sólo piensa que le va a doler. Si llegáramos al orgasmo, no sólo ella siente un ardor muy intenso sino que a mí el pene me queda con mucho ardor a pesar de higienizarme enseguida. Espero tu invalorable opinón. Felicitaciones por tu trabajo.
Pienso que si ambos tienen ardor, puede deberse a la excesiva acidez de su flora vaginal o que se trate de una infección de transmisión sexual. En ambos casos sería importante que vuelva al ginecólogo tratante y le plantee lo que le sucede. También podrías hacerte ver tú por un por urólogo. Hace ya muchos años que se ha determinado que la vaselina no debe usarse como lubricante genital, pues, siendo un derivado del petróleo produce descamaciones en la piel, pequeñas heridas al tratar de quitarla, además de fomentar el trasiego de bacterias del intestino hacia la vagina y/o las vías urinarias, generando infecciones. La crema de base acuosa o el gel lubricante íntimo que venden en las farmacias son las ayudas indicadas. Lo que dices con respecto a la falta de concentración de tu mujer puede deberse a que no se excita ni le alcanzan los estímulos que le proporcionas y que requeriría de otros. Sería bueno que conversaran sobre esto ambos y, si no encuentran soluciones, vengan a una consulta en la que veríamos algunas técnicas de enriquecimiento sexual de la pareja.
Tengo 22 años y encontré en La República un artículo que tienes, el cual realmente me resultó interesante como para animarme a escribir y, en un breve párrafo, desearía contar lo que me sucede y saber de qué forma puedo obtener ayuda. Mi problema es el vaginismo en sí. Es muy sencillo de explicar, me siento mal con mi vida sexual y eso me baja la autoestima. Tuve desde los 16 una relación de 4 años, de los cuales dos años de novia estuve viviendo con mis padres y otros dos años con él. En ningún momento logramos llegar a la penetración pues me abrumaba el sólo pensarlo. Me enamoré, él me amaba también, me cuidaba y estaba conmigo apoyándome a pesar de todo. Después nos separamos por problemas rutinarios y siento que eso también tuvo su parte, ya que mi desinterés sexual llevó a creer que entre ambos el amor habría acabado cuando yo sentía que no era así.
Actualmente, acabo de estar en pareja por otros 7 meses, los cuales fueron hermosos porque él también supo respetarme y estar en todas conmigo, hasta que llegó el momento del reclamo sexual y no le culpo, porque el solo hecho de pensar que podría llegar a penetrarme me frustraba y no me permitía expresarme en esos momentos como yo realmente quería.
En ambos casos siento que perdí a dos personas; cualquiera de ellas podrían haber sido el gran amor de mi vida y todo por mi miedo a las relaciones sexuales.
He logrado satisfacer al otro de formas diferentes, con caricias, juegos previos a la relación pero, en ese momento, es como que me me cierro completamente y no puedo escaparme. Cuando estoy sola pienso y siento un profundo deseo de estar con esa persona que tengo al lado y me siento decidida, pero cuando llega el momento es todo inútil. Jamás frecuenté ningun tipo de violencia sexual, mis padres me han educado perfectamente y han sido muy liberales dentro de lo que es correcto. Al día de hoy, siento la necesidad de volver a querer pero no puedo dejar de pensar que cuando tenga a la persona al lado ese momento tiene que llegar, y eso me frustra y me aleja de la posibilidad de estar junto a alguien.
Quisiera saber simplemente de qué manera podría solucionarlo, adónde puedo acudir y con quién podría hablarlo. Desde ya muchas gracias!!
El vaginismo no sólo suele ser psicológico, como tú lo planteas, sino que también se suelen apretar los músculos de entrada a la vagina impidiendo la penetración en caso de que quisieras intentarlo. Para solucionarlo es necesario un tratamiento psico-sexual. Si así lo deseas, puedes llamarme y fijamos una consulta para hablarlo personalmente.
La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda.
Garibaldi 2579, Montevideo).
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