Amor con Humor

energías sueltas

Querida Reina de Corazones:

A mí no me hubiera importado que mi pareja se olvidara de San Valentín porque realmente creo que es una celebración como quien dice foránea. Lo que me molesta y mucho es que se haya acordado y se apareciera con una especie de caja de acrílico con forma de corazón. Hasta ahí todo puede ser más o menos soportado. Pero cuando abrí la caja, debajo de un fondo de plástico rojo encontré una foto en la que inmediatamente reconocí a su ex mujer. Él me quedó mirando sin saber qué decir y yo no necesité que me dijera nada porque saltaba a la vista que quiso quedar bien conmigo con un regalo que era para él. Tiré la cajita a la basura y me fui sin saludar a la casa de una amiga donde estoy refugiada desde entonces. Lo extraño es que nunca me llamó ni para darme explicaciones ni para pedirme que vuelva. Mi amiga dice que no fue un error sino que lo hizo para que yo me diera por enterada que volvió con su mujer. A mí eso me dolió muchísimo. Hasta acepto y entiendo que no se haya animado a decirme la verdad pero lo que hizo me pareció una afrenta al propio San Valentín por más foráneo que sea. Lo más triste de todo es que para la fecha de Iemanyá habíamos ido juntos a la Playa Ramírez y los dos habíamos sentido una energía muy especial que nos unió mucho. Tengo un dolor muy grande y no sé qué hacer.

Beatriz B.

 

Querida amiga:

Entiendo que es demasiado para usted, pero febrero suele ser un mes de alta movilidad. No sólo es carnaval sino que comienza el año chino, sin dejar de lado a Iemanyá y San Valentín. Son cuatro eventos que con sólo nombrarlos convocan muchas energías de todo tipo. Si a eso se le agrega la inestabilidad del clima, que tan pronto es otoño en pleno verano, se puede inferir perfectamente que muchas personas se sienten como arrastradas por fuerzas contradictorias. De todas maneras y yendo a lo específico, creo que esa estrategia usada por él no tiene nada que ver con el dios Momo ni con el año de la rata ni con Iemanyá ni San Valentín. Y ni siquiera con los cambios ministeriales. Es lisa y llanamente un cierto uso afrentoso de su masculinidad. Fíjese que utilizó a una mujer (su ex) para que de alguna forma informara a otra mujer (usted) lo que él no tuvo la valentía de enfrentar. Cosas como esas no son influencias de San Valentín, que después de todo no es más que un santo, sino manifestaciones evidentes de testosteronas mal asumidas. Creo que tiene mucho que agradecerle a San Valentín, aunque por ahora no pueda reconocerlo. Es el único caso que conozco, del río Colorado al sur, pasando por México y por las recetas de tortas y postales en internet, en que su intervención me parece de cierto pragmatismo interesante. Seguro que para la fiesta de San Juan, el 23 de junio, todo esto va a estar más que superado. Mucha suerte.

La Reina

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