De cazadora de criminales a embajadora en argentina

Del Ponte tiene hoy 60 años, es suiza, nacida en el cantón italiano de Lugano. Fue llamada «la conciencia de Europa» cuando desde 1999 se convirtió en la procuradora general del Tribunal Internacional para los crímenes de la ex Yugoslavia. Nos hizo recordar a la bestia que dormita en cada una de las personas, nos hizo recordar que en los 90, en los Balcanes, fueron personas simples y corrientes las que asesinaron, violaron, quemaron y se permitieron las peores crueldades en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

 

LOS CRIMENES PAGADOS

Su mayor éxito fue llevar a juicio a Slobodan Miloszevic, ex presidente de Yugoslavia y después de Serbia, a la que acusó de genocidio. El serbio murió el año pasado a causa de un ataque al corazón, sin sentencia. Pero otros 53 criminales fueron juzgados, y 91 acusados fueron llevados a la prisión de La Haya.

Pero Del Ponte se retira frustrada. No llegó a ver en prisión a los dos criminales más buscados, los serbo-bosnios Radovan Karadzic y Ratko Mladic, acusados, entre otros cargos, del genocidio de 8 mil musulmanes de Srebrenica. Inmediatamente después de la guerra en Bosnia, finalizada en 1995, la comunidad internacional no los arrestó, aunque eso era mucho más fácil que hoy en día.

«El hecho de que los dos están ocultos es una mancha sobre nuestra labor, una mancha sobre todos los importantes logros. Y como saben, estoy muy decepcionada por esta causa», dijo Del Ponte durante su última conferencia de prensa en La Haya.

También siguen prófugos los números tres y cuatro de la lista de buscados: Stojan Zupljanin, acusado de asesinar a musulmanes y croatas en Krajina y Goran Hadzic, también acusado, entre otras, por la masacre en el hospital de Vukovar.

A pesar de estos fracasos, Del Ponte es una de las pocas representantes de la comunidad internacional que sigue gozando del respeto de la gente comúnde los Balcanes. Después de los crímenes, las limpiezas étnicas y las violaciones, que por lo general Europa contempló pasivamente a través de la televisión, la confianza en la Unión Europea, las Naciones Unidas o la OTAN es escasa en esa región.

La fiscal devolvió la confianza en la justicia, sobre todo en Bosnia. A pesar de que las sucesivas sentencias para los criminales balcánicos son casi invisibles en el mar de informaciones sobre el mundo, los crímenes siguen siendo castigados.

El general Radislav Krstic fue condenado a 46 años por la masacre de Srebrenica; Momcilo Krajisnik, junto con Karadzic uno de los principales líderes de los serbios bosnios, cumplirá 27 años; la presidenta de la República Serbia de Bosnia, Biljana Plavsic, una de las escasas criminales que admitió haber cometido genocidio, fue condenada a once años de prisión.

El general Stanislav Galic, por el sitio de Sarajevo en el que murieron 12 mil personas fue condenado a prisión perpetua y en diciembre, el Tribunal condenó al general Dragomir Miloszevic, segundo de aquél, a 33 años deprivación de la libertad.

Milomir Stakic, supervisor de los campos en el noroeste de Bosnia, permanecerá 40 años a la sombra. Las violaciones en el campo Foca, por primera vez en la historia, fueron reconocidas como crímenes de guerra.

 

BRUJA, PUTA, LOCA

Del Ponte siempre estuvo de parte de las víctimas. No ahorró críticas contra las Naciones Unidas. Con frecuencia criticó los procedimientos vigentes en La Haya; entre otros, la práctica de dejar que los acusados de crímenes de guerra pasaran las fiestas en sus casas; en esta Navidad, por ejemplo, gozaron de ese permiso doce personas.

El Tribunal no permitió que el general Gotovina viajara a Croacia para vivir en su casa, a orillas del Adriático, mientras espera el juicio. El procesado por milagro había sido detenido en Tenerife y está acusado de crímenes de lesa humanidad.

Esta causa fue una de las varias en las que Del Ponte hizo bastante más de lo que debía hacer. Después de varios intentos fallidos para arrestar a Gotovina, subió a un avión y se dedicó a convencer a distintos paíseseuropeos de que si Croacia no colaboraba con La Haya, deberían bloquear su integración con la Unión Europea. Por este tema incluso visitó Polonia. Finalmente, en diciembre de 2005 atrapó al general.

Su firmeza también le creó enemigos, sobre todo en Serbia. Pero está acostumbrada desde 1994, cuando accedió al cargo de procuradora general de Suiza y colaboró en la persecución de la mafia siciliana. Más de una vez la llamaron «puta», «bruja» y «loca». Lo mismo le sucedió después en los Balcanes, por eso hasta hoy no se separa de sus guardaespaldas.

La decisión de abandonar el cargo la anunció hace un año. «Es tiempo de volver a la vida normal», dijo. Desde enero reside en Buenos Aires, dadoque el gobierno suizo la nombró su embajadora en la Argentina.

Junto con la partida de la enérgica procuradora del tribunal internacional se termina una época, pero no el trabajo. Lo continuará el belga Serge Brammertz, quien hasta hace poco condujo en La Haya la investigacióninternacional sobre el asesinato del ex premier del Líbano, Rafik Hariri.

Hace un mes Del Ponte pronunció su último discurso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Llamó a las mayores potencias a que el tribunal no cesara en 2010, que es cuando termina su mandato, sino que continuara hasta atrapar a los cuatro principales acusados. También exigió que se cambiara el modo en que declaran los testigos, quienes durante las declaraciones cruciales de la defensa reviven sus traumas.

Fuente: Publicado por «Gazeta Wyborcza».

Traducción del polaco para RIMA de Bárbara Gill.

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