Serpentinas de pie

Querida Reina de Corazones:

Es la segunda vez que le escribo. En la anterior oportunidad, cuando yo estaba enamorada de mi medio cuñado -dado que es el marido de mi media hermana- usted me ayudó mucho. Ese amor ya pasó porque él nunca me vio como realmente soy sino como a la media hermana mayor de su esposa y eso a mí siempre me resultó imposible de tolerar. No soporto que alguien me quiera por la mitad y menos mi cuñado. Nos dejamos y ni siquiera pasé mal un par de días, nada. Lo que me ocurre ahora es totalmente distinto. No sé si conoce esa canción que pasan mucho por la radio, esa que dice «cuando el amor se cae, todo se cae alrededor».

Bueno a mí me pasó eso, sólo que la que se cayó fui yo. Ahora estoy con un yeso en el pie con lo cual ir a los tablados para verlo se me hace muy triste. Él no es murguista ni parodista o sea que en eso yo confiaba mucho porque anda siempre a cara limpia. Tengo un recuerdo muy triste de un murguista del cual yo sospechaba que tenía dos caras y no me equivoqué, sólo que me di cuenta que me había equivocado cuando ya era tarde. Él me dejó en pleno carnaval por una bailarina rubia de una comparsa de lubolos. Yo me había pasado madrugadas enteras a su lado acompañándolo a todos los ensayos y eso no sirvió para nada. Pero ahora es distinto. Él tiene un puesto de panchos en un tablado. Estábamos muy bien juntos y no tengo la más mínima idea de por qué me dejó. Una noche se fue al distribuidor a comprar bolsas de mostaza y nunca más volvió. No me puedo recuperar de ese abandono… Y yo que me había quedado de lo más feliz viendo una película de Brad Pitt. Hay cosas en la vida muy tristes.

Ahora no quiero ir al tablado porque no me gusta que me vea con un pie enyesado y mucho menos ver con mis propios ojos que la que le pone la mostaza a los panchos es su antigua mujer, según me contó mi vecina. No sé si volvió con ella o si es socia o empleada, eso no me importa. Lo único que importa es que estoy desesperada. Por favor, ayúdeme a saber lo que tengo que hacer. Muchas gracias.

Sonia M.

Estimada amiga :

Entiendo que si no tuviera ahora un yeso en el pie, el abandono no sería tan terrible para usted. Por lo que escribe veo que es una mujer capaz de salir de situaciones aun más difíciles que ésta. Miré, he visto yesos decorados con firmas, dibujos y mensajes de gente amiga. Esos yesos coloridos son una muestra de que las caídas pueden superarse hasta con unos toques de marcadores de colores.¿Por qué le digo esto? Porque lo peor que puede hacer es quedarse en su casa. Si no quiere ir a ese tablado, vaya a otro, lo que no puede es perderse el carnaval uruguayo ahora que el gobierno lo declaró de interés nacional. Quedarse en casa es casi una anti-uruguayez, ¿entiende? Anímese; a pesar de sus bien fundadas reservas, está demostrado que en asuntos sentimentales el Dios Momo es mucho más confiable que el Dios Cupido. No sé, pienso que en su yeso hasta quedaría lindo un collage con serpentinas de diferentes colores. Mucha suerte y feliz carnaval.

La Reina.

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