Por una mascota
Querida Reina de Corazones:
Estoy casi seguro que esta va a ser la Navidad más triste de mi vida. Este año a mi esposa le entró algo así como un fervor navideño que nunca hubiera sospechado en ella. No tuve más remedio que aceptar los globos rústicos, los papá Noel musicales y los minirramos con semillas naturales que distribuyó por toda la casa. Estuve inclusive de acuerdo con entregar nuestro viejo árbol como parte de pago para adquirir uno de fibra óptica. Dije a todo que sí. A lo que no pude decir que sí fue a que se le ocurriera que Mina, la perrita caniche que criamos de chica, anduviera por la casa y por la calle con un manto navideño para mascota. Eso no lo hubiera aceptado ni aunque viviéramos en París o en Berlín con no sé cuántos grados bajo cero. Quise iniciar el trámite de divorcio pero un amigo me aconsejó que no era el momento oportuno, que dejara pasar las fiestas. Lo que jamás me imaginé fue que la otra noche cuando volví de trabajar dos horas más temprano que de costumbre encontrara a mi amigo paseando a Mina con el manto navideño. El me juró que entre mi mujer y él no había nada pero yo sospecharé para siempre, aunque esa noche los dos me explicaron con lujo de detalles que yo era un fundamentalista antinavideño, que las mascotas modernas forman parte de la familia y que por lo tanto no pueden ser apartadas de los festejos. Hasta me dijeron que le van a hacer zapatos de paño lenci para que en reyes le puedan dejar un huesito musical de sorpresa. Con todo esto me siento muy atormentado, aunque el árbol de fibra óptica realmente me encante. Me doy cuenta que entre ellos hay mucha afinidad que no sé cómo enfrentar. Él no pasará la Navidad con nosotros, pero de alguna manera su presencia se va a interponer entre los dos porque el otro día subió con un Lazo de amor y los dos se pusieron de acuerdo al lado de cuál planta del living quedaba mejor. Por favor, sé que usted va a poder ayudarme.
Carlos J. M.
Estimado amigo:
Tengo entendido que en las relaciones sentimentales siempre algo hay que ceder cuando las cosas importan. Eso de bancarse los chirimbolos de Navidad teniendo una postura en contra me parece sumamente flexible de su parte .No es fácil convivir con muérdagos y angelitos rústicos cuando no hay afinidad navideña. O sea que usted demuestra ser una persona flexible. Lo que me llama la atención es que no aplique esa apertura de mente con su amigo. ¿Por qué no toma su presencia como un gesto altruista para contribuir a la armonía conyugal? ¿Por qué no pensar que el espíritu magnánimo de las fiestas operó milagrosamente en él para aliviarlo (a usted) de la ingrata tarea de pasear una mascota con manto navideño aunque se muera de calor? Disfrute de las fiestas, querido lector. Recién preocúpese si después de reyes y sin ningún motivo, usted vuelve de trabajar y encuentra a su amigo regando las plantas del living.
Felices fiestas!!!!!!
La Reina
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