¿cómo ven los medios  a las mujeres… cuando las ven?

Hay que suprimir la proyección constante de imágenes negativas y degradantes de las mujeres en los medios de comunicación, ya sean electrónicos, impresos, visuales o sonoros. Los medios impresos y audiovisuales de la mayoría de los países no ofrecen una imagen equilibrada de los diversos estilos de vida de las mujeres y de su aportación a la sociedad en un mundo en evolución. Además, los productos violentos y degradantes o pornográficos de estos medios también perjudican a las mujeres y su participación en la sociedad. Los programas que insisten en presentar a las mujeres en sus papeles tradicionales son igualmente restrictivos. La tendencia mundial al consumo ha creado un clima en el que los anuncios y mensajes comerciales presentan a las mujeres como meras consumidoras, dirigiéndose a las niñas y a las mujeres de todas las edades de forma inapropiada».

Lo que antecede es parte del diagnóstico incluido en el Capítulo J de la Plataforma de Acción de la Conferencia Mundial de la Mujer, realizada en Pekín en 1995, que sustenta dos objetivos estratégicos: el primero, aumentar la participación y el acceso de las mujeres a los espacios de decisión y exposición de ideas en los medios; el segundo, fomentar una imagen de las mujeres equilibrada y sin estereotipos en los mismos. Este documento fue suscripto, entre otros, por el gobierno uruguayo. Más de diez años después, estos objetivos siguen sin cumplirse a cabalidad.

 

POR FIN UNA POLITICA PUBLICA

En nuestro país, recién con la aprobación del Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades se definieron líneas estratégicas que apuntan a los medios de comunicación, actores singularmente eficaces en la formación de opinión pública y, en consecuencia, con potencial para producir cambios culturales. Dicho plan los tiene en la mira respecto de la sensibilización, información y difusión de diversos tópicos que hacen a ese rol: derechos ciudadanos de las mujeres, promoción de ciudades seguras para ellas, prevención de la salud, lucha contra la violencia doméstica, promoción de la distribución equitativa de las responsabilidades familiares, democratización de la información, recuperación de la memoria histórica de las uruguayas, concientización sobre situaciones de discriminación agravada como la que afecta a las privadas de libertad o viviendo con VIH, migrantes, discapacitadas, con orientaciones sexuales diversas, erradicación del acoso sexual y la discriminación laboral, reconocimiento del aporte específico de las mujeres a la producción cultural, entre otras.

En este marco, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert en Uruguay (Fesur), el Centro de Competencia en Comunicación C3 y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), organizó las jornadas «Desafíos para una mirada de género en los medios de comunicación», una inédita oportunidad de reunir periodistas de diversos lugares del país para analizar la imagen que de las mujeres proyectan los medios así como la distancia entre los estereotipos que la informan y las realidades.

 

ENTRAMADO DE COMPLICIDADES

El solo hecho de juntarse para conocerse y escucharse ya es un avance, considerando que la profesión periodística carga con una fuerte dosis de individualismo y recelo a los cuestionamientos externos, así sean encaminados a beneficiar globalmente a la sociedad con la completud del producto.

Los pasados 5 y 6 de diciembre, en un clima cordial y distendido, periodistas de reconocida trayectoria como María Inés Obaldía, Ana María Mizrahi, Alejandro Camino, Lucy Garrido, comunicadoras como Paula Mosca e investigadoras como Susana Rostagnol expusieron sus ideas y dialogaron con un nutrido grupo, mayoritariamente femenino, de periodistas de diversos medios.

Tanto la directora del Inamu, Carmen Beramendi, como Rafael Sanseviero en representación de Fesur, en la apertura de las jornadas destacaron la importancia de construir un » entramado de complicidades» para el cambio cultural hacia la equidad de género. Recordando que ejercer derechos pasa por estar dotado de una identidad, este último enfatizó el rol de los medios en la asignación de sentidos, representaciones y determinación de identidades de sujetos colectivos e individuales. Para Beramendi, todas las alternativas comunicacionales son valiosas: lo importante es que las imágenes que proyecten den cuenta de lo que las mujeres son y hacen realmente.

María Saravia, representante de AECI, convocó a pensar «a quién pertenece el relato que aparece en los medios, que confronta con las mujeres que somos».

 

LO QUE HAY QUE CAMBIAR

Mizrahi fue terminante: «Los medios crean y reproducen estereotipos sociales machistas»; a su juicio la transformación hay que empezarla por el cambio en las estructuras de poder; mientras no se produzca, el gran desafío es tratar de que no prime el discurso del poder dominante.

A Obaldía le preocupan particularmente los modelos que están recibiendo las niñas, sobre todo desde la televisión, «que pesa y manda en la vida cotidiana de las familias». Ejemplos sobran, pero alcanza con un par. En el programa de Cacho Bochinche las niñas compiten con los varones, ellas lideradas por «Bobalinda» y ellos por «Taraleti». ¿Las lindas son bobas?, ¿las niñas solo pueden ganarles a los varones cuando ellos son tarados? Cris Morena, a cuyo ritmo bailan las niñas ante la TV, promueve a las lindas y afirma que «para las feas no hay lugar». ¿Cuántas horas pasan niñas y niños «entreteniéndose» frente a la pantalla chica?

Mosca, responsable de comunicación de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica, analizó algunos de los estereotipos al uso en el tratamiento de este tema, aprovechando para incluir de manera sencilla y didáctica conceptos básicos para interpretar el problema desde una perspectiva de género.

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