Siri Hustvedt: "escribir es una necesidad"

La Feria del Libro de Buenos Aires es de esos acontecimientos de los que uno sospecha que puede haber sido un invento argentino. Algo parecido a un circo romano donde se alquilan cochecitos para bebés, se comercializan libros, se ven películas y se asiste compulsivamente a actividades denominadas con cierta ligereza culturales. Ante todo, un lugar para hacer cola, ya sea para ingresar al predio, tomar fernet o hacer que Chiche Gelblung o Araceli González firmen un libro.

Con estos antecedentes, fui a la sala Victoria Ocampo con antelación.

Con sólo dos filas ocupadas temo lo peor, una nueva ofensa porteña para Hustvedt «haciéndole el vacío». Ya había un agravio: todos los diarios y hasta la Fundación El Libro quisieron sumarle interés, negando su nombre y promocionándola como «la esposa de Paul Auster». Pero la sala se llenó y luego llegó Siri Hustvedt. Entonces, la señora que tenía sentada a mi lado dijo como para sí: «¿y además escribe?».

 

INTERCAMBIOS

Lo que que todas y todos íbamos a escuchar era un diálogo abierto entre ella y Gabriela Izcovich, la ideóloga detrás de la visita. Es que Izcovich comenzó hace dos años a trabajar en la adaptación de la novela «La Venda» al formato de la dramaturgia. Hoy dirige y protagoniza la obra  ella es Iris, el personaje central y el único femenino  en el teatro La Carbonera cada sábado y domingo.

Siri Hustvedt:  Mi filosofía con respecto a estos intercambios entre artistas es que una obra de arte produce otra obra de arte. Si alguien toma algo que yo creé y quiere utilizarlo de alguna manera, a mí no me parece que yo sea dueña de esa obra. Un libro y una obra de teatro son dos formas distintas de expresión y sería terriblemente aburrido quedarse mirando «La Venda» si hubiera sido representada como novela. Una tiene que comprimirla, reinventarla, para crear otro formato. Me interesa mucho mirar esa transformación, ese traslado entre la 3º persona del texto y la 1º.

Gabriela Izcovich:  Yo trabajo siempre desde la narrativa e, incluso, durante los ensayos, vuelvo mucho sobre el texto, sobre tu novela.

 Creo que la diferencia entre la obra de teatro o el guión de cine y una novela es que los primeros son como la osamenta, el esqueleto de una obra, mientras que con la novela las palabras tienen que lograr todo. En tu transformación, vos estás tomando la resonancia emotiva del material original y la reasignás a los actores. Me parece interesante el trabajo de la corporización en los actores a partir del texto.

 Y además del material de la novela, yo cuento con materiales psíquicos distintos de tus personajes escritos y son los actores mismos con sus expresiones corporales, tal vez distintos de los que habías imaginado.

 

IDENTIDADES

Mientras Gabriela habla, Siri Hustvedt escucha y, por momentos, mira a su alrededor. En el público los hombres están diezmados, impera el brushing entre las primeras filas y hay un puñado de jovencitas. ¿Conseguir un libro de Siri Hustvedt? El único stand que la tiene entre sus autores vende uno solo, «Todo cuando amé» editado en España al igual que la parte de su obra que ha sido traducida al castellano: «La Venda» o «El hechizo de Lily Dahl».

Hustvedt habla de su primera novela, editada en inglés en 1992: «La Venda comenzó con un sentimiento: una extraña mezcla de malestar y fascinación. También como Iris, yo una vez respondí a un aviso de la Universidad de Columbia y tuve una conversación peculiar con un hombre que vivía solo. Al dejar su departamento, me sentía poseída por esta misteriosa emoción, que permaneció en mí durante años. Aunque la historia que terminé escribiendo tuvo poco que ver con los sucesos reales de mi vida, las aventuras de Iris son esencialmente una exploración de esa conflictiva, oscura, inexplicable sensación». Podríamos agregar que Iris es el espejo de Siri y, Columbia, parte de su biografía, aunque las salidas elegantes y elusivas indican que todo es literatura.

Iris, en la obra, es una mujer a la que le acontecen encuentros difíciles con hombres, malos encuentros. El profesor Morning que atrapa su voz susurrante en una grabadora y que desea sus objetos en clave de fetiche animista. Por otro lado, mientras Esteban le escatima amor, cuerpo y confianza, Jorge  fotógrafo  se interesa en «robar» su imagen y el resultado son las fotografías de una Iris borrada y deformada que recuerdan la obra de Francis Bacon; tal vez la captación del espíritu frágil de la mujer. Para conjurar esta especie de vampirización que han hecho los hombres con ella, Iris se trasviste. Ahora la vemos vestida con un traje holgado y con una incorporación de la masculinidad en esos movimientos torpes y poco sutiles. «Cuando escribía la novela  comenta Hustvedt  no tenía idea de por qué Iris se ponía traje de hombre, a excepción de que ella necesitaba hacerlo como personaje. Más adelante me di cuenta de que el traje funciona como una especie de armadura, es un modo en que Iris se puede traducir a sí misma o se puede proteger ante la presencia masculina». La reflexión sobre el tema de la identidad está presente en su relato y vuelve a aparecer en la charla cuando agrega que, sin embargo, «tanto los hombres como las mujeres tenemos presentes el lado femenino y masculino, esto está presente en nuestro interior, más allá del género. Yo nunca fijo o rotulo a alguien según ‘femenino/masculino’, ‘blanco/negro’ o según ideologías políticas. Yo creo que si uno toma una parte de la propia identidad y hace de cuenta que esa parte de la identidad constituye todo el ser de esa persona, entonces, eso genera un problema».

 

UN BUEN C0NSEJO

Desde el público llega una pregunta:

 ¿Qué consejo tenés para los jóvenes que quieren escribir?

 El escribir es una necesidad. Si querés generar arte, lo vas a lograr, vas a intentar armar tu vida para que el arte ocupe un lugar. Yo estudié para transformarme en docente, eso fue lo que hice en la universidad aunque eso después no sucedió. Trabajé como moza, como traductora, hice toda una serie de cosas, y siempre escribí. Yo creo que si uno quiere escribir lo va a hacer y uno tiene que empeñarse en poder hacerlo. Pero esto no quiere decir que el mundo te vaya a amar por eso, de todas maneras.

(Artemisa Noticias)

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje