Las que se atrevieron en Perú
La postulación de mujeres a la primera magistratura del país fue aceptada por la población peruana, casi de manera natural. A nadie sorprendió que ellas ansíen ceñirse la banda presidencial.
La conservadora Lourdes Flores fue la que más voluntad electoral cosechó y – aunque según las alternativas del demorado escrutinio definitivo de los comicios del 9 de abril, de a ratos Alan García la aventaja levemente para la segunda vuelta-, aún podría convertirse en la primera mujer en ocupar la Presidencia del país andino.
Otra mujer, Martha Chávez, representante del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), ocupó el cuarto lugar de las preferencias electorales.
La menos favorecida por el respaldo popular y sin posibilidades de lograr representación parlamentaria ha sido la izquierdista Susana Villarán.
En cambio, Keiko Fujimori, hija de Alberto, fue la más votada de todos los candidatos a diputados.
RENOVAR VS. FLOTAR
La representación política de las mujeres es una necesidad del sistema democrático y un acto de justicia, ya que el poder político permite introducir la perspectiva de género en las políticas públicas y eso es urgente, sostiene la escritora Carmen Ollé. No obstante, advierte: «También es verdad que el único hecho de ser mujeres candidatas no puede garantizarnos nada de esos términos. Hace falta tener conciencia de género».
Cecilia Blondet, en su artículo «Lecciones de la participación política de las mujeres», señala que no todo lo que se refiere a las mujeres interesa de igual forma a las que alcanzan posiciones políticas. Para la ex ministra de la Mujer, su participación en la política humaniza la figura femenina, con virtudes y defectos, y muestra las diferentes posiciones que pueden asumir en el ejercicio del poder.
Por su parte, Lisbeth Guillén, responsable del Programa de Participación Política y Ciudadanía del Movimiento Manuela Ramos, recuerda que la participación política es un derecho fundamental de mujeres y varones aunque, en el caso de las primeras, se piden requisitos especiales.
«Las mujeres que hacen política ingresan a un mundo enteramente masculino. Las reglas, los códigos y las estructuras así lo establecen. Pero, las que ingresan a las instancias del poder formal contribuyen a la adopción de medidas más sensibles a los intereses específicos de este sector poblacional», sostiene Guillén.
A ellas se les plantean ciertas paradojas y retos: renovar la política o aprender a sobrevivir en un medio exclusivamente masculino, donde son vistas como damas de compañía de sus parejas, los políticos varones. Guillén recuerda que «Hoy día, ante la presencia de una candidata soltera, preocupa la ausencia de la Primera Dama».
ESTEREOTIPOS EN CAMPAÃA
Los estereotipos de género han marcado la campaña electoral peruana, desarrollada en medio de agravios y acusaciones. Candidatas, candidatos y allegados buscaron la forma de descalificar al adversario. Así sucedió con Lourdes Flores, a quien el padre del aspirante Ollanta Humala describió como «una solterona a la que no se le pueden sacar los trapitos al sol».
La maternidad fue otro argumento utilizado para descalificar. La candidata Martha Chávez declaró a un diario local: «Tengo la ventaja de ser madre. El hecho de tener una hija me significó cambiar de cassete en la cabeza y darme cuenta de la necesidad de trabajar por el futuro del país».
En la contienda electoral del 9 de abril postularon 996 mujeres al Congreso de la República, el 39% del total de candidatos, y 91 (38%) para el Parlamento Andino. Pero esta importante participación femenina en la política no ha logrado influir en los planes de gobierno de los partidos políticos. Algunos recuperaron temas referidos a los derechos de las mujeres y la inequidad de género, desde una mirada tradicional que ensalza la función maternal en desmedro de la ciudadanía, y centrados más en valores morales que en derechos individuales, asevera María Jennie Dador, abogada feminista y docente de la Universidad Mayor de San Marcos.
La cuota electoral de 30% contribuyó significativamente al incremento de la presencia de mujeres en los cargos de elección popular. En 1998 se aplicó por primera vez este sistema en Perú.
PERFIL DE LAS CANDIDATAS
Lourdes Celmira Rosario Flores Nano (1959), abogada, máxima lideresa de la Alianza Unidad Nacional y alta dirigente del Partido Popular Cristiano, postuló por segunda vez a la Presidencia del Perú. En 1990, con una de las votaciones más altas, fue electa diputada por Lima por el Partido Popular Cristiano. En 1992 «The World Economic Forum» (Suiza) la incluyó como una de los 200 líderes jóvenes del mundo y, en 1999, la revista «Time» la eligió como una de las 100 líderes iberoamericanas del siglo XX.
Martha Gladys Chávez Cossío de Ocampo (1953), abogada, preside el partido Nueva Mayoría y es dirigente de la Alianza Sí Cumple. Al ser denegada la inscripción de la candidatura presidencial de Alberto Fujimori, ella resultó seleccionada e inscripta como candidata presidencial por la Alianza por el Futuro. Fue la primera mujer en presidir un Congreso o Parlamento en Latinoamérica. Durante sus años como congresista, presidió también las comisiones de Defensa Nacional, Orden Interno e Inteligencia, de Relaciones Exteriores y de Fiscalización.
Susana Villarán de la Puente (1950), educadora y periodista, postuló a la Presidencia de la República por la alianza política Concertación Descentralista. Fue la titular del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social del Perú durante el gobierno transitorio de Valentín Paniagua Corazao, impulsó la creación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, fue miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. En 2002 fue la primera Defensora de la Policía. (SEM)
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