Michelle Bachelet pecados y virtudes
Después de dieciséis años del gobierno de la Concertación una mujer vuelve a entusiasmar a las y los chilenos. La alegría de la gente, la mística recuerda el triunfo del gobierno de Salvador Allende, el primer gobierno de la Unidad Popular en 1971.
Junto a otras legisladoras y legisladores, tuvimos el privilegio de vivir esos momentos que condensan años de historia, esos tiempos que representan luchas, sufrimientos y alegrías, esa historia que es en parte la vida misma de Michelle Bachelet.
CARISMA, INTELIGENCIA Y EMPATIA
Si en diciembre de 2002 las preferencias por Bachelet marcaban menos del 10%, en junio de 2003 llegaron al 10, en diciembre habían subido al 15, en junio de 2004 estaba arriba del 20 , en diciembre alcanzaron el 40, y el 15 de enero de 2006 superaban el porcentaje con que había sido electo el presidente Ricardo Lagos, que a su retiro contó con un 65% de aprobación popular.
Una podría preguntarse: ¿de dónde surge la gran popularidad de Michelle? Y se puede señalar su simpatía, su carisma y su inteligencia, pero sobre todo una percibe la empatía que establece con la gente. También podemos dar respuesta a esta pregunta basándonos en conceptos vertidos por ella misma: «Porque me hice cargo de la voluntad ciudadana y de cierta manera el proceso político se había independizado de mí. Lo importante es que tomé la decisión de asumirlo con ganas, con amor, con pasión, con alegría».
O porque «Chile somos todos», lo que para Bachelet es algo muy profundo relacionado con la diversidad; o cuando afirma: «Yo quiero hacer un Chile más amable e inclusivo, un país más humano (…) no basta con tener más riqueza». O cuando demuestra su inteligencia y sensibilidad en el trato con los militares al expresar: «Sobre la interpretación del pasado podemos no estar de acuerdo. En lo que sí estamos de acuerdo con los militares es que estas cosas no pueden suceder nunca más.»
LIDERAZGO EN DEFENSA Y EN SALUD
Su rol de ministra de Defensa la primera de Chile y de toda América Latina- contribuyó decisivamente a la modernización de las Fuerzas Armadas y ayudó a la incorporación de las mujeres a ellas, introdujo la objeción de conciencia en el Servicio Militar Obligatorio…, pero en definitiva la gran obra de Michelle Bachelet fue haber sido capaz de construir un puente entre los civiles y los militares, indispensable para afirmar definitivamente la democracia, comprender los hechos del pasado y acelerar el reencuentro entre los chilenos.
El ex presidente Lagos, es un hombre capaz y audaz que se dice quiere ser recordado como un mandatario que se ha atrevido a hacer cosas espectaculares. El nombramiento para el Ministerio de Defensa de una socialista, hija de un militar torturado y muerto en las cárceles de la dictadura, ella misma una ex presa torturada, tuvo un valor simbólico indudable, que junto a otras acciones políticas y legislativas extendió el certificado de defunción de la dictadura.
Pero Michelle Bachelet como ministra de Salud también demostró su liderazgo. Durante los diecisiete años de dictadura militar no se construyó un solo hospital. Las carencias eran muchas y era por tanto imprescindible solucionar las terribles colas de usuarios. Lagos le planteó un plazo de 3 meses para solucionarlo y aunque el mismo era exiguo, lo primero que hizo Michelle fue ir personalmete a los lugares donde había colas. Luego implementó la instalación de líneas 800 «Aló Consultorio» en establecimientos urbanos y rurales así como oficinas de información, reclamos y sugerencias (OIRS).
Sin duda debió abordar temas polémicos, como el de la píldora del día después. Su preocupación en ese entonces y ahora se evidencia cuando plantea: «Lo que debemos discutir es cómo prevenir los embarazos no deseados, cómo desarrollamos una sexualidad más responsable tanto en las mujeres como en los hombres», a lo que añade ahora que este tema es uno de los que la mantiene despierta de noche.
Al frente de esta cartera. Bachelet incrementó la cantidad de consultorios odontológicos y extendió los horarios de atención en lugares apartados.
SOCIALISTA, AGNOSTICA, MADRE SOLTERA, SEPARADA Y MUJER
Por primera vez desde la vuelta a la democracia, la Concertación es mayoría en el Parlamento. Dieciséis años de gobierno concertacionista han logrado significativos avances y hay que seguir construyendo. Aún persisten desigualdades. Habiendo dado toda su vida para aliviar el dolor del otro como médica, hoy como presidenta Bachelet debe apoyar a la gente para darle más oportunidades de desarrollarse y ser felices.
La búsqueda de soluciones la concibe con la gente. Todo lo que se haga debe ser con la participación de la gente. Y en eso no transa porque es la forma de avanzar con equidad, con igualdad de oportunidades y más democracia.
En ese sentido expresa búsqueda de soluciones. «No sólo porque es más justo y democrático sino también por la complejidad de los objetivos».
El desarrollo, el crecimiento económico, la ciencia, la innovación y la tecnología tienen un énfasis importante en su programa de gobierno, al igual que la profundización de justicia, equidad y transparencia en las políticas sociales.
Y al asumir su presidencia el pasado 11 de marzo, logró que muchas mujeres no solo dijeran que se sentían representadas, sino también lucieran simbólicamente la banda presidencial confeccionada por ellas mismas. También las parlamentarias uruguayas nos sentimos orgullosas y valoramos que esto es un logro y una esperanza para nuestros pueblos y así se lo hicimos saber en una carta que fue firmada por todas las legisladoras, sin distinción de partido político.
Definitivamente, estamos ante una mujer que reúne cinco pecados capitales -tal cual ella misma lo dijo en el momento de asumir como ministra de Defensa, y como siempre se lo recuerdan-: socialista, agnóstica, madre soltera, separada y mujer, que inicia un cambio cultural en su país y en la región.
(*) Senadora socialista.
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